miércoles, marzo 27, 2013

El Fin


Hace casi dos años que no lo veo y sin embargo no ha pasado ni un solo mes, ni un solo día, ni una sola hora que haya dejado de pensar en él. Las cosas terminaron mal y yo quedé deshecha como jamás pensé que estaría, sin exagerar se siente como si el mundo se viniera abajo y el dolor se extiende por cada vena, por cada espacio del cuerpo que parece marchitarse.
La primera vez que nos vimos fue hace diez años y no hubo para nada algún indicio de romance, al contrario, todo empezó como una amistad. Éramos los mejores amigos que podían existir hasta que llegó el amor a hacer de las suyas y a dejar marcas que no se borran ni con la amnesia. El silencio era nuestro lenguaje y nuestros ojos que estaban siempre conectados por medio de una mirada profunda era la mejor manera de comunicarnos. Cómo extraño esas conversaciones en las que no decíamos ni una sola palabra pero al mismo tiempo lo decíamos todo. Díganme patética pero aún lo amo y sobre todo lo necesito, nunca pensé que el vacío que iba a dejar en mi vida sería tan grande y doloroso.
Aunque trato de pensar en otras cosas estoy llena de recuerdos que se presentan en medio de mi soledad y hacen parecer que hubiera sido ayer cada uno de esos momentos que pasamos juntos. Mis recuerdos favoritos son los que me llevan a cuando comenzó todo, en especial a ese primer beso que fue robado. Éramos del tipo de amigos cargados al cariño, de abrazos constantes e inocentes; supongo que los dos buscábamos un refugio al cual escapar de nuestras soledades, sobre todo yo que por ese tiempo cargaba con más de un dilema a cuestas. Fue en uno de esos abrazos y en un momento de descuido cuando sentí sus labios sobre los míos con una ternura inmensa, ahí me di cuenta de que lo amaba hacía mucho tiempo. El corazón me latía a mil, me sentía una chiquilla con ese cosquilleo en la panza y la felicidad me inundaba de la cabeza a los pies hasta que reaccioné y mi razón despertó diciendo que no debía pasar nunca más.
No quería perderlo, era mi apoyo incondicional y él único que había llegado a saber todo de mí  y una relación solo nos alejaría y complicaría todo pero ya era tarde. Habíamos caído en ese enredo amoroso y no había vuelta atrás, todo había cambiado. Estaba decidida a que no se diera un romance pero fue inútil, los besos se hicieron una costumbre y afirmaría que hasta se hicieron una necesidad. Ya no había nada más que hacer, sólo entregarse.
Me llené de miedo y de dudas por el simple hecho de ser un poco mayor. Si, me pesaban los seis años de diferencia que pueden parecer pocos pero a la larga se notan. A él nunca le molestaron pero a mi me torturaban porque era consciente de que estábamos en etapas diferentes de la vida, él empezando su carrera y yo en vías de independencia y desarrollándome en mi profesión muy lejos de las fiestas universitarias. Pero en realidad mi mayor miedo era ser reemplazada por alguien de su edad, que tuviera su mismo ritmo de vida y más cosas en común que conmigo y como soy media bruja mi temor se convirtió en premonición, fue la crónica de una muerte anunciada. Las cosas pasaron tal cual las imaginé y vaticiné.
Después de un año de vivir un amor intenso y de un momento a otro todo se acabó de golpe. Comenzaba su segundo año de universidad y ya habíamos celebrado nuestro aniversario prometiéndonos amor eterno, todo iba bien hasta que un día encontré una nota sobre mi cama diciéndome que se había enamorado de alguien más y no podía seguir con lo nuestro. En ese instante se me cayó el mundo y empezó una agonía que aún hoy parece no terminar. Nunca me dio la cara ni me dijo que todo se acababa mirándome a los ojos y yo nunca lo busqué, aunque un par de meses después nos encontramos; lo único que hizo fue pedirme perdón jurando que nunca podría amar a nadie como me amaba a mí pero que no íbamos a llegar a ninguna parte y que mejor fuéramos amigos. ¿Amigos? ¿¡Amigos!? ¿¡Cómo se puede ser amigo de una persona que te ha roto el corazón!? ¡Qué fácil es pedir algo así cuándo tú estás entero! Por mi parte solo le deseé toda la felicidad del mundo y le dije que se olvidara de mí porque nunca más me volvería a ver.
El infierno que pasé después es algo imborrable, las lágrimas que derramé me secaron por dentro y todo en mi cambió de manera radical. Mis sonrisas disminuyeron, mis locas ocurrencias desaparecieron, mi círculo social que siempre fue disminuido quedó convertido en nada y me quedó solo la compañía de mis libros y mi gato. Hasta mis kilos demás se esfumaron. Lloraba día y noche, no podía dormir y cuando lo lograba tenía pesadillas, respirar me dolía, comer me dolía, hablar me dolía; todo absolutamente todo me recordaba su ausencia y me hacía necesitarlo pero él nunca venía a mi rescate. Sólo supo hacerse presente cuando llamó en mis cumpleaños (a pesar de que le pedí que no lo hiciera) para decirme que nuestro vínculo sería para siempre sin saber que con eso sólo conseguía dejarme peor de lo que estaba y pensando en cuál era su afán de hacerse presente.
Han pasado dos años y una semana y el otro día por cosas de mi mala suerte nos encontramos. Yo iba mirando el piso como siempre pensando quizás en qué cuando alguien se atravesó en mi camino sin intención de moverse. Levanté la mirada para encarar al osado que interrumpía mis pasos y mis pensamientos y me encontré con esos ojos misteriosos que alguna vez me miraron con amor infinito y con esa sonrisa inolvidable que me doblegaba hasta el alma; su mirada profunda llena de secretos me hizo temblar mientras me invadía el olor de su perfume al que era adicta.
Nos miramos tanto tiempo que pareció una eternidad, sin decir palabra y diciéndolo todo igual que antes, igual que siempre. Por mi cabeza pasaban tantas cosas y estoy segura de que por la suya también, sé lo que significa exactamente cada expresión de su rostro y esa mirada es la que más conozco, la que más amo, la que más añoro. Quería gritarle que lo odiaba por todo lo que me hizo sufrir y que por fin lo había olvidado pero tratar de lastimarlo no curaría mis heridas ni desharía el daño hecho. No, era mejor decirle que lo amaba a pesar de todo, a pesar de ella y a mi pesar pero a fin de cuentas cualquier palabra sobraba. Callé.
Posó sus labios muy cerca de los míos desatando un caos en mi interior, pasó su mano por mi mejilla con la delicadeza con la que se acaricia la porcelana más fina cuidando de que no se rompa, no entiendo por qué si yo ya estoy rota. Me miró de nuevo, en su evidente ansiedad noté que quería decirme algo y seguramente era importante pero justo cuando pretendía asomar una palabra apareció de pronto su mujer a tomarle la mano para marcar su territorio y a recordarme que él ya no era mío. Sus ojos se tornaron tristes, agachó la mirada y a mi no me quedó nada más que pasar por su lado tragándome la rabia, las lágrimas y el orgullo. Seguí mi camino hacia el olvido sin mirar atrás porque todo eso bastó para entender que de nuestra historia ese momento había sido el fin. 

martes, marzo 12, 2013

El Último Café


Hace días que vengo sintiéndome extraña, una angustia invadió mi pecho sin intención de marcharse y siento un vacío enorme por cada lugar que piso y en cada cosa que hago. Hoy me levanté como cada mañana derechito al frasco de café, me lo hice cargado y bien caliente como me gusta o como me gustaba porque me supo tan amargo como la vida misma, al menos como mi vida. Dejé la mitad olvidado en una taza mientras miraba por la ventana el día gris que acompañaba a mi angustia y me puse a pensar que mi cuerpo me queda grande, mi alma se hizo pequeña en algún momento y se escondió en algún rincón logrando que hagan eco en mi cada uno de mis tristes pensamientos y todas las palabras hirientes que dijeron o me dicen queriendo o sin querer.
            Más tarde en la ducha me puse a cantar una de esas canciones de amor que bordean en lo desagradable de cursi pero que alivió un poco el sentimiento que me embarga, de pronto el agua que caía sirvió para disimular las lágrimas de un llanto preso por mucho tiempo y el sonido de su rebote en la tina ocultó mis sollozos de nadie porque estaba sola…Porque estoy sola.
            Yo que siempre fui tan valiente y tan entera ahora siento que me caigo a pedazos, sin ánimos ni fuerzas para nada, sin interés en nada de lo que hago sólo me alcanza para quejarme en silencio y reclamarme a mi misma frente al espejo mientras desenredo mi pelo largo que me tiene bastante aburrida.
            Busqué entre mi ropa algo que ponerme pero nada me agradó. Apareció uno que otro color vivo que me cayó como patada en el hígado pero en realidad entre los pocos trapos que tengo algo negro pareció ser la mejor opción para escoger ¡Cómo me cansa vestirme! En realidad últimamente me cansa hasta respirar.
            Una vez vestida volví al espejo para tratar de hacer algo por mi cara de culo y pensé: ¡Qué fastidio es ser mujer! Ojalá todo hubiera terminado al vestirme, aún quedaba el maldito ritual del maquillaje impuesto por mi trabajo. Un poco de color por ahí otro poco por allá pero nada, no logré verme ni medianamente bien…Que fea estoy, acabada. El pelo no me brilla, estoy pálida y mis ojos sombríos, parezco un zombie o algo peor.
            Ya es de noche y estoy en mi cama haciendo un recuento de lo que hice hoy, el día estuvo nefasto como todos los otros desde hace varios años. El insomnio me tiene pegada mirando el techo pensando en que no solo tengo que lidiar con mis trastornos mentales sino que también con los del sueño: No vivo feliz y tampoco duermo feliz.             
           Estoy en silencio en plena oscuridad, no hay diferencia con el día porque es  la representación exacta de mi realidad. Oigo un ruido en la cocina, seguramente es un ratón. Sabía que en esta casona me haría falta un gato pero siendo franca si no puedo hacerme cargo de mi misma no puedo pretender ser la madre de un indefenso animal que no merece la tortura de vivir conmigo. Mañana o mejor dicho en unas horas solucionaré ese problema con un poco de veneno. Pobre rata, realmente no se si seré capaz.
            Amaneció, el día está tan nublado como ayer y al parecer el invierno no se quiere hacer esperar. De nuevo empieza la rutina aunque creo que hoy será diferente y muy diferente porque esta mañana comencé todo al revés. Ya estoy vestida y maquillada más o menos igual que ayer y con los mismos resultados nulos, estoy cada día más horrible. Ya tengo el café negro y humeante entre mis manos al que le doy pequeños sorbos mientras miro por la ventana pensando en que todo está en orden. A lo lejos se oye el mismo ruidito de anoche en la cocina, hoy debía ser el último día del ratón pero no me atreví. Saqué el veneno con la intención de liquidarlo pero a fin de cuentas el animal no me hace ningún daño o al menos ninguno comparado al que llevo a cuestas, al que me hicieron y al que me hice. Me deshice del veneno y ahora está donde siempre debió estar.
            Tomo mi café y noto que tiene un sabor distinto. Es un gusto casi insoportable y que quema por dentro pero no importa porque sé que el último de los sorbos será el más dulce y aliviador que cualquiera de todos los que me tomé en la vida. Hoy no pienso dejarlo a medias, hoy por ser el último lo tomaré hasta el final.

Tal Vez Algún Día


Tal vez algún día pueda olvidar tu sonrisa
Y caminar por la vida sin este dolor;
Tal vez algún día podré mirarte de lejos
Sin temer que las heridas se abran.

Tal vez algún día dejaré de extrañarte
Y estarás ausente de mis pensamientos.
Tal vez algún día mi corazón resucite y
Sea posible que vuelva a amar sin miedo.

Tal vez algún día la sombras del pasado
Huirán lejos de mi vida y seré feliz;
Tal vez algún día deje de amarte, anhelarte
Y esperarte como lo he hecho hasta hoy.

Tal vez algún día alguien podrá mirarme
Con amor al verme renacida y seré querida.
Tal vez algún día deje de pensar que
Estoy hecha para vivir en inmensa soledad.

Tal vez algún día volvamos a vernos y
Recordaremos lo vivido sin rencor.
Tal vez algún día dejaré de repetirme que
Todo sucederá tal vez algún día.

martes, noviembre 27, 2012

REFLEJO


Me perdí en algún lugar bajo la sombra de mi amargura,
En la incertidumbre de mi inseguridad, en mi dolor;
Me perdí en la nostalgia, en el repudio al presente y
En el amor al pasado y en el laberinto infinito del recuerdo.

No reconozco el reflejo que veo cada mañana en el espejo.
Se me hace extraño sentir que no siento, soy piedra,
Soy una figura de cemento que se mueve por inercia,
Que camina sin rumbo y sin motivo hacia cualquier parte.

Y la vida pasa y pasa y yo con ella, se supone que avanzo
Pero sigo estancada, me siento vacía y muy perdida;
Lejos de todo y de todos, tan lejos de ti y más de mi.
Me gustaría saber quien soy hoy, solo tengo claro quien fui.

A veces me pregunto si algo de lo que hago vale la pena,
Si vivir así realmente vale tanto, si levantarme sirve,
Si la fortaleza es parte de mi porque aprendí o si yo
La estoy tomando como una obligación, pero no se nada.

Me duele el corazón y cada parte de mí, hasta el alma,
Sobre todo el alma, me siento cansada, exhausta
De pelear solo por pelear y de perder por perder,
De fracasar en todos mis intentos y en todas mis luchas.

Estoy harta de decir que si cuando en realidad es no,
Que me siento bien cuando en verdad estoy mal,
Que puedo resistir cuando solo quiero abandonar
Y caer en los brazos de alguien que me de consuelo.

Quiero dejarme caer a ese pozo sin fondo, sin pensar.
Simplemente caer y caer para terminar con todo,
Para dejar de darle vueltas mil veces a lo mismo,
Para poder liberarme, estar tranquila y por fin llorar.

domingo, noviembre 11, 2012

Volver a escribir

Es bastante desagradable querer decir o hacer algo y no poder, esa sensación de represión desespera e incomoda. Hace rato que me vengo sintiendo así, como una olla a presión que quiere explotar de una buena vez, supongo que eso pasa cuando uno no es muy bueno para expresar lo que siente hablando. Yo me desahogo escribiendo y ni eso puedo hacer últimamente, creo que el trabajo me ha absorbido mucho y por otro lado se que como una gran obsesiva que soy terminaré escribiendo sobre un tema que me tiene aburrida y no quiero, por eso estoy tratando de “reencontrarme” lateando con mis incoherencias que nadie leerá.
A ratos pienso que perdí la chispa, que junto con muchas otras cosas también murió mi imaginación, que ya estoy nula, que la vocecita que me dictaba huyó cuando empezó a percibir un alto grado de locura…Que se yo, quizás me quedé como Shakira “ciega, sorda y muda”, ya no veo las cosas con la claridad de antes, no logro escuchar a nadie y me cuesta decir lo que pienso. Es raro.
Queridoa lectoroa (como dice la Pola) si somos amigos no me odie cuando lea esto pero me he dado cuenta de que cada vez que alguien me habla lo bloqueo automáticamente, primero empieza a sonar la musiquita de los Padrinos Mágicos que ameniza el momento y después me voy lejos, me pierdo gran parte de la conversación, me hundo en mis innumerables pensamientos  y vuelvo cuando me dicen “¿Qué piensas?” Yo podría contestar si realmente me preguntaran por MIS pensamientos en los que andaba vagando y no por el tema de conversación a los que les dediqué muchos “Ah, claro” o “Si, es cierto” Generalmente a la gente le gusta que le encuentren razón y con eso se quedan tranquilos, el problema llega cuando me topo con la excepción a la regla y a veces quieren saber mi opinión con más detalle y no se como safar para no meter las patas, es horrible.
¿Qué tiene que ver esto con mi falta de inspiración? ¡Mucho! ¡Ya no tengo tema! Antes sacaba ideas de los líos amorosos de mis amigas, problemas de otras áreas, afloraba más seguido mi feminismo (eso sigue vivo), mi ironía era dueña y señora de mis palabras y ahora sin escuchar a nadie más que a mí me he vuelto una fomeque. Ya no tengo ganas de putear a nadie, no quiero reclamar, no me fluyen las palabras, no tengo ideas y cuando las tengo ya no se como expresarla porque el duendecito redactor agarró sus maletas y se fue porque lo saturé. Quiero llorar.
Llevo una página de tonteras y de todo lo que dije siento que nada se conecta y que todo esto es una un asco, ojalá algún día pueda encontrar lo que se me perdió porque echo de menos esa parte de mi que era lo único que quedaba de la Astrid original. 

jueves, mayo 10, 2012

Las Espinas De Tu Amor

No entiendo como se puede amar tanto a quien más te ha herido,
Ni como se puede llegar a necesitar tanto a alguien que ha estado ausente.
No se como es posible que sigas siendo dueño de mi mente
Y que aún hoy, después de todo el daño, no pueda echarte al olvido.

El amor imposible, el más doloroso, alcanzó mi amargo destino
Y me llevó dormida más allá de las nubes, mucho más alto que el cielo
Para dejarme caer y abandonarme a mi suerte a mitad del camino.
Soy la esclava de una pena eterna, un luto absoluto y un infinito duelo.

Yo por ti la vida daba, hasta mi alma entera por ver tu sonrisa;
Lo que no tenía lo inventaba por tener esa mirada
Iluminando este corazón oscuro que finalmente hiciste trizas.

Fui feliz por ti pero ahora soy una sombra inerte, llena de dolor,
Maldiciendo cada día y recordando a cada instante
Que me mentiste y me olvidaste, dejando en mí las espinas de tu amor.

martes, febrero 21, 2012

¡Feliz día del desamor!


Todos hablan del día del amor, todos están celebrando el famoso día sobre una nube de consumismo desenfrenado, todos se saludan y saludan a los afortunados que están felizmente emparejados. Todos son felices…Si, claro. Pero como yo siempre busco conflicto y me encanta llevar la contra hoy escribo para esos que no celebran nada, para los que están solos y tristes. Porque estoy consiente que el amor no es solo dicha y felicidad cómo se hace creer el 14 de febrero. Hoy escribo para el desamor.

Se que el amor es hermoso cuándo se tiene, cuándo es correspondido y mientras dura ¿Y que pasa después? ¿Qué pasa cuándo se desvanece, cuándo se olvida, cuando se termina? ¿En que queda? En amargura, en dolor, en tristeza. Hay un solo día en el año en que el amor se celebra pero para los que están heridos son 365 días y más de una celebración dolorosa interminable e inevitable, de recuerdos obligados, de lágrimas incontenibles, de suspiros largos y pesados. El amor hay que celebrarlo mientras se pueda en ese estado constante de aturdimiento y dicha provocado por la droga más poderosa y adictiva, para la que no hay rehabilitación posible. En cambio el desamor hay que vivirlo como un luto, sin anestesia, es algo que no se desprende de ti y se hace parte de tu alma.

No me gusta esta fecha, nunca me gustó y ahora menos que antes. Siempre pensé que este día era solo un pretexto de los comerciantes para vender más. Soy de las que piensa que no es necesario celebrar en un día dictado por otros cuando cualquier día lo puedes hacer especial y transformarlo en único para la persona que amas.

Es verdad, yo escribo desde el lado amargo y díganme lo que quieran pero a final de cuentas no me van a sacar de ahí, la vida es amarga. Sólo quiero desearles a todos esos enamorados que tienen el corazón roto, a los que han sido destruidos, a los que han llorado hasta más no poder, a los que no duermen, a esos cuyo dolor se les expande por cada parte del cuerpo, a los que han sido engañados y desilusionados que ojala algún día sanen completamente sus heridas y logren encontrar la felicidad que merecen de cualquier manera, solos o con alguien mejor. Que ojala el maldito tiempo cumpla con su pega, que traiga resignación y sabiduría para enfrentarlo todo y que todo pase rápido. Y a ti, que me dejaste echa un estropajo, hundida en la más terrible de las oscuridades, que hiciste que me secara por dentro y me hiciste trizas de la manera más cruel sólo puedo decirte gracias por todo. Que pases un hermoso día.

“El amor es así, unos pierden y otros ganan” Mil veces escuché esta frase y lo único que llego a pensar cada vez que la oigo es: ¿El amor realmente existe? Como todo en esta vida…Nada es justo. Por eso ¡Feliz día del desamor!

domingo, diciembre 11, 2011

Carta al Viejito Pascuero

Valparaíso, 11 de diciembre de 2011


Querido Viejito Pascuero:
Sabes bien que hace muchos años que no te escribo, en realidad ya ni me acuerdo cuántos. No pienses que es porque no creo en ti, nunca he dejado de creer pero la verdad es que me sentía bastante odiosa exigiéndote cosas, prefería esperar a que me sorprendieras o comunicarme contigo por telepatía y en última instancia mandar a mis papás como representantes.
Como sabrás este año me porté muy bien…Bueno, a excepción del pequeño “bullyng” que les hice a mis alumnos pero me lo tienes que perdonar porque era mutuo y al final es una muestra de cariño. Fuera de eso creo que estuve bien, no maté ni maltraté a nadie en exceso, traté de ayudar a quien pude mientras estuvo en mis manos aunque a veces me costara. Cuesta no ser egoísta pero estoy tranquila porque lo intenté, así como también intenté desearle lo mejor incluso a quien no se lo merecía. Juzga tu Viejito, yo te escribo porque en realidad te necesito y en pedir no hay engaño.
Ha sido un año difícil, me ha costado mucho mantenerme en pie y no se cómo ni se por qué pero sigo igual aunque necesito un poquito de ayuda para que el que venga sea mejor. Primero que todo quiero pedirte bienestar para todos los que me rodean, que todos estén llenos de amor, de salud y unos billetitos no vendrían mal. Lo siento Viejito pero tú sabes como es la vida de adulto, una basura que gira en torno a la plata. De corazón te pido que este año esté lleno de felicidad para todos y que nada les falte, que los que estudian se nutran de conocimientos y los que trabajan tengan grandes éxitos. Que todo el fruto de su esfuerzo sea recompensado de cualquier manera.
Ahora llegamos a la parte difícil, lo que quiero para mí. Viejito Pascuero quiero comenzar pidiéndote lo más importante: Un corazón nuevo. Me han destrozado el mío como nunca antes y dudo que vuelva a latir de nuevo, en realidad le dieron el tiro de gracia y terminaron de matarlo. Ya estoy cansada de escuchar el “Ya pasará” o “Es parte de la vida” Eso ya lo sé, pero yo quiero una solución inmediata por eso te pido uno nuevo y que esta vez sea de piedra para que no lo vuelvan a destrozar. Estoy consciente de que te encargué una difícil misión y que ya falta poco para Navidad por eso en caso de que no sea posible lo que te encargué te pido sabiduría para enfrentar lo que se viene, valor para sobrellevar el dolor y fortaleza para seguir resistiendo. También te pido que me llenes de paciencia para saber esperar a que el famoso y mentiroso tiempo haga lo suyo (aunque yo no le creo nada) y también para entender a los jóvenes y niños que serán mis alumnos el próximo año. Del mismo modo me gustaría algo así como una anestesia para calmar la pena, un brebaje o algo así y si no se puede ¿podría ser una botella de ron? ¿O de Pisco? ¿Caipiriña? Bueno, lo que sea tu cariño estará bien.
Por otro lado no me vendría mal otra peguita, el año pasado me cumpliste sólo con eso y con el resto que era lo más importante te olvidaste. Está bien, yo entiendo que no se puede tener todo pero por eso te pido ayuda ahora y lo que me mandes estará bien. Tú sabes que no soy ambiciosa y que vivo tranquila con lo que tengo, no soy envidiosa, pero me gustaría que el cinturón me apretara menos el otro año. No, no estoy pidiendo bajar unos kilos, bueno eso también pero ya sabes a lo que me refiero.
Para finalizar te pido un minazo de esos que me gustan, rubiecito de ojos claros, inteligente, simpático y que no estorbe mucho. Si, ya sé que me fui al chancho y que eso si es pedir mucho. Me conformo con lo primero que te pedí y que ojala me sea concedido porque lo necesito con desesperación, si no fuera así no te molestaría. En realidad no te pido amor porque sé lo que se viene después, solo quiero que me traigas paz y tranquilidad, que el dolor pase y las heridas sanen. Quiero aprender a ser feliz porque tuve la oportunidad y no la supe aprovechar.
Querido Viejito, agradezco que te des el tiempo de leer mi carta así como agradezco cada juguete que me trajiste de niña. Ahora de grande lamentablemente necesito otras cosas, he tratado por todos los medios de conseguirlas yo sola pero no me ha resultado por eso prefiero confiarte ciertas cosas a ti. Cuando uno crece va perdiendo la fe en la magia y eso no debería pasar, muchas veces el dolor y la angustia son tan grandes que nada nos consuela y resulta que lo más sano es acudir a ella como un niño para tener la convicción de que todo va a mejorar de cualquier manera.
Espero que tengas un buen viaje, que no te enfermes con los cambios de clima y que no te toque ningún desastre natural en el camino. Esta noche buena te estaré esperando solita así que entra con confianza no más que te esperaré sentada en la ventana y si tienes suerte con unos dulces árabes. Si es mucho trabajo escalar hasta el segundo piso toca el timbre, hay pocos niños en este edificio así que no hay mayor riesgo. Un abrazo gigante, confío en ti, no me falles que te espero.


lunes, octubre 10, 2011

La tortura de comprar ropa

Hace poco estuve de cumpleaños, llevo 25 años pisando este planeta y a medida que el tiempo pasa se van quitando las ganas de que sean más pero bueno así es la cosa. Si tuviera que describirme sería como una mujer bastante poco mina para sus cosas, con la ironía y la comida como su principal adicción y tranquila por fuera pero un caos por dentro. Ahora me interesa centrarme en el primer punto: “poco mina”, la verdad es que no soy mujer de pilchas, ni de zapatos, ni carteras y el maquillaje he tenido que aprender (recién hoy) a tomarle respeto, ni si quiera cariño. Todo esto es algo que me aburre y me incomoda.

Yo creo que el poco gusto por las compras es por lo desagradable que se vuelve para una mujer como yo con varios kilos demás y pocas ganas de cerrar la boca encontrar algo de mi talla que sea bonito y me haga ver bien. Se que hay muchas otras en la misma situación, que se sentirán plenamente identificadas y que sienten la misma impotencia cada vez que por cualquier motivo deben salir de Shopping.

Cada mil años me veo en la necesidad de salir a comprar ropa porque realmente mis pantalones están rotos, mis poleras desteñidas y mis zapatillas casi hablan, es un trámite que trato de evadir lo más que puedo pero llega un punto en que hay que hacerlo y es un horror. Todo comienza cuando entro a las tiendas en la sección juvenil, veo tantas cosas que me gustan, que me gustaría usar pero que cuando empiezo a mirar las tallas entro en depresión al instante. Me siento una obesa mórbida comprando en la sección niños y no me queda más que ir derechito a la sección señoras donde realmente existen las tallas L, XL y XXL. Y donde los pantalones realmente son talla 46, son tiro alto y no existen esas burlas de pantalones a la cadera que lo único que hacen es servir de atril para tu abultado abdomen.

Que rabia siento cuando me dicen “Esa polera es muy de señora” ¿Perdón? ¿Tengo más opciones? ¿Qué culpa tengo yo que la manga de idiotas que fabrican ropa no se haya dado cuenta que la mayoría de las personas tiene sobrepeso? Y con personas también me refiero a gente joven como yo, que lejos de poder aceptar nuestro cuerpo y amarlo como es nos torturamos haciendo dietas que jamás funcionan para tratar de entrar en esos trapos talla S con etiqueta de XL para poder lucir medianamente decentes y juveniles.

Más de una vez he cometido el error de tratar de comprar aunque sea una polera en la sección joven ¿y que pasa? Termino despotricando contra mí, contra la ropa y la frustración se hace presente, me siento gorda, me siento fea y al final la experiencia no termina siendo nada linda. Entonces empiezo a preguntarme ¿por que la genética fue tan maldita conmigo? ¿Por que por más que hice dieta la mitad de mi vida no conseguí el cuerpo necesario para entrar en esas prendas? ¿Por qué tengo el poto tan grande, las piernas tan gordas y por que el gimnasio tampoco me funcionó ni me agradó? Así salgo cabizbaja de la tienda con una bolsa con ropa de señora más o menos “lolein”.

Por todo esto es que prefiero usar colores oscuros, porque siempre me inculcaron que debía taparme o tratar de ocultar lo más posible los rollos demás, la guata y mis brazos fofos, porque mi cuerpo no era ni es lindo, porque si uno no es flaca no es linda, da lo mismo que tengas las pestañas largas y crespas, una nariz que apunte al techo y una boca de beso. Si tienes una cara de globo y un cuerpo de similares características simplemente la belleza no está en ti y como si fuera poco tratan de consolarte con la mula de la belleza interior. ¡Pamplinas! La mujer quiere sentirse linda, deseada, ser admirada pero con todo lo que tiene, con lo que le falta y con lo que le sobra.

Yo creo que los que diseñan y fabrican ropa para mujer son una tropa de misóginos totalmente ajenos a la realidad del mundo y sin ánimos de embellecer solo de torturar. ¿Qué solución propongo? Ninguna, quizás ir a comprar a la tienda de la Paty Maldonado. Por lo pronto se me ocurren tres opciones para lidiar con esto: La primera es seguir por la senda de la tortura de las dietas, la segunda es sacar una personalidad realmente estrambótica y ponerte lo que te guste sin importar como te quede y la tercera (que es mi caso) seguir comprando en la sección señoras porque ya a mis cortos 25 años con un cerro de dietas a la espalda, nutricionista, horas de gimnasio y natación ya no estoy dispuesta a sufrir por entrar en esas tallas de Barbie. Total, mientras no se me salgan las presas que más da que me sigan diciendo “señora” si hasta cuando usaba uniforme de colegio lo hacían.

Como conclusión puedo decir que: “Hay que aceptarse como uno es” Mentira, esto parece chiste ya que el mundo y tu entorno se encarga de decirte exactamente lo contrario. Esta es otra más de las tantas contradicciones de la que es víctima el ser humano y que me hacen querer gritar: ¡Si, soy gorda! ¡Tengo caderas y trasero grande! ¿Y que? Pero aún así me pesa el complejo. Que ironía.

miércoles, septiembre 28, 2011

RENUNCIO

Yo renuncio, renuncio a mi vida, a cada parte de mí. Renuncio a ser amiga, compañera, confidente, cocinera, “escritora”, bruja y hasta músico. Renuncio a ser yo, a la que era, la que soy y la que iba a ser. No más.
Estoy cansada, hastiada de ser desechable, de ser olvidable y de ser usada. Estoy harta de estar siempre, soy como un ser de bolsillo que aparece a la hora precisa, en el lugar indicado para quien lo necesite y sin importar nada.
Renuncio a todo porque me he dado cuenta que paso por la vida de la gente sin dejar rastro pero ellos pasan por mi vida dejando huellas bastante dolorosas e imborrables como el abandono, la incomprensión y la indiferencia. Soy una persona imperfecta que se ha dado cuenta de que da mucho y recibe muy poco porque está consciente de que hay que dar sin esperar nada a cambio pero de vez en cuando sería agradable un poco de reciprocidad. Tengo millones de defectos y últimamente he comprendido que mi incondicionalidad con el resto es uno de esos tantos también. Mi entrega absoluta es más lo que me perjudica que lo que me favorece.
Siento que sobro en todas partes, que el único lugar en donde me sentía bien también terminó por cerrarme sus puertas, que camino y camino sin rumbo porque no pertenezco a nada. No hay un sitio para mí.
Yo renuncio porque la situación no tiene vuelta, no es que me crea mártir ni santa, solo estoy aburrida de ser el paño de lágrimas, de sentirme así, como un fantasma que cobra vida de vez en cuando, cuando alguien por algún motivo dudoso me recuerda y me busca.
A ratos me siento como un mendigo, uno que tiene mucha vergüenza de pedir con palabras claras lo que necesita porque soy orgullosa y me cuesta, me cuesta reconocer que no soy ni la mitad de fuerte de lo que todos creen, que yo también necesito atención, comprensión, contención y afecto. Yo también necesito cosas.
Renuncio a ser diario de vida, a ser la bruja que predice el futuro a todos pero cuyo futuro no le importa a nadie, a ser el pañuelo desechable, a ser la mejor amiga de los amigos que son y los que no son. Renuncio a esperar a que se peguen el cacho, a creer cada vez que me prometan cosas porque ya se que no cumplirán. Renuncio a seguir siendo la tonta de siempre.
Si, definitivamente yo renuncio a todo lo que tengo y a lo que no tengo, incluso a lo que podría llegar a tener. De ahora en adelante ya no voy a estar porque no me interesa y no quiero ¿me quedaré sola? Bueno, no sería muy distinto.

miércoles, agosto 17, 2011

Quiero

¡Quiero volver a ser la bruta que era! Que no quede vestigio en mí del amor que en un tiempo abrigó mi corazón, que me llevó a ser blandengue y sacó lo peor de este ser…La ternura y las lágrimas.
¡Quiero volver a ser la piedra de siempre! La que no lloraba, la que no amaba, la que siempre escuchaba, en fin. Quiero volver a ser la “fomeque” de antes cuya única ventaja era no sufrir y que funcionaba muy bien así.
Quiero que desaparezca de mí esa cosa de piel, esas ganas de abrazar y acariciar, esa cosa melosa que seguramente existía muy adentro pero que tenía durmiendo y ahora que despertó no se como apagar. Quiero volver a aceptar la soledad que nunca me molestó y sin embargo ahora me tortura, yo estaba bien sola ¿Qué me pasó?
¿En que parte se perdió mi esencia? ¿Será que después de tanto frío me hice adicta al calor? ¡No! ¡Me rehúso a que sea así! Siempre viví en calma y ahora sufro en la tempestad, quiero borrar de mi mente que alguna vez amé y a quien amé. Quiero volver a ser yo, la de hace algunos años no la que soy ahora. No quiero seguir sumergida en este dolor pero ¿qué puedo hacer si el olvido no llega? Nadie entiende, nadie tiene idea del infierno que existe en mi cabeza por más que digan lo contrario…La gente se cansa de escuchar siempre lo mismo y nunca logran comprender, aunque yo si esté dispuesta a escuchar mil veces la misma historia.
No quiero sentir esta sensación de abandono, ni la tristeza y menos el desamor. Me siento rota, quebrada, destruida, devastada, viviendo una agonía larguísima o como una muerta en vida. Muchos pensaran que exagero pero yo creo que me quedo corta, esta sensación tan horrible es casi indescriptible y aunque todos la han sentido alguna vez para cada uno es diferente, siempre es diferente cuando se trata de amar.
¡Yo no necesitaba amor! ¡No necesitaba amar ni ser amada! ¿O si? ¡No! Siempre me agradó mi libertad porque estaba y estoy conciente de que el amor era, es y será un cacho. Sabía que todo iba a terminar así porque soy bruja y las brujas no estamos hechas para amar y menos para que nos amen. Nuestra misión en este mundo es otra: Predecir, separar, unir, odiar, maldecir, hacer la vida miserable a quien lo merezca por encargo, ser hirientes, irónicas, feas, descuidadas y desagradables. No, definitivamente el amor no cabe en nuestras vidas a menos que esté dirigido hacia los gatos.
 Va a sonar cursi lo que voy a decir pero parece que el amor es una magia demasiado poderosa, contra eso nada que hacer pero aún así no lo acepto. No sé como vivir con esto.
¿Por qué no puedo volver a ser la que era? ¿Por qué no puedo dejar de sentir? ¿Cómo hago para volver a ser la bruja desalmada? Ya no quiero sentirme como la damisela en peligro que espera el rescate de su príncipe porque eso ya pasó y me dejaron caer en el camino, a mi nadie me puede salvar ni si quiera yo misma porque soy mi peor verdugo. Por eso estoy resignada a ser bruja, por eso quiero olvidar que alguna vez sentí amor y me hicieron sentir amada, no estoy hecha para esto porque no soporto perder ni el dolor y en este cuento yo siempre perderé y me dolerá.

lunes, junio 06, 2011

Aprendí

Hace tiempo entendí que nada es para siempre, descubrí que los amigos se cuentan con los dedos de las manos, me di cuenta que la soledad más grande se siente cuando estas rodeado de gente y finalmente concluí que uno siempre estuvo, está y estará solo por más que te quieran hacer pensar lo contrario.
He aprendido a levantarme mil veces, a caminar mirando el piso para no tropezarme con la misma piedra, a mirar a los ojos cuando hablo, a ser más dura conmigo misma, a seguir mis intuiciones y controlar mis impulsos. He aprendido que se puede morir en vida, que las sonrisas a veces también duelen, que la gente no ve lo que es evidente para evitarse problemas y que lo “normal” no existe. Me he obligado a tener el equilibrio perfecto entre la confianza y la desconfianza para poder vivir tranquila, también me obligo a perdonar incluso a quien no se lo merece.
Estoy consciente de que es muy fácil mentir incluso mirando a la cara, que decir la verdad es casi imposible para algunas personas, que escuchamos solo lo que queremos y para ser aceptados complacemos al resto diciéndoles lo que ellos buscan oír. Pero aún así siempre trato de ser honesta, de decir lo que quiero y no lo que quieren, intento escuchar la verdad y no lo que me gustaría…A veces no resulta, es verdad.
Se bien que el sufrimiento es inevitable, encontrar la felicidad un imposible, conformarse un desafío y pararse después de cada caída es una obligación. Tengo claro que la vida sigue igual aunque muchas veces uno quiera que se acabe.
He sentido ganas de morir, de morir con alguien y morirme por alguien, porque he sentido ese dolor macabro que se apodera de tu cuerpo y que es tan grande que no te deja respirar, no te deja pensar. He sentido ese dolor infinito que no se calma con nada, que dura días, meses, años y que sin previo aviso va y viene cuando menos te lo esperas. He vivido con la frustración de perder a alguien y aún no se como eso se puede evitar. Así fue como entendí que las personas cumplen un ciclo en tu vida, que solo se quedan en ella el tiempo necesario, ni más ni menos…Cuando se termina la lección que debes aprender se van y tú cumples el mismo rol en sus vidas.
Lo último que aprendí fue a amar pero lamentablemente descubrí que el amor nunca es suficiente, que se va más rápido de lo que llega, que siempre uno ama más que el otro, se sacrifica más que el otro y sufre más que el otro. Aprendí que las promesas que parecen eternas se rompen en un suspiro y que quien mucho promete es quien menos cumple. Entendí que el amor es una ilusión para justificar los besos y que en una relación es el período en el que más se miente, que no se puede obligar a querer ni se puede retener a nadie.
Comprobé que uno puede enfermarse de pena, que el vacío puede sentirse en el pecho, que el olvido no llega cuando uno quiere, que el odio no soluciona nada y llorar mucho menos. Vivir un desamor es como vivir un duelo.
Me di cuenta que para mi las cosas se demoran mucho en pasar y para el resto todo pasa demasiado rápido. Me di cuenta de que me equivoqué inmensamente contigo, que por ciega me convertí en la estúpida más grande de este planeta y que fuiste la primera persona en darme la espalda cuando yo pensaba que eso jamás podría pasar. Aún así te agradezco la sobredosis de dolor porque supongo que algún día me harán más fuerte, gracias por tus mentiras.
Creo que para ser tan joven me he dado cuenta de muchas cosas y realmente no me han servido de nada, aunque así he comprendido que nunca nada es lo que parece, que por desgracia no hay mucho en esta vida que valga la pena y que no estaba lejos de la realidad cuando decía que enamorarse era una soberana estupidez y un cacho. Al fin lo comprobé y realmente no quiero que vuelva a pasar.
Si, he aprendido mucho pero quizás la lección más importante es que cuando todos se van, cuando ya no te quedan amigos, ni amor, ni nada hay alguien que nunca te va a fallar…Tú mismo.
A nadie le gusta mi visión negativa de la vida, lo se, pero con todo lo que he escrito no me pueden decir que la vida es una maravilla porque es una soberana mierda…¿Hay que aceptarla? No queda de otra, no se que sentido tiene pasar por todo eso si cuando sepas todo lo necesario para no cometer los mismos errores serás demasiado viejo como para recordarlo y por otro lado nadie te escuchará, y seguirás en esa lucha de traspasar tus conocimientos para que ni tus hijos ni tus nietos pasen por lo mismo que tú pero será en vano…Así llegará el día de tu muerte.
Pero la vida sigue, todos te defraudarán mil veces, perderás personas importantes de tu vida una y otra vez, te romperán el corazón de distintas maneras más veces de las que llegues a amar. Te desilusionarán, te mentirán, sufrirás heridas tan grandes que sus cicatrices serán visibles para todo el mundo…pero serán las muestras de que sobreviviste.
Yo solo espero sobrevivir.

miércoles, julio 07, 2010

MEMORIAS

Capítulo XXVI

Mi corazón latía tan rápido que casi se salía del pecho y estaba tan nerviosa que pensé que me desmayaría pero nada de eso me hizo soltar a Octavio. Nunca me había sentido así, tan feliz y completa, eso fue algo que solo experimenté el tiempo que estuvimos juntos.
Contemplamos el mar tomados de la mano por largo rato y después regresamos al auto a sacar las cosas que habíamos llevado para pasar el día. En ese momento agradecí que mi madre hubiera preparado comida porque tenía la impresión de que Octavio ni si quiera había llevado una manzana para pasar el hambre, afortunadamente me equivoqué. Cuando vi que sacaba del auto un chal, un quitasol y una canasta de mimbre pensé que probablemente ese paseo lo había planeado mucho tiempo atrás.
Estiró la manta sobre la arena e instaló el quitasol para estar bien protegidos del calor, luego abrió la canasta que para mi sorpresa estaba llena de sándwiches, frutas, jugo y una botella de vino blanco. Nos sentamos a la sombra, abrió la botella y sirvió dos copas, me ofreció una y muy contento dijo:
-Estoy encantado de estar aquí contigo. ¡Estoy tan emocionado que hasta gritaría!
-¿Eso le dices a todas las mujeres que has traído aquí? ¡No me vayas a decir que sólo porque soy especial me has traído a este paraíso!-Dije con desconfianza mientras tomaba un poco de vino.
-Aunque no me creas ésta es la primera vez que vengo con alguien. Generalmente me gusta venir solo a pensar un poco ya que como puedes ver es un lugar muy solitario y tranquilo.
-Lo que realmente me cuesta creer es que “pienses”, si lo hicieras no andarías con tantas mujeres estando comprometido y eso me incluye. Yo también soy una tonta porque caí en tu juego y a pesar de todo el rechazo que sentía por ti al principio ahora estamos aquí solos en una playa alejada de la sociedad. ¿Te parece una acción de personas adultas que piensan?
Octavio sonrío, se quedó pensativo unos momentos y después dio un sorbo a su copa como si en ella buscara obtener una respuesta, se acercó a mi oído y susurró:
-Te quiero.
Un escalofrió recorrió mi cuerpo al sentirlo tan cerca, sus palabras me dejaron tan asombrada que mi única reacción fue ponerme de pie y caminar un poco. Me escondí tras una roca grande asegurándome de que Octavio no me viera, el sol quemaba de manera abrasadora y entonces se me ocurrió hacer una locura.
El agua refrescaba mi cuerpo que solo estaba cubierto con ropa interior, me sentía casi una sirena nadando en esas aguas tan transparentes, era una experiencia impagable y bastante excitante por lo demás. Supongo que esa acción de nadar semidesnuda frente a un hombre estando solos se interpreta como una provocación pero en ningún caso era esa mi intención, aunque no lo crean únicamente me dejé llevar por esa sensación de libertad absoluta que me invadió aquella vez.
Octavio miraba el camino por el que había desaparecido, no se dio cuenta de que estaba en el agua hasta que una fuerte corriente me arrastró a unos roqueríos en los que quedé atrapada por lo que sin pensarlo se sacó un poco de ropa y se lanzó a mi rescate, por fortuna logramos salir del agua y llegamos ilesos a la orilla. Me dejó sobre la arena caliente y rápidamente fue en busca del chal para cubrirme, yo estaba tan asustada que ni siquiera alcancé a sentir vergüenza por encontrarme frente a él en fachas exhibicionistas.
Cuando llegó a mi lado me abrigó con la manta y se tendió en la arena, respiró hondo y luego duramente dijo:
-¡Estás loca! ¿¡Cómo se te ocurre hacer algo así!? ¡Ésta playa es un peligro y tú sin preguntarme llegas y te lanzas! ¡Loca!
-¡No sabía que tenía que pedirte permiso para meterme al mar! ¡Si me estás diciendo eso porque tuviste que arriesgar tu pellejo desde ya te digo que no tenías por que hacerlo! ¡Debiste dejarme morir!-Grité furiosa.
Octavio me miraba desconcertado, estaba molesto así que no tardó en hablar:
-¡Rosario, no te entiendo! ¿No puedes simplemente agradecer lo que hice por ti? ¡Simplemente no entiendo tu actitud! De un día para otro vienes a decirme que me amas pero a pesar de eso sigues siendo la misma bruja de siempre.
-¡Gracias por salvarme! ¿Conforme? ¡Ahora déjame en paz! ¡Ya no quiero que me analices!-Dije orgullosa.
Sé que fue una tontera portarme así con Octavio, él me había salvado y yo le debía gratitud pero el nerviosismo y la angustia hicieron que reaccionara de ese modo tan infantil.
En ese momento sentí amargura por sus palabras así que decidí alejarme, caminé hasta las rocas en las que había dejado mi vestido, me lo puse y dejé pasar un rato antes de volver junto a él.
Octavio descansaba bajo el quitasol cuando decidí regresar, me senté a su lado y noté que ya no estaba enojado, me ofreció un vaso de jugo de piña afirmando que con eso pasaría el trago amargo que había dejado la sal. Mientras bebíamos estuvimos de acuerdo en caminar un poco para secarnos más rápido, así se nos pasó la tarde, entre pasos y conversando. Debo admitir que con cada palabra Octavio terminaba de conquistarme.
El sol había comenzado a bajar cuando comenzamos a guardar las cosas para volver al pueblo, cuando estuvo todo dentro del auto me di cuenta de que no podía perderme la hermosa puesta de sol así que regresé a la orilla del mar para esperarla. Pronto Octavio estuvo junto a mí y supe que le debía una disculpa entonces humildemente dije:
-De verdad agradezco que me hayas salvado. Sé que fui una irresponsable y que no debí arriesgar tu vida pero me dejé llevar. Este lugar es maravilloso y mágico y todo eso me envolvió. No quería parecer ingrata, por eso reitero mi agradecimiento.
-No te preocupes, entiendo que hablaste de esa manera porque estabas nerviosa. Rosario, quiero que entiendas que si a ti te pasa algo yo me muero.
-¡No exageres! No creo que me quieras tanto…Ni a tu novia la quieres a ese extremo.-Contesté incrédula.
-Ahí está el asunto, hace un rato te mentí porque yo no te quiero…
Interrumpió sus palabras con una pausa que de inmediato me produjeron confusión, estaba ansiosa por entender que era lo que Octavio sentía por mí aunque el hecho de que me hubiera mentido no me sorprendía para nada. Estaba segura de que me había dicho que me quería para conseguir algo más pero aún así tenía la duda. Creo que la expresión de mi rostro lo presionó a continuar:
-Te amo. Te amo infinitamente, más de lo que piensas, más de lo que tú a mí y mucho más de lo que me conviene.
Aquellas palabras tuvieron un efecto inesperado en mí y desataron todo el amor y la ternura que sentía por él por lo que respondí:
-Yo también te amo. Te amo infinitamente, más de lo que piensas, más de lo que te demuestro y más de lo que había amado antes.
Cuando el sol terminaba de ocultarse me acerqué a Octavio y lo besé.

martes, junio 22, 2010

MEMORIAS

Capítulo XXV

Media hora después de que Octavio se había ido me di cuenta de que también yo debía volver a mi casa a enfrentar la furia de mi madre. Caminaba muy lento para retrasar la llegada de la infaltable discusión, en ese momento me pregunté por qué simplemente ella no aceptaba que yo era diferente y que mi forma de ver la vida se alejaba por completo a la suya para ahorrarnos todos esos malos ratos que no nos llevarían a nada. También trataba de idear la forma de poder salir al día siguiente de mi casa sin que nadie se diera cuenta que me había ido con Octavio y justo en ese momento algo alumbró mi caminar: Blanca se acercaba hacia mi.

Luego de unos pasos Blanca y yo nos encontramos frente a frente, es verdad que teníamos una conversación pendiente pero igual de cierto era que podía seguir posponiéndola todo el tiempo necesario, sin embargo ese era el mejor momento para volver a contar con ella. Nos saludamos como si nada hubiera pasado, nos hicimos todas las preguntas de cortesía necesaria hasta que llegamos al tema.

-Rosario, quiero reiterar mis disculpas por todo lo que pasó. De verdad estoy muy arrepentida y me tiene muy triste que ya no nos veamos. Sabes bien que eres mi única amiga.-Dijo Blanca mostrándose arrepentida.

-Aunque no justifico lo que hiciste acepto tus disculpas. Lo único que espero es que no se vuelva a repetir algo así, tú también eres mi única amiga y mi confianza en ti es total por eso no quiero que esta amistad se pierda.

Nos dimos un abrazo y le pedí a Blanca que me acompañara hasta mi casa. En el camino le fui contando los últimos acontecimientos, lo ocurrido con Karim y por su puesto con Octavio, ella sólo se limitaba a escuchar con atención y pocas veces quiso opinar. Finalmente llegué al punto que quería, la salida con Octavio que me tenía tan complicada.

Le conté a mi amiga la propuesta que me había hecho Octavio unos minutos atrás, como era de esperarse ella se espantó al imaginarme en un viaje sin destino, sola y con un hombre pero lo que más le asustaba era que yo estuviera tan dispuesta a hacerlo.

-¡Rosario, es una locura! ¡No te puedes ir ni por un minuto sola con ese hombre! ¡Tú misma eres testigo de sus antecedentes con las mujeres!-Dijo mi amiga con cierto alboroto.

-¡Por favor no me sermonees! Estoy decidida a pasar el día con Octavio y si te lo conté es porque necesito tu ayuda. Blanca, sea cual sea tu respuesta yo lo respetaré y por supuesto esperaré lo mismo de ti sobre mi decisión.

-¡Pero si tu madre se entera nos matará a las dos! ¡Sería un escándalo total en todo el pueblo! ¡Te suplico que no vayas!

-Ya te dije que estoy decida. Iré con o sin tu ayuda…Sin ella será mucho mas difícil y arriesgado pero de todas maneras lo haré.

Después de que Blanca notara que nada me haría cambiar de opinión se resignó a ayudarme a pesar de todos sus miedos. Al llegar a mi casa ya teníamos todo el plan listo para que nada saliera mal al día siguiente, nos despedimos y ya no quedaba más que rezar para que las cosas salieran según lo dispuesto.

Entré a la casa y mi madre me esperaba en el living, curiosamente y para mi sorpresa no discutimos porque no le dio gran importancia al hecho de que hubiera salido por sobre su prohibición y eso me pareció raro pero todo se hizo lógico cuando mencionó a Karim. Se puso a darme un discurso sobre él que me pareció interminable pero lo escuché entero para no provocar su ira, cuando me mandó a dormir con la tarea de que pensara en sus palabras me sentí aliviada a tal punto que di gracias a Dios.

Cuando desperté en la mañana no sabía bien que hacer, me sentía muy nerviosa y emocionada pero a la vez tenía un poco de miedo al pensar en que mi mamá me podría descubrir. Me bañé y me arreglé bastante más que en un día común, cuando bajé a desayunar todos lo notaron y me llenaron de preguntas, cuando mi madre estuvo sentada me digné a responder:

-Mamá, Blanca me invitó a pasar el día en el fundo de su familia y como hemos estado distanciadas me parece que es un buen momento para que arreglemos las cosas.

-Me parece bien, puedes ir. Termina tu desayuno para que preparemos algo que puedas llevarle a la familia de Blanca en agradecimiento por la invitación.

Terminamos el desayuno y con mamá volamos a la cocina a preparar “niños envueltos”, un exquisito plato que consiste en un pino de carne con arroz aliñado con especias que se pone dentro de una hoja de repollo y se enrolla. Así se nos pasó el tiempo hasta que ya eran un cuarto para las doce y puntualmente como lo habíamos acordado llegó Blanca a buscarme.

Salimos de mi casa dejando a mi madre convencida de que íbamos a un lindo paseo familiar, con Blanca caminamos tomadas del brazo hasta una esquina, me deseó suerte y nos despedimos rogando porque todo saliera bien. Luego de eso corrí hasta donde Octavio me esperaba y me subí a su auto sintiendo que tenía el corazón en la mano.

-Buenas tardes Rosario, sabía que vendrías-Dijo sonriendo.

-No hagas que me arrepienta de estar aquí. Será mejor que nos vamos antes que alguien nos vea.-Sugerí nerviosa mientras me ponía un pañuelo en la cabeza y unos lentes de sol para cubrir un poco mi rostro.

Al parecer a Octavio lo divirtió mucho el hecho de que quisiera pasar desapercibida y mientras hacía partir el auto soltó una carcajada que me hizo saber lo feliz que estaba. Pasó un rato antes de que me relajara pero entonces noté que íbamos saliendo del pueblo y me asusté:

-¿A dónde vamos? ¿Por qué salimos del pueblo?

-¡Tranquila! Anoche me desvelé pensando en cuál sería el lugar adecuado para pasar un hermoso día contigo y recién cuando amaneció lo supe. ¡Te encantará!

-¡Deja de jugar y dime de una vez a dónde me llevas! ¡Ya llegamos a la carretera y no me dices nada! ¡No tienes idea de todo lo que hice para venir así que lo mínimo que merezco es saber a dónde voy!-Grité desesperada.

-A la playa. ¿Qué te parece?

-¡Pero eso queda a una hora del pueblo! ¿No te parece que es demasiado lejos para ir a conversar? ¡Mejor da la vuelta!

-La playa más cercana está a una hora pero a la que vamos está un poco más lejos. Será mejor que te acomodes en el asiento porque nada hará que me devuelva.-Dijo decido y como siempre con una amplia sonrisa.

Después de eso fui un atado de nervios y no salió ni una palabra más de mi boca hasta que llegamos a la famosa playa una hora y media después, tiempo que por supuesto para mí fue mucho más largo que eso. Nos bajamos del auto y ante mí tenía una playa de arena blanca y un mar de aguas turquesas, un completo paraíso cuya belleza causaba emoción y que era sólo para los dos. Estaba completamente desierta.

Me saqué las sandalias y comencé a caminar, sentía la arena caliente bajo mis pies y una exquisita brisa rozaba mi rostro, llegué hasta la orilla sintiéndome libre y feliz sin saber por qué. Por un momento me olvidé de todo, solo volví a la realidad cuando sentí la frescura del agua atravesando mis piernas y entonces noté que Octavio estaba a mi lado y tomaba mi mano.

miércoles, junio 16, 2010

MEMORIAS

Capítulo XXIV

El alivio que sentí al pronunciar esa frase sólo se puede comparar con la sensación de quitarme una enorme roca de encima del pecho, al fin estaba liberada de mi propia cárcel porque eso era lo que significaba guardar lo que sentía por Octavio. De pronto noté que habían pasado unos minutos y que él seguía en silencio pero que su rostro contenía una amplia sonrisa, supongo que al notar eso me tranquilicé. Octavio me miró y se acercó decidido a besarme y yo en un reflejo instantáneo lo rechacé:

-Espere, no es correcto que haga esto. Alguien nos puede ver.

-¡Qué importa que nos vean! ¡Rosario, soy el hombre más feliz del mundo con esta noticia! No tiene idea lo que significan sus palabras para mí.-Dijo rebosando de alegría.

-¡Usted se va a casar! Está a solo unos meses de su matrimonio, ya tiene todo decidido, es un negocio y no creo que quiera cambiar eso ahora. Además, yo no quiero ser la culpable de que deje plantada a Esperanza al pie del altar. Eso sería horrible.

Octavio no paraba de sonreír y estoy segura de que si hubiera sido por él hasta se hubiera puesto a bailar en medio de la plaza, nunca lo había visto tan feliz, ni si quiera cuando había logrado conseguir a una nueva amante. Tomó mis manos, las acarició tiernamente como si estuvieran hechas de un cristal muy delicado y entonces seriamente me dijo:

-Rosario, estoy dispuesto a dejarlo todo con tal de estar contigo. No me importa Esperanza, ni el matrimonio y mucho menos me interesa el negocio que había planeado con su familia. Ahora hay algo que tiene mucho más valor para mí y esa eres tú. Has cambiado mi vida completamente, me has cambiado. Ni si quiera se como pudo pasarme algo así, nunca pensé que llegaría a enamorarme tan profundamente de alguien.

-¿En serio? ¿Cómo puedo estar segura de lo que me dice? Las circunstancias en las que nos conocimos no hablan muy bien de usted ¿Cómo puedo saber si este no es el mismo discurso que les dice a todas?

-La única alternativa es que confíes en mi y que me dejes estar cerca de ti. Si nos queremos tenemos que estar juntos. ¡Y por favor deja de tratarme de usted!

-Octavio, dime la verdad ¿realmente serías capaz de disolver el compromiso con Esperanza? -Pregunté mientras me invadía un sentimiento de culpa al pensar en ella.

-¡Claro que si! La estimo mucho pero tú misma me has dicho que eso no es suficiente para sostener un matrimonio.-Octavio contestó con absoluta seguridad.

-¿Dejarías de tener amantes para estar sólo conmigo?

Octavio agachó la mirada y yo lo observaba fijamente con el propósito de intimidarlo y descifrar en sus gestos si estaba siendo de verdad sincero. Justo cuando estaba a punto de tomar su actitud como un “No”en respuesta se adelantó y contestó:

-Yo por ti lo dejo todo.

Quería pensar que era sincero pero se me hacía tan difícil creer tanta maravilla, sobre todo porque había conocido a un Octavio muy diferente hace un tiempo atrás y me costaba imaginar que había cambiado sólo por mí.

Cambiamos el tema, comencé a contarle todo el lío que se había armado con lo del admirador secreto y que por esa mentira me había sentido obligada a aceptar ser novia de Karim. Afortunadamente él se tomó todo con mucho humor e incluso defendió a Karim diciendo que “En la guerra y en el amor todo se vale” y luego muy tranquilo preguntó:

-Entonces ¿Karim sabe que soy yo el mal hombre que te enviaba los tulipanes?

-¡No! ¡Eso hubiera sido terrible! Si hubiera sabido no sería tan amable contigo y le hubiera contado todo a mi madre, te aseguro que a ella no le hubiera gustado nada la situación. Probablemente cuando se enteré de todo me mandará a un convento.-Dije aterrada al imaginar su reacción.

-No seas exagerada. Nosotros no buscamos enamorarnos simplemente se dio. Rosario, no podemos estar separados porque todos se oponen. ¡Nos queremos!

-¡No podemos ser tan egoístas! En realidad a mi no me preocupa el castigo que me dará mi madre, soportaré las cachetadas y los latigazos pero pienso en Esperanza y encuentro muy injusto que estemos aquí hablando de nosotros. Ella te quiere, te ama demasiado, lo he visto en sus ojos. Nuestra felicidad no puede ser a costillas de su sufrimiento. Me imagino lo ilusionada que debe estar con casarse.

La mirada de Octavio parecía cansada, supongo que pensaba que estaba perdiendo la batalla y que de nada había servido que yo le confesara mi amor. Por mi parte no sabía que hacer, estaba segura que haberle dicho la verdad era lo mejor pero no tenía idea de que decisión tomar. ¡Qué difícil es cuando la razón se enfrenta al corazón! Esa sí que es una guerra difícil porque lo que uno quiere no es siempre lo correcto y cuando es así siempre está la duda de arriesgarse o no a pesar de todo.

-Rosario, no sé que hacer para convencerte de que debemos darnos una oportunidad. Los dos hemos esperado mucho tiempo y esto no se borrará estando separados, incluso creo que será peor. Te propongo que mañana pasemos el día juntos lejos de todos y hablemos con más calma.

Quise decir que sí de inmediato pero mi boca quedó frenada al recordar que para estar ahí había pasado por alto a mi madre y que seguramente por eso me estaría esperando furiosa en la casa para darme un par de cachetas y prohibirme las salidas mínimo por un mes. Sin rodeos le comenté la situación a Octavio y le expliqué que sería casi una misión imposible poder salir de mi casa.

-La relación con mi mamá está bastante tensa por eso creo que no podremos vernos mañana y talvez sea lo mejor. Deberíamos parar esto antes de que se nos haga más difícil dejar de vernos.-Dije con tristeza.

-¡Me niego rotundamente a dejar de verte! Mañana te espero en el auto a la vuelta de tu casa al medio día para que pasemos el día juntos. No me falles.

La hora había pasado y Octavio debía irse a resolver ciertos asuntos que no recuerdo, me dio un beso cálido en la mejilla y se fue. Yo me quedé sentada observando como se alejaba mientras me preguntaba si podría verlo al día siguiente y cuál sería el precio de toda esa locura.

jueves, junio 10, 2010

MEMORIAS

Capítulo XXIII

Por un buen rato no hicimos más que estar en silencio cruzando de vez en cuando una que otra mirada, la devastación de Karim era mía también y me dolía tanto o más que a él porque era yo quién la causaba. Aún así sabía que estaba haciendo lo correcto, no podía mantenerlo amarrado sabiendo que aunque hice todo el esfuerzo del mundo no logré quererlo como él merecía.

Karim se puso de pie y se acercó a uno de los enormes ventanales que iluminaban el living para mirar a través de éste hacía el jardín, suspiró profundamente tratando de eliminar la pena que sentía, se dio vuelta, me miró a los ojos y entonces habló:

-Rosario, si usted se decidiera y me lo permitiera yo podría hacerla inmensamente feliz. La amo tan profundamente que daría cualquier cosa porque me correspondiera aunque sea un poquito. No estoy acostumbrado a rogar, esta será la primera y última vez que lo haga y lo haré porque considero que mi falta no ha sido tan grave. Si esto no funciona no la molestaré más pero por favor… ¡Por favor déme otra oportunidad! ¡Déjeme demostrarle que estamos hechos para estar juntos!

El corazón se me apretó tanto con esas palabras que ni si quiera podía respirar, sentía rabia conmigo por no poder corresponder a un amor tan sincero y comencé a preguntarme si Octavio haría algo así por mí. Me puse a pensar si valía la pena sacrificar lo que ya tenía con Karim por él pero me di cuenta de que no podía ser tan egoísta y seguir con ese noviazgo por no querer perder pan ni pedazo. Debo reconocer que en ese instante dudé pero finalmente lo que hice fue lo mejor, me paré y me acerqué a Karim, le puse la mano en el hombro y respondí:

-Lo siento, no puedo hacerte eso. Te juro que intenté amarte pero eso es algo que no se puede controlar, lo sientes o no y yo no llegué a sentirlo. Yo te quiero mucho Karim, eres un gran amigo pero no puedo verte como algo más. Perdóname, ya no quiero herirte más y lo haría si aceptara lo que me propones. Mereces ser feliz con alguien que de verdad te valore así que mi respuesta definitiva es no.

-Bueno, al menos lo intenté. Le deseo lo mejor y espero que volvamos a vernos alguna vez pero comprenderá que por ahora eso no será posible. Nunca he podido verla como una amiga.-Dijo Karim mientras acariciaba mi rostro.

Tomé su cara entre mis manos y besé su frente asumiendo que no lo vería en un buen tiempo, cuando él levantó la cabeza me miró fijamente y me dio un tierno beso en los labios. Correspondí a su beso como nunca antes lo había hecho y pensando en que esa era una buena indemnización por el dolor causado, después de eso se fue de mi casa y de mi vida por un tiempo.

Me senté en uno de los sillones pensando en lo difícil que era decirle a alguien que te importa que lo quieres de manera diferente a lo que él espera y supuse que era mucho más difícil recibir el impacto de un rechazo. Luego de eso me encerré en mi dormitorio el resto del día, no quería ver a mi madre ni a nadie así que no salí ni para comer y afortunadamente encontré la paz que quería porque nadie me molestó.

El día se me hizo eterno pero después de tanta espera al fin ya había atardecido y debía ir a la cita que tenía con Octavio en la plaza, estaba tan nerviosa que no hacía más que pasearme de un rincón de la pieza al otro. Logré tranquilizarme para arreglarme un poco, peinarme y maquillarme recatadamente para no llamar la atención ya que las lenguas del pueblo eran bastante filosas.

Un cuarto para la ocho estaba bajando las escaleras de mi casa, estaba totalmente decidida a salir sin decirle nada a mi madre por lo que tomé las llaves que estaban encima de la mesita de la entrada y abrí la puerta pero justo en ese momento apareció.

-¿A dónde crees que va? ¿¡Qué pretendes niña!? ¿¡Matarme de la rabia!? ¿¡Cómo se te pudo pasar por la mente tratar de salir sin mi permiso y a esta hora!? ¿¡A caso yo estoy pintada en esta casa!?-

-No veo el problema, mis hermanos entran y salen cuando quieren y no les dice nada. ¿Por qué conmigo es diferente? ¿Sólo porque soy mujer?-Hablé con altivez.

-¡Si! ¡Porque eres una niña y no puedes andar sola en la calle a estas horas! ¡Tus hermanos ya son todos unos hombres y se saben cuidar pero tú no!

-No quiero discutir con usted, suficiente tuve con lo de la mañana y ya se que no puedo cambiar ese pensamiento machista y retrógrado que tiene.

-¿Quieres ganarte otra cachetada? ¡Rosario, piensa en que ustedes son lo único que tengo y he tenido que criarlos sola! ¡Lejos de mi familia, lejos de mi tierra y de mis costumbres! ¿Tengo que pedir perdón por cuidar tanto mis únicos tesoros? Ya perdí a tu padre, si le pasara algo a alguno de ustedes yo me moriría.-Dijo mi madre mientras acariciaba mi pelo.

-Sé todo lo que ha tenido que pasar pero no tengo la culpa y aunque no le guste necesito que me de más libertad. Además si no le perdí permiso es porque estoy segura de que no me lo hubiera dado y de verdad necesito salir-Respondí calmadamente.

-¿Y por qué no pasó a buscarte a Karim? Siempre viene por ti a la casa, no entiendo por qué hoy no hizo lo mismo.

-Mamá, Karim y yo terminamos. No voy a verlo a él y ya no tengo tiempo de explicarle nada. Asumo la cachetada pero se la recibiré cuando vuelva, lo siento.

Besé a mi mamá en la mejilla, estaba tan perpleja que ni si quiera intentó detenerme cuando salí casi corriendo de su lado. Me alejé de la casa lo más pronto posible mientras miraba hacia atrás para comprobar que ella no me seguía y después apacigüe mi paso pues aún tenía tiempo de llegar a la hora. Debo confesar que el trayecto se me hizo casi tan eterno como la tarde.

Diez minutos después ya estaba en la plaza buscando con la mirada a Octavio por cada rincón, finalmente lo encontré sentado en una de las bancas más apartadas de la calle principal. Él me había divisado y me hacía una discreta seña con la mano para asegurarse que lo había visto, tome aire y me acerqué caminando con naturalidad hasta donde estaba. Nos saludamos y nos sentamos de inmediato para no llamar mucho la atención de las pocas personas que estaban en el lugar, en ese mismo instante yo me quedé muda.

Octavio esperó a que yo pronunciara alguna palabra pero con el paso de los minutos se dio cuenta de que si seguía esperando se haría viejo porque yo estaba totalmente paralizada así que tomó la iniciativa:

-Rosario, supongo que no me citó aquí para disfrutar de mi grata compañía en silencio. Dígame de una vez el motivo de que estemos aquí porque estoy bastante intrigado.

Comencé a jugar con mis manos buscando la frase precisa que explicara el por qué de esa reunión. Pensé en decirle que ya sabía que él era quien me enviaba los tulipanes y contarle todo lo que había pasado con Blanca y Karim, sin embargo de un momento a otro un impulso se apoderó de mí y lo único que salió de mi boca fue:

-Estoy enamorada de ti Octavio.

miércoles, junio 09, 2010

MEMORIAS

Capítulo XXII

A la mañana siguiente me levanté pensando en que ese era sin duda un día decisivo, tendría que resolver mi situación con Karim y a parte enfrentar lo que me pasaba con Octavio. Sentía mucho miedo porque sabía que lo que me esperaba no era fácil y uno cuando es joven lo único que espera es que las cosas cuesten y duelan lo menos posible, sin embargo resulta que pasa todo lo contrario y eso toma su tiempo aprenderlo.

Bajé a tomar desayuno y mi madre me esperaba ansiosa para saber como había estado la velada, estaba totalmente dispuesta a una conversación de amigas y eso me perturbaba. Me senté sin ganas porque realmente no quería hablar de Karim, me dolía hacerlo pero mi madre no se quedaría tranquila hasta que le contara cada detalle así que me armé de paciencia y esperé a que ella hablara.

-Buenos días hija ¿cómo amaneciste? ¿Cómo lo pasaste anoche? ¿Se reconciliaron? ¡Cuéntamelo todo!

-Lo pasé muy bien y no, no nos reconciliamos. Seguramente Karim vendrá en un rato a hablar conmigo.-Dije cortante.

-Pero Rosario ¿qué es eso tan serio que te tiene así? ¿Qué falta tan grave puede haber cometido ese joven? ¡Es un muchacho tan noble, tan decente! ¿O a caso te ha faltado el respeto?

Me quedé callada pensando en si era conveniente decirle a mi mamá lo que Karim había hecho, sabía que si le decía no le daría importancia al asunto pero decidí que lo mejor era que estuviera enterada de todo para que no se llevara ninguna sorpresa más adelante.

-Karim sería incapaz de faltarme el respeto, no como usted se lo imagina.

-¿Cómo? No entiendo. ¡Deja de dar vueltas y dime de una vez que te hizo, niña!

-Me mintió, mamá. Karim se hizo pasar por el hombre que me enviaba flores y nunca fue él, jugó con algo que era importante para mí.-Hablé con rabia.

-¿Por esa estupidez te enojaste con él? ¡Rosario, por favor! A mi hasta me parece tierno, si hizo eso fue porque no sabía que hacer para conquistarte. Además, ya te he dicho que ese hombre que te enviaba esos ramos de tulipanes es un cobarde por no dar la cara y alguien así no te conviene. Hija, no seas tonta y deja que…-Mi madre no pudo terminar pues la interrumpí con los gritos de mi respuesta.

-¡Ya me cansé de sus opiniones! ¡Estoy cansada de que se quiera meter en mi vida y quiera decidir por mí! ¡Ya me cansé de que siempre quiera interceder por Karim! ¡Aunque usted lo encuentre una estupidez para mi no es así! Karim me mintió y no lo puedo perdonar.

Mi mamá me miraba con asombro, nunca me había atrevido a levantarle la voz ni le había hablado de esa manera. Se paró de su silla, se acercó a mí y sin previo aviso me plantó una cachetada que me duele hasta el día de hoy y terminó la conversación diciendo:

-¡Niña insolente y mal agradecida! ¡Yo sólo quiero tu bien y tú me hablas así! ¿Crees que lo sabes todo cómo para no escuchar los consejos de los más viejos? Si es así estás muy equivocada. ¡No vuelvas a hablarme así porque cada atrevimiento será una cachetada que te ganes!

Se fue a la cocina dando pasos gigantes que demostraban su enojo y justo antes de que se me salieran lágrimas de rabia y frustración sonó el timbre, tuve que tragarme toda la pena. Fui a abrir ya que mi madre me lo ordenó con un grito de general, respiré profundo para que nada se notara en mi rostro y traté de parecer digna. Llegué a la puerta y al abrirla me encontré con la sonrisa amena de Karim, odiaba admitirlo pero él me hacía sentir tranquila por lo que no dudé ni un minuto en abrazarlo. Él me correspondió en seguida mientras me miraba con extrañeza y de inmediato preguntó que me pasaba:

-¡Y yo que venía preparado para lo peor! De haber sabido que este sería el recibimiento hubiera llegado más temprano. Por casualidad ¿pasó algo?

-No es nada, no te preocupes. Es una tontería y eso no es el tema ahora, sabes que necesito hablar contigo seriamente.-Dije safándome de su abrazo mientras recobraba la compostura.

Pasamos al living, mi mamá apareció de inmediato con una tasa de café y dulces árabes para Karim pero luego de saludarlo se fue a continuar sus labores. Él comenzó a tomar café y parecía muy tranquilo así que no quise esperar más y lo encaré:

-Me mentiste, me mentiste en la cara y quiero saber ¿por qué?

-¿De qué está hablando? Rosario yo la quiero ¿cómo podría mentirle? ¿Para qué? Bien sabe que soy un tipo honesto.

-¡Lo se todo, Karim! Hablé con Blanca y me confesó todo lo que hicieron, ya sé que usted no es mi admirador secreto. ¿Por qué lo hizo? ¡Confiaba en ti, Karim!

Había un contraste de colores entre los dos, mientras yo estaba roja de ira Karim estaba blanco de miedo y sorpresa, se puso tan nervioso que la tasa tiritaba entre sus manos y sus ojos se movían inquietos de un lado a otro como si buscaran una explicación en los muebles de la casa. Por fin las palabras salieron de su boca:

-Rosario, me avergüenza enormemente tener que reconocer que le he mentido, pero mucha más vergüenza me da haberme prestado para semejante mentira. Yo…No se que hacer, supongo que ni aunque le pida perdón de rodillas conseguiré que vuelva a confiar en mí.

-Yo pensé que era diferente a cualquier hombre pero me equivoqué porque con esto comprobé que son todos iguales de mentirosos.

-¡No diga eso! Usted sabe por qué lo hice, quería alejarla de un hombre que no le conviene. Yo la amo, lo único que quiero es que sea mi esposa y ser feliz a su lado. Blanca me convenció de que esa sería una buena forma de alejarla de un mal camino y de conquistarla de una buena vez.

-¡Se equivocaron! ¡No hicieron más que herirme porque las dos personas en las que más confiaba me fallaron! Esa no era la manera, lo único que consiguieron fue decepcionarme.-Dije sintiendo un gran dolor al recordar lo que había pasado.

-Dígame la verdad ¿está enamorada de ese hombre? ¿Sabe quién es él? Si es así me gustaría saberlo para tratar de alejarlo definitivamente de su vida.

Qué difícil se me hizo responder esas preguntas, sobre todo porque sabía que mis respuestas terminarían por romperle el corazón a Karim pero yo no iba a mentir. No podía hacerlo después de haber experimentado la sensación que dejaba una mentira, preferí ser honesta aunque la verdad nos lastimara a los dos pero omitiendo una pequeña parte:

-Si, estoy enamorada de él y sé quien es. Disculpe Karim pero el nombre de esa persona es algo que me reservaré porque no quiero darle más importancia al asunto.

Se produjo un silencio más o meno largo hasta que se diera la pregunta que tanto temía, Karim habló con desgano:

-¿Qué va a pasar con nosotros? ¿Dónde queda nuestro noviazgo después de esto? Rosario ¿en que lugar de tu vida quedaré?

-Karim, creo que lo mejor es que nuestra relación se termine.-Dije apenada.

A penas esa frase salió de mis labios una inmensa tristeza se adueñó de los ojos de Karim y yo me sentí la peor persona del mundo al verlo así, en ese momento descubrí que lo que más cuesta es perdonarse a uno mismo.