martes, octubre 20, 2009

¡Protesto!

Creo que las mujeres en general tenemos un ojo desgraciado para elegir a los hombres con los que queremos estar.No,en serio, parece que el asuntito de la manzana nos marcó por el resto de la eternidad,según lo que he observado creo que unas vacaciones en el infierno es más placentero que tener una relación.Bueno, si hay excepciones,pero creo que son las menos porque al menos en mi circulo (repleto de mujeres) como he mencionado más de alguna vez,son pocas,quizas una la que ha tenido esa suerte.
Cuando no son mamones son dramáticos y densos,cuando no son desconfiados y celosos son infieles,cuando no son adictos al fútbol son gays,y así...sigan rellenando ustedes porque me da lata seguir.El punto aqui es que tengo la teoría de que tenemos un imán para atraer al que menos nos conviene y más encima prácticamente nos tiramos de guata para ser su alfombra,estoy hablando por todas aunque a mi no me ha pasado y espero no me pase...pero por si las moscas me incluyo.
Resulta que se nos presenta este príncipe azul,porque al principio eso es,con todas sus virtudes,en un caballo blanco a rescatarnos del pastel anterior,porque asúmanlo,siempre hay otro antes,mejor o peor da lo mismo,el asunto es que lo hubo.Y llega a nuestras vidas a demostrarnos que el amor si existe,que no todos los de su especie son iguales,que el es mucho mejor y tu eres afortunada por tenerlo y ¡paaaaaaaaaaaaaaaaafff! Pasaron los meses y resulto ser una mierda igual que todos los otros. Pero tu lo amas,y es que él tuvo tantos problemas antes de ti que asi como te salvó debes salvarlo tú ahora,él te necesita,contigo afloraron todas sus emociones y eres responsable por eso.Es que al pobrecito una mina lo engaño con otro,es que pucha su familia es un desastre,es que es tan sensible,es que le pegaban cuando era chico por eso te saca la cresta.Bla,bla,bla,justificaciones sin sentido.
Yo me pregunto ¿hasta cuándo? ¿hasta cuándo la vida de una mujer debe girar en torno a ellos? ¿hasta cuándo las humillaciones? ¿hasta cuándo los insultos y los golpes? ¿hasta cuándo las mujeres tendremos esa bendita paciencia con los que no se la merecen? Digan basta de una vez.
Claro,para la mina loca que escribe es re fácil decirlo,por algo está sola.Bueno para ustedes también sería fácil ponerse los calzones,afirmárselos bien y descucbrir que si no tienen un pene al lado no es el fin del mundo.Es una etapa más hasta que llegue el que de verdad vale la pena,que puede ser cualquier tipo que va por ahí y las ve mientras ustedes luchan por mantener su relación con el príncipe pastel.Sosteniendo lo insostenible.
Creo que cuando alguien te ama no te quita tus libertades,que nunca te sacará en cara nada de lo que hace por ti,que jamás querrá verte llorar,no te mentirá ni se irá con la primera que se le cruce,que no te tendrá como una esclava.Creo que alguien que te quiere jamás te dirá que hacer y te dejará decidir lo que quieres para ti,te dejará explorar el mundo como quieras y respetará las diferencias que existan entre ustedes.Creo que alguien que quiere construir algo contigo no te alejará de las otras personas que son importantes en tu vida,como tus amigas y tu familia.El hombre que no respeta tus derechos como mujer libre y pensante,que cree que aún vive en la edad media,creéme que no se merece ni una pizca de tu atención y tu amor.Si estas o estuviste con uno así ¡no llores! piensa en la suerte que tuviste porque ya salió de tu vida y pronto llegará otro pastel con el que aprenderás algo más y así hasta llegar al indicado.
¿No es preferible estar sola a estar mal acompañada? Mujeres,como dijo un sabio poeta llamado Nemer:"NO AMES A TAL PUNTO QUE DEBAS CAMBIAR TU ALMA POR LA DEL SER QUE AMAS" Esas relaciones tormentosas no llevan a ninguna parte,generalmente los que te engatusan son psicópatas con años de experiencia que buscan a las mujeres mas vulnerables que saben que podrán manipular con facilidad.
Piensa,si esa persona que amas ha cambiado gran parte de ti,te censura y te obliga a pensar como él,entonces no te ama,solo te quiere como un adorno en su casa y es ahí cuando tienes que pensar en la constante lucha que damos para tener un lugar digno en el mundo (cosa que las musulmanas no han logrado),incluso despues obtener derecho a voto,ncluso en la sociedad de hoy,incluso despues de una mujer presidenta.Sólo resta preguntar ¿eres feliz?

Astrid Zalaquett

miércoles, octubre 14, 2009

Tarde

Cuando ya no me necesites,
Cuando deje de ser tu terapia,
Cuando deje de escucharte,
Cuando deje de mirarte,
Cuando ya no te consuele
Ni responda tu llamado,
Cuando deje de ser tu droga
Porque mis dosis ya no serán efectivas,
Cuando mi frialdad vuelva a
Ser la misma de siempre,
Cuando me vuelva indolente ,
Cuando me busques y no
Me encuentres donde
Siempre te he esperado,
Será entonces,despues de haberme
Olvidado y desechado,
Que volverás buscando todo
Lo que antes te había dado.
Para ese entonces será
Muy tarde, pues no me pidas
Ser la misma, no.
En ese tiempo estaré lejos,
Siendo la que fui, cerrada.
Ya me habré cansado de
Consolar y no ser consolada,
De escuchar y no ser escuchada.
Para es entonces seré egoísta,
mentirosa y despreocupada,
Para ese entonces,quizás,
Seré feliz.

lunes, septiembre 28, 2009

Agonía

Mi corazón agoniza nuevamente
Porque tengo miedo de olvidar,
Desde hoy muere gran parte de ti
Y por ende, gran parte de mí.

Dolor, tanta amargura acumulada
En mi pecho intranquilo,
Tantas lágrimas derramadas pero
Muchas más escondidas.

Muero lentamente y veo pasar
Mi vida, vacía y sin sentido,
Mis ojos apagados y tristes
No encuentran el sol.

Muero, y quiero morir,
Quiero acabar con el pesar
Que me atormenta sin piedad,
Quiero morir para descansar.

Mi cabeza es un palacio de
Pensamientos sin sentido,
Es el hogar de la locura
Que ahoga a mi razón.

¿Qué agonía es esta que no termina?
¿Por qué se alarga y me domina?

Temo olvidar como tantas veces
Lo he hecho de manera inconciente,
Así mueren ciclos, lugares y gente,
Y a ti no quiero perderte.

Ya has volado lejos de mí,
Tu ausencia pesa en mi alma
Que se siente incompleta
Desde tu partida.

Sin un adiós, así me condenaste,
Así me dejaste, sin respuestas,
Me abandonaste a mi suerte
En una guerra perdida contra la muerte.


Allegra.

martes, septiembre 22, 2009

Mentiras

Me he dado cuenta de que estoy mal enfocada en esta vida…creo que probablemente en las anteriores también (si es que las hubo). Soy una ilusa, una ingenua, una tonta que piensa que la verdad debe ir siempre por delante por mucho que cuesta asumirla. Pienso que mentir es algo que nunca trae nada bueno, no creo en las mentiras blancas y las omisiones…son dudosas porque se adecuan a la conveniencia de cada cual. No digo que no miento, no creo que eso sea posible, pero al menos trato de mentir lo menos posible, sobre todo en situaciones serias en las que de una mentira se comienza una red inmensa para poder salvar el pellejo.

¿La mina cuática? Demás, pero piensen en que situación han zafado bien de una mentira. ¿Quién puede sentirse bien al mentirle descaradamente a alguien que se supone que quieres? Al menos para mi nunca ha sido grato, es probable que hasta sea tildada de tonta (que creo que lo soy) porque prefiero confesar y quedar tranquila a seguir sosteniendo algo que en algún momento se terminará y será peor.

Quizás lo más propicio de ahora en adelante es que me vuelva una mitómana, pero ni eso me resulta, ya me han dicho que mi cara me delata. Supongo que deberé tomar clases de actuación en algún lugar para controlar la risa y todo eso, para mentir de manera profesional digo yo. Si, ahora tengo como meta ser una “cara e’ raja” que va por la vida mintiendo y omitiendo cosas, total, todos estan en la misma ¿o no?

Yo sola no puedo salvar el mundo, ya me resigne a que no me aparecieron súper poderes para combatir el crimen, me resigné a no ir a Howgarts, me resigné a que Edward es de Bella y que probablemente no exista un vampiro como él para mi. Definitivamente puedo resignarme a que la honestidad es un defecto y no una virtud, y claro que puedo resignarme a ser una mentirosa, obviamente todo será más fácil. Creo que se acabaron mis problemas.

De ahora en adelante simplemente no me crean.

sábado, septiembre 19, 2009

Adiós

Cerati escribió: "Poder decir Adiós es crecer", yo me pregunto ¿por qué cuesta tanto? Las despedidas duelen y calan lo más profundo del alma, y no sólo el adiós a las personas, también a las cosas o a ciertas situaciones de la vida que nos han llenado de felicidad...o la han simulado al menos.

Creo que siempre sabemos cuando se acerca el fin de algo y de antemano empezamos a lamentarnos, así es como uno se da cuenta que es difícil crecer y que cada paso es más doloroso que el anterior. Me encantaría saber si en algún momento deja de ser así, lo único que tengo claro es que cuando alcanzamos la sabiduría ya no nos sirve de nada porque estamos con un pie en el cajón.

No, nunca me ha gustado decir adiós, de hecho lo detesto y creo que ese es uno de mis mayores defectos, no me adapto a los malditos cambios aunque yo misma sufro constantes mutaciones.

Yo no quiero decir adiós nunca más, creo que esto se debe a que me he despedido tantas veces que ya prefiero evitarlo y dejar ciertas cosas inconclusas para mantener la esperanza de que alguna vez volverá a ser todo como antes. ¿Muy pendejo?, puede ser pero al menos me funciona de vez en cuando para evadir la realidad.

Adiós, cuesta decirlo, cuesta asimilar que hay personas que se van de tu vida, que ese ciclo ha terminado y que tú no acabas con él, es difícil y extraño estar conscientes de que se puede seguir a pesar de todo. Y aunque sé todo esto, la angustia me mata cada vez que alguien que amo se aleja de mí.

Me niego a decirte adiós pero sé que nada será igual, puedo ver más allá de lo evidente. ¿Será que no quiero crecer?

viernes, julio 03, 2009

Innecesario

No se lo que nos une todavía,
Sólo se lo que nos separa y
Nos separará siempre,
Sin importar la lucha.

Es una batalla perdida,
Una muerte segura,
Un dolor incesante que
No tiene cura.

A veces nos pesa más el odio
Que el amor que sentimos,
Ganan las mentiras y
Pierde el perdón.

No hay razón para seguir.
Lo peor, es que da igual
Cuánto lo intente, cuánto insista,
Tu poder sobre mi es más fuerte.

Es más fuerte que mi voluntad y
Que mí sentido común, tanto,
Que al final siempre termino
Creyendo que es mejor rendirme.

Pero ya no quiero este dolor,
No quiero el sabor amargo
De las palabras hirientes que
Se asoman de tu boca sin piedad

No quiero ese veneno
Que Se filtra en tus ojos
Al mirarme fijamente
Después de discutir.

No, ya no quiero eso besos
Llenos de cinismo e ironía
Mientras nos disculpamos
Fingiendo que somos honestos.

Dejemos de una vez el masoquismo
Del que somos tan adictos,
Abandonemos este amor tormentoso
Y pretendamos ser felices.




Allegra.

jueves, junio 04, 2009

Estela

Sé que mi Estela brilla en algún lugar
Aunque a veces me cuesta encontrar su luz.
Sé que ahora anda por caminos eternos,
Alejada de los pesares y el dolor.

Era mi estrella más preciada,
Mi tesoro más querido, pero
Ya no queda nada, sin darme cuenta y
Sin quererlo, la he perdido.

Nada describe su ausencia,
Nada lo compensa.
Me siento confusa, enojada,
Frustrada…Me siento perdida.

Mi Estela, mi dulce estrella.
Era tan bella, mi estrella,
Que su esplendor sólo tiene lugar
En el cielo infinito.

Ni si quiera el tiempo, ni los años,
Podrán extinguir la inmensa luz
Que ha dejado viviendo aquí,
Porque no ha muerto y jamás lo hará.

Sé que mi estrella brilla en algún rincón,
Talvez en uno triste y apagado,
Quizás marchito,
Como lo es mi corazón.


Allegra

domingo, enero 04, 2009

Reflexión

He pensado tantas veces en la muerte que ya perdí la cuenta. He pensado en la estupidez que significa pasar por tanto dolor para que el final de las pruebas sea solo la muerte y me han dado unas ganas enormes de adelantar ese final sin tener que pasar por tanta mierda. No me pregunten por qué no lo he hecho, ni yo misma sé, no sé si es cobardía o todo lo contrario, el punto es que sigo aquí. Talvez unas de las cosas que me aferran a esta vida es lo que le causaría a mi entorno, el trauma, el impacto y hasta el sufrimiento a unos cuantos, aunque realmente nada de eso me importa ahora. Supongo que no, simplemente no soy capaz.

Siempre he sabido que hay otros desdichados como yo vagando por el mundo y bastante cerca, algunos lo gritan, otros lo ocultamos, pero yo ya ni para eso me esfuerzo, hasta eso me da lo mismo. Lo espantoso es que cada vez más ésta plaga de tristeza se ha ido propagando a lo largo de la gente que amo y que es lo único que me queda, y ¿Qué puedo hacer yo al respecto? ¿Tratar de inventar una fórmula que cumpla deseos? ¿Un medicamento de la felicidad? ¿Alegrar a los demás con mi música? ¿Qué música? Ya nada suena en mi, nada canta…mi voz se desafinó hace rato. Así mismo un millón de veces he llegado a la misma respuesta, que no hay nada que pueda hacer, ni si quiera dar unas palabras de aliento, porque hasta ese talento de actriz huyó de mí. Quedé vacía. En realidad estoy llena, pero de rabia. Quizás he contagiado a más de alguien con esta amargura que no me dejan curar ni olvidar, es fácil recordarle a alguien lo amargado que es. Como es amargado no tiene sentimientos…pero uno se acostumbra, se vuelve hasta un apodo de cariño.

¿Cuándo nadie te entiende no es mejor morir? ¿Por qué ese alivio no llega sólo? ¿Por qué forzarlo? Supongo que hay muchos misterios y estas incógnitas son parte de esos misterios. Ya no me trago ese discurso de que todos vinimos al mundo para algo, que todos somos un aporte, no. Han pasado siglos y en vez de mejorar todo va de mal en peor, destruimos todo a nuestro paso incluso a nosotros mismos. Pero no todos somos capaces de eso ¿y con qué nos quedamos? Prefiero pensar que soy un robot programado para servir a no se quién por 80 años y que no tengo el botón de autodestrucción para hacerme volar en mil pedazos de una buena vez. Así que deberé seguir existiendo hasta cumplir mi ciclo y poder ser desechada, si es posible, sin preguntarme nada y hacer lo que cualquier persona “normal”: Casarme, tener hijos, endeudarme para criarlos y para pagar una casa, ganar un sueldo miserable y cuando sea vieja una jubilación miserable, tener nietos y usar pañales para adultos. ¡Qué felicidad! El problema es que nunca he sido normal y nunca nadie me ha considerado normal, a estas alturas de mi vida para llegar a serlo tendría que tomar una terapia intensiva de por vida, y aún así no resultaría. Vuelvo al punto de partida, no se que hacer. Creo que vengo con una falla de fábrica para la que es demasiado difícil encontrar el repuesto.

Estoy viendo las cosas como tú o al menos de forma parecida. Soy la cobarde, sobre todo por lo que voy a decir ahora, si tú te vas yo te sigo. Disculpa la brusquedad pero es lo que pienso. Soy una loca.

Sé que soy bastante ilusa pero espero que se nos venga algo mejor, mucho mejor, algo que hará que las sonrisas se dibujen nuevamente en nuestras caras. No me retes, sólo piensa en lo que te dije antes, en esto no tanto porque es bastante insano…muy mío supongo.

Si bien no soy de mucha ayuda, no me canso de decirte que estoy aquí y no pienso abandonarte. De alguna forma todo mejorará, aunque sea por el rato, aunque sea una anestesia, aunque sea una mentira. Todo estará bien, confía en la bruja.

viernes, enero 02, 2009

Valor

Pocas veces me encontrado a mi misma agradeciendo por las cosas buenas que hay en mi vida, será porque según yo son más las malas y sigo insistiendo en que nada tiene ningún sentido. Bueno, y como alguien me dijo por ahí, somos un amplio circulo los que pensamos igual, lo que pasa es que muchos lo esconden. Lo importante es que aunque cueste encontrar esas cosas buenas las hay, lo terrible es que uno empieza a valorarlas demasiado tarde.
Nunca me considerado una persona con suerte, si juego Kino quedo debiendo puntos, pero aunque en cosas de azar soy un asco lo cierto es que he tenido fortuna en encontrar otras cosas, como por ejemplo, mis amigas. Pero hoy quiero hablarle a una en especial, tú sabes.
Amiga sé que no soy la más indicada para decirte nada, soy incluso una mala influencia en ese sentido, pero quiero que sepas que aunque siempre este nublado en mi vida hay un rayito de luz que se asoma siempre con una palabra de aliento, de apoyo, de cariño y comprensión. Mi vida sería tan distinta sin ti, imagínate, una loca, suelta, sin nadie que entendiera las cosas que dice, sin nadie que la dejara ser, sin nadie que la quisiera así tal y como es… una desequilibrada. Ni te imaginas cuánto agradezco haberte encontrado, ni cuánto se alivianan las cosas cuando hablo contigo y todo se me hace más claro, hasta me siento feliz. Mira todo lo bueno que causas en esta bruja amargada.
Odio con toda mi alma que estés pasando por una situación tan terrible, es algo que jamás se lo desearía a nadie…sabes que te entiendo mejor de lo que crees. Y me gustaría poder hacer algo más por ti siempre y cuando quieras que ande cerca, como en los viejos tiempos cuando parecíamos siamesas. Las fuerzas se agotan, lo sé, pero me has ayudado a sostenerme tantas veces y no sólo a mi, yo sé que saldrás de este hoyo, no eres de las que se rinden tan fácil. Esa cabecita dura no se quedará en silencio, tiene mucho que decir, mucho por hacer y mucho que aportar a este mundo. Además cuando me metan presa por parricidio ¿quien me va a defender? Lo siento, pero sin ti sería un caos. La verdad es que me encantaría estar contigo ahora, riéndonos de nuestras ocurrencias, las que nadie más entiende, o simplemente haciendo nada, pero estar ahí para ti.
Mi amiga, mi porfiadita regalona, mi hermana, significas tanto para mi que ni si quiera se como decirlo, si me leyeras la mente te desesperarías porque son tantas cosas. Pero al menos algo debes sospechar, ya sabes que debajo de las mil capas de cemento que hay antes de llegar a mi corazón hay algo que late y tiene (hasta cierto punto) la capacidad de querer, y a ti te adoro.
Vamos a salir de esta de alguna forma, y yo quiero estar ahí, quiero saberlo todo porque soy bastante sapa, aunque sea desde lejos te apoyo y lo único que quiero es que este mal rato pase de una vez y vuelvas a ser feliz. Ni si quiera pienses en mi, ahora debes ser egoísta, yo sufriría más pensando en que me ocultas cosas y que me he perdido cambios importantes en tu vida. De hecho yo sabía que algo andaba mal hace tiempo y sabía que no me querías contar, pero no presioné porque era tú opción aunque no entendía por que. Oye… ¡NO SOY TAN BLANDENGUE! Me he defendido bastante bien ¿o no? CONFÍA EN MÍ. En estos momentos lo más importante para mi eres tú, que estés bien.
Te quiero amiga, ten eso claro siempre, y te quiero en las buenas y en las malas, aunque suene a matrimonio la cuestión, pero es verdad.
Un abrazo enorme y toda mi fuerza… ¡ESTOY CONTIGO! Prácticamente te respiro en la nuca y no es chiste, ya sabes que si no me cuentas los sueños te delatarán así que estás frita. Vamos a seguir no más, te quiero en mi vida hasta que seamos unas pasas.

viernes, diciembre 19, 2008

¿Por qué?

¿Por qué? ¿Por qué seguir esperando a que todo mejore? ¿Por qué contener las lágrimas? ¿Por qué reír sin motivos? ¿Por qué debo tratar de ser positiva? ¿Por qué he de mantener mis esperanzas vivas? ¿Por qué fingir? ¿Por qué vivir? ¿Por qué? ¿Para qué? ¿Para qué seguir soñando? ¿Para qué caminar si ya no hay ganas?

¿Por qué nadie me da respuestas? ¿Por qué cuando responden sigo sin entender razones?

Creo que me he cansado de obtener las mismas respuestas que no me satisfacen, así como he aburrido a mi entorno con mis preguntas y quejas. Pero ¿Qué me importa? Honestamente nada, el mundo se ha caído encima de mí o al menos el peso que siento en mi espalda lo simula. Si, me he vuelto repetitiva y es que no puedo pensar en otra cosa. Talvez es culpa mía estar rodeada de mierda, con algunas excepciones claro, a fin de cuentas dicen que uno se hace su propio destino, pero ¿yo que sé? Nada, no sé nada. A medida que crezco…o envejezco en realidad, siento que en vez de saber más sé menos y que no entiendo nada.

Así pasa el tiempo, todo sigue tan vacío y apestoso como cuando tenía 12, 15, 17, 20 y ahora que tengo 22 años. No faltará el que me diga que exagero pero ¿Qué saben? ¿Cómo juzgan sin haber estado ahí? A estas alturas da lo mismo, que hablen o critiquen, el veneno ya no me daña sólo me hace más venenosa.

Si, tienes todo el derecho de eliminarme de tu vida, soy la oscuridad con piernas, tengo menos luz que una linterna barata. Para mi todo es negro y no hay posibilidades de que encuentres otro color. Soy amargura y pesar, soy rabia. No, no quiero tu lástima ni que trates de entender, sola me las he arreglado bastante bien. Piensa lo que quieras, honestamente no me puede interesar menos, salvo que seas alguien realmente importante para mí. Si no lo eres, evita los comentarios, guarda tu saliva para alguien que la valore.

¿Por qué es todo tan injusto? ¿Por qué se castiga a quienes no lo merecen? No, aún sigo sin entender. Mis respuestas no llegan.

sábado, diciembre 06, 2008

Loca

Me he dado cuenta de que mis pensamientos son un caos últimamente y que cada cosa que pienso es peor que la otra. No se si será el clima, el año o las fechas, pero sin importar el motivo el punto es que mi cabeza es un infierno y que de ella no puedo huir. Realmente si me pidieran una definición de mi sería como la de una muerta que aún respira, incluso que piensa…aunque sean estupideces, pero que ya no siente. Si, es verdad que siempre he sido una piedra, pero a veces dejaba ver mi lado humano para convencerme a mi misma de que era algo más que un cubo de hielo.
Lo cierto es, volviendo al tema de mis pensamientos, es que me atormenta pensar. Toda mi vida he amado el silencio pero ahora comienzo a odiarlo, mi voz interna no tiene descanso, ni si quiera de noche me deja dormir. Me siento agotada y desesperada porque ni si quiera puedo ordenar bien mis ideas, incluso ahora no se a dónde quiero llegar. Siento que todo es incierto, no se hacia donde camino, ni para que… ¿tiene sentido algo de lo que hago? A veces pienso que todo esto es un chiste…pero uno muy malo. ¿Quién puede darme respuestas? ¿Quién puede decirme para que seguir? ¿Cómo puedo mirar el vaso medio lleno y no medio vacío?
Finalmente me resigno a que nadie sabe nada y que yo soy una insomne demente que talvez exagera las cosas o talvez no, que desea hacer cosas que no puede…o mas bien no debe, y no se atreve. Así sigue mi vida, completamente feliz.

viernes, octubre 24, 2008

Verano

Me gustan las luces del verano
Porque me traen recuerdos,
Se apodera de mí la nostalgia y
Pienso en los años vividos.


Las sonrisas arrojadas al aire,
El olvido de mis pesares,
Mi amargura disuelta
En aquellas cálidas tardes.

Era el sabor de la felicidad,
Era el tiempo esperado,
Era lo que quería y más,
Era y ya no es, no será.

Me gustan las luces del verano
Porque a cada segundo
Se dibuja un momento.

Me gustan las luces del verano
Porque con cada dibujo
Se alivia mi lamento.

Y de vez en cuando vuelvo
A buscar en mi memoria
A las personas y los lugares
Que dejaron rastros de alegría.

Y regresar se hace un tormento,
Porque la realidad es distinta,
Desgraciada e infeliz,
Es tan ingrata.

Me gusta el verano por su luz
Y sus horas tranquilas,
Por la brisa del mar y por
Poder escuchar el rió cantar.

Me gustaba el verano
Por su magia y su encanto,
Por los paseos y la música,
Por ti, por mí, por todos.

Me gustaba el verano pero… ya no.

miércoles, septiembre 24, 2008

Los dolores de ser mujer

Gracias a un desagradable y macabro día originado por el maldito periodo menstrual es que me puse a pensar lo injustas que son las cosas para la mujer. En todo el dolor que nos toca en la vida, y no me refiero sólo al del lado sentimental, físicamente también nos toca sufrir y bastante.

Partimos en la adolescencia con la conversión de niña a “señorita”, cuando nos llega la famosa “enfermedad” como le decían las abuelas. La llegada de la regla es atroz, primero debemos tolerar los síntomas premenstruales unos días antes: dolor de cabeza, dolor de pechos y como si fuera poco un hambre feroz que nos hace subir de una todos los kilos que con tanto esfuerzo bajamos cuando andábamos sin la tontera. Finalmente llega la cuestión, y con eso, dolor de ovarios, hinchazón, llanto, etc. Si, ya no es tan terrible…aprendí a vivir con eso, pero aun así a veces me gustaría ser hombre para saltarme esas semanas.

Después no enfrentamos al trauma de la primera vez, si poh, pa’l que no sabe, eso también nos duele. Ya se, me van a salir con que “es un dolor soportable” o “es un dolor rico” Como sea la cuestión, igual duele. Pasada esa etapa, y siendo responsable, no queda otra que ir al ginecólogo para cuidarse de los embarazos y el cáncer, o cualquier otra cosa. El hecho de que te metan los dedos y hurgueteen sin delicadeza ya es algo terrible, y se vuelve peor cuando te meten unas pinzas para abrirte y rasparte el útero… ¡más dolor! Pero también eso se vuelve soportable.

Nos saltamos a la etapa en las que nos suena el reloj biológico y queremos ser madres, si es una bendición poder dar vida pero mirémoslo por el otro lado. Al principio son vómitos, mareos y nauseas. Y a medida que avanza se pone peor, pies hinchados, ya no tienes pechugas… ¡son ubres! Crecen tanto que las de la Olivarí y la Barrientos son cuescos de aceitunas al lado de esas. Todo acompañado de un rico dolor de espalda por la cantidad de peso que cargamos. Para que decir el parto, primero las contracciones y si quieres que te duela menos te ponen una inyección que mide como tres metros. Además, solo tienes dos opciones, parto normal o cesárea. Parto normal, significa que te rajai de la vagina hasta el ano, y en la cesárea te parten la guata a la mitad. Al final como sea te rajan igual.

Díganme ustedes ¿en que momento sufren estos jetones? ¿Qué cosa les duele? O sea, no les da ni un mísero dolor de cocos una vez al mes para poder sentirnos comprendidas. Y ese examen de la próstata no es nada en comparación a lo que debe pasar una mujer a lo largo de su vida, incluso yo creo que les gusta porque dicen que por ahí tienen su punto G… ¡Uy! Si hasta pa’ eso gozan los malditos perros. Siempre se las sacan peladas estos hueones…y así nos dicen el sexo débil, me gustaría verlos con un dolor de ovarios o teniendo guaguas, pero hasta cierto punto no más. A pesar de todo, soportar tanta cosa es lo que nos hace especiales y superiores obviamente, sólo una mujer es capaz de aguantar tanto… ¿será nuestra capacidad de amar lo que nos da tanta fuerza? Como sea, propongo que una vez al mes agarremos a patadas y combos a un hombre para que sufran algo al menos.

viernes, agosto 08, 2008

¿Dónde están los hombres?

Me gustaría saber ¿dónde están los hombres? ¿Ya son una especie en peligro de extinción? ¿Se agotaron porque se acerca el fin de los tiempos y alcanzaremos el anhelado paraíso? Talvez salieron del closet, quizás ya se casaron o definitivamente prefieren la soltería, lo que si tengo claro es que en los seminarios no están. Es algo increíble, todas mis amigas (que no son pocas), todas ya están al borde de un ataque de nervios porque no llega el famoso príncipe, que a estas alturas ya les da lo mismo que sea el mino ideal, ahora se conforman con un ogro mientras las quiera y las proteja. Pero ni eso aparece. Antes uno se imaginaba en los brazos de un hombre, alto, musculoso, con una cara perfecta, un cuerpo perfecto, con una sonrisa amplia y una mirada seductora. Hoy ya miran al jugo hasta los chóferes de micros (sin desmerecer) porque por mas que buscan no aparece nada que valga la pena, ninguno quiere compromiso. Y todas se preguntan lo mismo ¿qué están haciendo mal para que aún no llegue su peor es na’? Pero no son ellas las que hacen mal las cosas, simplemente los hombres escasean y lo terrible es que cuando encuentran alguno se ilusionan, pero es al final todo termina en un verdadero fracaso. Generalmente se topan con la peor muestra de su género, los mentirosos, buenísimos para hablar al oído, mamones y sobre todo malditos y miserables que sólo buscan una cama en la que revolcarse.

No, ya no hay de esos feuchitos buenos de corazón, ahora siguen siendo feos pero se volvieron perros como todos. Para que hablar de esos minazos con lo que uno sueña, abren la boca y el amor se esfuma, resultan ser los peores. Ya no quedan hombres y ya no existe consuelo para la cantidad de mujeres solas que quieren un poco de compañía, amor, comprensión o por último un pene disponible a cualquier hora del día. Parece que ahora encontrar un pololo es casi tan imposible como cazar un padrino mágico ¿Qué onda? ¿Hay que poner trampas o cosas así? ¿Debemos salir con una red a pescarlos? En todo caso, ahora empiezo a entender porque hay una ola de lesbianismo en este pueblo, si en las ciudades grandes cuesta encontrar un jeton digno y decente, en los pueblitos son menos las probabilidades. Por eso, muchas cortaron por lo sano y en vez de seguirse lamentando, prefirieron buscar el amor dentro de su misma especie. ¿Tendremos que hacer lo mismo?

Como sea, y como dijo Condorito “¡Exijo una explicación!” ¿Pero a quien se la pido? ¿A que ministro le puedo tirar un jarro de agua para que me conteste? ¿Se lo podré preguntar a la gordi? A lo mejor escasean hombres porque están todos arreglando el pastel del transantiago. Sea cual sea la respuesta lo único cierto es que hay muchas mujeres esperando el amor de su vida o lo más parecido a eso llegue a su vida, y hasta yo me estoy cansando de decir “ya llegará cuando sea el momento” porque parece que ese momento no será nunca. Finalmente, y espero que esta posibilidad no se cumpla, terminaremos como todas temen, en un convento rezando para que a otras si les llegue el tren que a nosotras nos dejó.

sábado, julio 26, 2008

Despedida

Las horas se han vuelto eternas
Desde que te has ido, me dejaste
Sin una razón en la que pudiera
Encontrar algo de consuelo.

Me duele tanto extrañarte, tanto,
Que me siento vacía, casi muerta.
Vivo entre recuerdos, luchando
Contra lo que siento, contra ti.

Y no hay nada que te aleje de mí,
Te pertenezco aunque lo niegue.
Sin duda lo que más me daña
Es no poder olvidarte.

Atrapada entre las penumbras
Trato de entender cómo se puede
Amar tanto a alguien que sólo
Ha llenado tu vida de dolor.

Cómo es posible que a pesar
De tu traición yo te amé, así,
De una forma tan intensa que
Ni si quiera me deja pensar.

Estoy cansada de quererte,
Estoy cansada de llorarte,
No quiero seguir sufriendo
Eternamente por este amor.

Un amor dañino, tormentoso,
Amor contaminado de hechos
Y palabras que van más allá
De todo, incluso de nosotros.

Aún sabiendo que me lastimas
Te necesito, te necesito cerca,
Me siento presa de tus brazos
Y adicta a este amor sin rumbo.

Las puertas de mi corazón se han
Cerrado para ti, pero tengo miedo
De que cuando quieras volver,
Sin pensarlo, se vuelvan a abrir.


Dulcesita Amarga



jueves, abril 17, 2008

Algo

Realmente no se que pensar, todo se vuelve frágil, hasta las cosas que pensaba más irrompibles se destrozan ante mis ojos. Yo sigo aquí, tratando de descifrar el por que de tantas cosas, buscando el modo de reparar ciertos daños de los que no soy culpable, tratando de consolar las lágrimas de otros cuando ni si quiera soy capaz de secar las mías, luchando para alejar el rencor que vive en alguien mientras dejo que el mío siga alojándose en mi descaradamente, soñando con que todo mejora pero viviendo una pesadilla. ¿Soñar? Creo que hace tiempo deje de soñar, vivo pegada a la tierra para no volver a caerme de esas nubes que me acogían cada vez que lo deseaba, imaginando las cosas más maravillosas, fantaseando y pensando que todo podía ser. Pero finalmente, los sueños, sueños son. Ya se me termino el tiempo de los sueños, la realidad llegó de golpe para hacerme entender que ya crecí.
Aún sigo aquí, respirando, comiendo y tratando de vivir sin encontrarle sentido a nada, soportando un insomnio que pesa en mi cabeza, ahogando mi angustia y callando mis gritos de desesperación. Aquí estoy, viendo pasar las horas, buscando respuestas, ideando soluciones y mirando el vacío. No, aún nada tiene sentido.

miércoles, abril 02, 2008

Recuerdos Felices

¿Se han dado cuenta de que uno nunca termina de saborear los buenos momentos? Son tan cortos que pasan casi desapercibidos y dejan esa sensación de gusto a poco, con deseos de que hubiera sido para siempre o que el tiempo se hubiera detenido en ese instante. Dicen que uno puede ser feliz con tan poco, mantengo esa teoría si se refiere a las cosas materiales porque en cuanto a las cosas que tienen que ver con los sentimientos lo poco es lo que nos hace infeliz. No me interesa tener un yate, una mansión, un avión, millones en el banco, etc., si voy a seguir teniendo los mismos atados que me atormentan y me causan dolor.
La verdad es que pocas veces he alcanzado a saborear la felicidad sin que se vaya tan rápido, pero hay una etapa que me marcó y la recuerdo como muy feliz. Como podrán imaginar, fue cuando era niña…en esos tiempos no éramos tan prematuros como son los cabros ahora, hoy los mocosos a los cinco años andan ponceando y yo a los diez aun jugaba a las barbies. Cuando tenía entre diez y once años ha sido el tiempo en que hoy recuerdo con nostalgia, en el que me recuerdo feliz. No tenía mucho, solo lo necesario, mi familia, una casa hermosa en la que al salir al enorme jardín se veía el mar, un colegio y una amiga. Vivíamos en Coquimbo, cerca de la playa, algo muy beneficioso en el verano. Mi papá trabajaba en una mina y estaba siete días arriba y siete con nosotros, su llegada era muy esperada porque llegaba con una caja grande de chocolates, galletas y embelecos que le daban en el trabajo, todo ese tesoro para mí y mis hermanos. Mi mamá escondía la caja en lo más alto de un closet para que no nos aprovecháramos y nos comiéramos todo de una vez. Llegaba el fin de semana y siempre había alguna novedad, mi papá solía hacer un delicioso pollo asado en la parrilla mientras veíamos los partidos que nos harían clasificar al mundial del 98 o escuchábamos la radio esperando ansiosos que estuviera listo. El día domingo era de flojera absoluta, dormir, yo hacía las tareas a última hora, mi mamá planchaba las cosas para el colegio y mi papa leía el diario mientras los niños tramaban algo o se condoreaban con alguna cosa. Aunque a veces salíamos a pasear o íbamos a misa, una vez nos fuimos a caminar por un sector que estaba a pasos de mi casa, en ese tiempo era campo no había ninguna casa, caminamos sin rumbo y por largo rato y finalmente llegamos a la playa aunque partimos en el sentido contrario de ésta. No sé por qué para mi fue toda una aventura, pero me recuerdo corriendo con mis hermanos por esos peladeros verdes, y mis papas caminaban atrás tomados de la mano. Y todo era risas, era paz y armonía, éramos la familia Ingalls.
En el verano era aún mejor, aunque mi papá no estuviera mi mamá nos llevaba a la playa. La herradura, podía pasar horas y horas bañándome en ese mar tranquilo, y de vez en cuando salía a comer, del cocaví que llevaba mi mamá, algún dulcecito y tomar jugo para sacarme la sal de los labios y volver al agua. Cuando daban las siete de la tarde nos íbamos a la casa, para ducharnos, tomar once y acostarnos rendidos hasta el otro día, aunque teníamos harta cuerda y a pesar de los intentos de mi mamá por tener su rato de tranquilidad a veces hinchábamos hasta tarde.
Hoy veo eso como algo tan lejano que no se si me lo estoy inventando o de verdad lo viví, seguramente hubieron problemas que no recuerdo, pero fueron tan pequeños que ni se sintieron. Cada vez que trato de pensar como hubiera sido mi vida si hubiera seguido ahí me veo feliz, lo único malo sería que hoy no conocería a los tesoros que me hacen la vida más amena y que siempre están ahí conmigo.
Si, cuando crecemos todo es mas difícil, hoy no se si estoy viviendo o tratando de ganar una batalla. No se si soy una mujer joven de 21 años, en la plenitud de la vida, o una vieja encerrada en este cuerpo, que seria el sueño de muchas. No estoy segura de si soy hija, mamá, tía o abuela. No me entiendo y no estoy segura si entiendo al resto, no se si voy acorde o a los tiempos o demasiado atrasada. Hay muchas cosas que no se, sólo de una estoy segura y es que los buenos momentos no volverán y hay que saber disfrutarlos para que cuando vengan los tiempos amargos sean esos recuerdos los que nos saquen una sonrisa y no todo sea tan malo.

jueves, diciembre 06, 2007

Confesiones de una adicta

Ha pasado algún tiempo desde que decidí rehabilitarme, quería ser una persona “normal” y poder insertarme a esta sociedad que por incomprensión siempre me ha rechazado. Mi adicción me estaba destruyendo, me estaba matando de a poco. Así que después de mucho pensarlo me decidí a salir a delante, desde ese momento todo cambiaría. Mi vicio me hacía muy feliz pero estaba llegando demasiado lejos, fue así como comencé la batalla contra…los dulces.
Tuve que dejar el placer del chocolate, la alegría de las galletas y la ternura de los pasteles, se preguntarán ¿por qué? Los 30 kilos que subí el año pasado por “alimentarme” sólo con éstas delicias me estaba llevando derechito a la diabetes.
El primer paso fue asumirlo, enfrentar que la ropa me quedaba chica porque estaba gorda y no porque se había encogido al meterla en la secadora.
Lo siguiente fue buscar ayuda. Todo este problema me alteró las hormonas, lo que significó la ausencia de esa visita incómoda de todos los meses, así que no me quedó más remedio que ir al ginecólogo. Después de pasar por la humillación de que mi primer empelotamiento fuera en frente de un señor de unos sesenta años, me dio el diagnóstico. El azúcar altamente presente en mi sangre había provocado el famoso trastorno hormonal, por eso, estaba convertida en la mujer oso (no lobo, porque los lobos son flacos). Sin exagerar, tuve barba.
El doctor me mandó de urgencia a la nutricionista, si no lo hacía pronto terminaría en el clan de mis tíos diabéticos. Sin esperar nada pedí hora y a los pocos días estaba siendo atendida por una nutricionista regia y simpática, digo esto para que sepan que es de esas nutricionistas que predican y practican. Me analizó mi forma de comer, mis horarios, me explicó algo de la insulina que no entendí porque mientras hablaba por mi mente pasaban todas las cosas que tendría que dejar de comer por la famosa dieta, extrañamente en ese momento me empezó a tiritar un ojo. Cuando terminó de preguntar, explicar y aclarar, vinieron las instrucciones: NADA DE AZÚCAR, nada de esto, poco de lo otro, media taza de esto, un trozo pequeño de lo otro, mucha agua y ejercicio. Las frases que me sonaron como eco por una semana fueron “nada de azúcar, mucha agua y ejercicio”. Tres cosas que odiaba, vivir sin dulces, tomar agua y hacer esfuerzo. Salí de la consulta llevando en una mano una hoja con las instrucciones, la lista de cosas que podía comer, las cantidades, etc., y en la otra mano mi último chocolate. Al día siguiente comencé la dieta y la semana me inscribí en natación.
Han pasado algunos meses y ya he bajado 17 kilos, mi peso es el mismo que tenía cuando salí del colegio, antes de venirme a la universidad. Hoy mi familia me ve y me dice “¡Oh, que estás flaca!” y no pueden creer que aún me falta bajar varios kilos más. Lo curioso es que cuando vivía con ellos y pesaba lo que peso ahora era pan de cada día decirme que estaba gorda y que tenía que hacer algo por bajar de peso. Tuve que rodar para que se dieran cuenta de que cuando estaba con ellos no estaba tan mal.
En fin, saquen sus propias conclusiones. Lo que si puedo afirmar es que me he rehabilitado de mi adicción, ahora puedo contenerme de comer dulces y no me desespero. Aunque esto no me ha insertado en la sociedad como yo pretendía, eso me tiene un poco triste, con las ganas que tenía de ser aceptada por el mundo, supongo que no era cuestión de peso, es mi mente enferma lo que me cierra esa puerta. Pero bueno, yo partí esta dieta por una cuestión de salud nunca pensé en lo estético, y hasta ahora, si la sigo es porque quiero estar relajada con este tema de la diabetes. Con lo cobarde que soy no quiero andar inyectándome insulina ni nada por el estilo. Con un poco de voluntad todo se puede lograr y al final de cuentas, las verduras y las frutas no son tan malas…pero no son tan ricas como el chocolate, las galletitas y los pasteles.

lunes, septiembre 24, 2007

Princesa,Hada y Bruja

Cuando era niña quería ser princesa, tener un vestido como el de la Bella Durmiente, igualmente una voz como la de ella, entender el lenguaje de los animales y tener un hada madrina protectora. Anhelaba un enorme castillo que fuera destacado por sus bailes, con un jardín lleno de árboles y flores. Pero lo que más deseaba era encontrar al príncipe azul que me enamorara y me llevara por ese camino del “…y vivieron felices para siempre”. Unos años después todo cambió cuando me di cuenta de que los príncipes azules son tan míticos como los dragones y los unicornios, porque los hombres que vagan en la tierra son príncipes como el de Shrek (así o más canallas). Luego vino el trauma de vestido, me puse a dieta para entrar en la mitad de un vestido de princesa, al final desistí y opté por los chocolates que sirvieron para endulzar mi vida después de saber que no existen los príncipes, sólo hay sapos que aunque los beses siguen siendo sapos. Como si fuera poco además descubrí que los animales hablan sus propios idiomas y a menos que me embruje un chamán de África como a Eliza Thornberry mi gato seguirá diciendo Miau y yo seguiré entendiendo Miau sin poder descifrar lo que realmente quiere decirme. La desilusión de darme cuenta de que para tener un castillo hay que tener millones (porque el príncipe ya cero posibilidades de aparecer) fue la gota que rebalsó el vaso porque asumí que de mi historia de princesa sólo se alcanzó a escribir el principio, esa parte en la que soy pobre, me visto con harapos y vivo en una cabaña diminuta con la familia adoptiva. Nunca superé lo del príncipe y lo de no poder hablar con los animales, así que de mis ganas de ser princesa sólo quedaron los deseos de dormir cien años y eso de tener el pie chico porque soy harto patona (ni hablar de haber sido Cenicienta).
Ya un poco mayor se me metió en la cabeza que lo mejor era ser hada madrina, imaginaba miles de cosas que podía hacer al tener magia, aparecer y desaparecer cuando se me antojara, vivir en un bosque (en un arbolito talvez), si tenía suerte tendría alitas, podría conceder deseos a toda los niños o a las que lograron ser princesas. El hecho de tener una varita mágica de la que salieran desde chicles Grosso hasta vestidos Versace me daba gran ilusión y me hacía sentir más animada logrando que fuera olvidando la frustración de pertenecer a la realeza. Poco me duró la idea de ser un hada madrina, reflexionando salieron a la luz muchos detalles de los que no me había percatado, como por ejemplo: Vivir en un árbol no debe ser nada agradable, las arañas deben ser huéspedes eternos y yo les tengo fobia; los vecinos pueden ser duendes buenos o malos (porque hay duendes flaytes aunque no lo crean), ogros, enanos, hadas mas regias que yo, etc.; si tuviera alas tendrían que ser enormes porque para este tremendo cuerpo (me refiero a lo alto y a lo ancho porque de “top model” no tengo ni los dedos) así que sólo serían un cacho y tengo bastante con las cosas que ya vienen en el cuerpo y que pesan mucho; eso de conceder deseos a la gente, andar a disposición de cualquiera y a la hora que sea, sin domingos ni feriados, corriendo el riesgo de que pueden pedir cualquier cosa (a menos que hubieran reglas que prohíban ciertos deseos como en Los Padrinos mágicos, pero eso es más actual y yo no sabía que tenían un reglamento), porque de todo hay en la viña del señor y todo puede ser con esos pasteles. Finalmente lo de tener una varita mágica es mucha responsabilidad, hay que andar con ella siempre y tener cuidado donde se deja porque no falta el abusivo que quiere conquistar el mundo o cosas así y pesca la varita para su beneficio, queda la escoba y la culpa es de la dueña de la vara, y como yo soy tan olvidadiza hubiera sido un peligro con la famosa varita mágica. Con esto tuve otro desencanto, realmente me hubiera gustado ser hada madrina de la gente que no tiene casa, que no tiene para comer, personas que realmente tienen problemas, para ellos hubiera tenido todo el tiempo del mundo y toda la magia la hubiera hecho con gusto. Pero no me interesa ser hada madrina de pendejos malcriados por padres ausentes, ni ser “goma” de princesas mimadas que andan buscando los trapos que le combinen con los aros para irse al carrete en el palacio en vez de usar el cerebro y tratar de gobernar bien su reino.
Muertas mis dos ilusiones anteriores me convertí en lo que soy ahora, una bruja amargada desencantada de la vida. Para que me crean me voy a describir, tengo todas las características: Preparo pociones que hechizan muy bien (la cocina es un buen laboratorio), tengo una risa muy estruendosa y macabra, algunos de mis dones son predecir el futuro y leer el pensamiento, funciono mejor de noche, me encanta envenenar mujeres (de preferencia en contra de los hombres), tengo un carácter de los mil demonios y tengo un gato. Y como si fuera poco mi apariencia me acompaña, tengo una nariz grande, pelo largo que se ha ido oscureciendo conforme a mi transformación como bruja y que cubre mi rostro, y al vestir generalmente llevó algo negro (cuando no es porque aún trata de aflorar mi lado princesa). Aclaro de inmediato que no como niños, no vivo en una casita de dulces y tampoco soy de esas brujas que hacen “trabajitos” a pedido así que ni se ilusionen. Tampoco soy como La Hechizada porque no quiero ser “normal” pudiendo ser hechicera, ella fue muy pava desperdiciando sus poderes porque en vez de desarrollarlos se dedicó a atender al baboso del marido y hacer el aseo usando la escoba con la que podía salir a volar. Para finalizar quiero decir que sigo indignada porque no me llamaron de Howgarts, hasta antes de salir del colegio tenía la esperanza de que me llegara una lechuza para decirme que era escogida para estudiar ahí. Tenía ganas de conocer a este niño ¿cómo es que se llama? ¿Cuál es el nombre de ese niño que venció a un tal Lord Voldemort en Inglaterra? ¡Ah, ya sé! Quería conocer a Harry Potter, es legendario este chiquillo, pero en fin. Supongo que tendré que seguir desarrollando mis poderes por cuenta propia, por ahora quedan muchas mentes que envenenar y esta bruja tiene harto por hacer.

Dulce Dolor

¿Por qué será que siempre nos atrae lo que mas nos hace sufrir? Las relaciones tormentosas, lo prohibido, lo ajeno, etc., nunca estamos conformes con lo que tenemos y siempre buscamos esa dosis de dolor como si fuera esa la clave para descubrir que estamos vivos. Por lamentarnos dejamos de ver muchas de las cosas buenas que hacen que todo lo negro se borre de nuestra mente, porque al parecer siempre es mejor quedarse con lo amargo que es lo que abunda en vez de saborear lo dulce, aunque sea poco.
A veces pienso que es mentira eso de que “a nadie le gusta sufrir” y creo que es todo lo contrario, nos encanta ese masoquismo porque en ciertas ocasiones hasta puede ser favorable. Eso de ser el o la sufrida del cuento siempre trae ciertos beneficios y más de alguno babea por vernos bien o nosotros babeamos por ver bien a alguien que queremos y hacemos de todo por darles un instante de felicidad. Lo que a mi me cuesta entender es porque en las relaciones amorosas la tortura es casi eterna, al principio, en el medio y en el final. Está bien, la felicidad completa no existe pero las cosas podrían ser un poquito más fáciles, pero no, no puede faltar ese dolor tan placentero que nos hace felices en el fondo. Por ejemplo:
Tenemos el caso de la mujer que es más buena que el pan, preocupada, cariñosa, divertida, etc., enamorada de un pastel carretero, que la busca solo cuando el quiere, despreocupado y con una actitud que da entender que no está ni ahí. Lo que debiera hacer es mandarlo a la cresta y buscarse a otro que la valore realmente, pero ella hace todo lo contrario. Por un buen tiempo sigue creyendo todas sus palabras, le da mil oportunidades, llora y patalea rogando un cambio milagroso en su amor y como nunca llega se aburre. Como es de esperarse la historia no termina aquí, cuando por fin se decide a dar vuelta a la pagina, habla con el y dice estar decidida a eliminarlo de su vida ¿qué pasa? ¡Sorpresa! Se invierten los papeles y ahora es el pobre imbécil el que ruega y busca a la pajarita que estaba haciendo sufrir y que lo quería sinceramente, la busca, la llama y le ofrece todo lo que no se le ocurrió hacer antes.
Después tenemos las relaciones sin nombre, esas en las que puede pasar de todo pero que no son nada, esas relaciones en las que las mujeres fingimos ser relajadas y en la que ponerle nombre a ese “algo” es un compromiso que está demás. Falso, lamentablemente uno siempre quiere más, creo que son escasas los que son relajados de verdad y no están ni ahí, pero los que yo conocí no fueron el caso, se les olvido que la cuestión no era nada y cuando quisieron más no podían hacer nada porque nunca se habló de alguna formalidad. Sufrimiento al doble yo creo, porque pueden tener millones de quejas pero de nada les sirve porque al final siempre llegamos a lo mismo “no éramos nada” y por lo tanto no tienen derecho a pedir nada ni reclamar nada porque nunca hubo nada. Cuando todo se termina ¿qué pasa? Después de todo lo bonito que fue esa aventura sale a flote todo lo malo diciendo que: “Me vio la cara” “Fue un juego” “Me usó”. Todo eso en base a suposiciones porque lo que siente el otro no lo podemos saber con exactitud, pero siempre es más fácil pensar mal para que eso nos ayude a olvidar más rápido y tratar de no sufrir mas por todo lo que no pudo ser. Divertido, al final estamos haciendo todo lo contrario.
En fin, siempre lo más difícil es lo más atractivo, lo más difícil a la larga es lo más doloroso, porque esa lucha por conseguir lo que queremos tiene muchos fracasos antes de lograr lo que nos hará felices por un tiempo escaso.
El dolor es parte de la vida, pero hay veces en que se puede evitar. Hay que levantarse, tratar de ponerse firme antes todo y decir: “Basta, no más” Es cosa de valorarse uno mismo creo yo, pero aún así al parecer el dolor a veces tiene algo de dulce.