miércoles, abril 16, 2014

¡VERGÜENZA!

En medio de esta dolorosa tragedia del incendio que afectó a nuestro querido puerto y en donde queda en evidencia el espíritu solidario de los chilenos (o la gran mayoría) todos queremos sumar ayuda, ser un aporte para levantar lo más pronto posible a esas familias que quedaron sin nada. Es por eso que me animé a ir al VTP  como voluntaria y no lo cuento para que digan “¡Awwwwww!” sino para manifestar mi profunda indignación con este gobierno que sólo busca el populismo, hacer creer a la gente que ellos “están”.
            Llegamos a las 8 de la mañana supuestamente para clasificar alimentos y armar cajas familiares que luego serían enviadas a diversos lugares. ¿Qué terminé haciendo? Cargué cajas que ya estaban listas desde la noche anterior y que no habían sido despachadas porque LES FALTABA EL LOGO DEL GOBIERNO. Éramos aproximadamente doscientas personas PERDIENDO EL TIEMPO (porque era una pérdida de tiempo) de la manera más estúpida simplemente porque las cajas no tenían el PUTO LOGO y por eso no podían salir de ahí.
            Con mi prima nos acercamos a preguntarle a un encargado que era del gobierno ¿De que servía el logo? ¿Cuál era la utilidad? ¿Alimentaría más familias? ¿Levantaría casas? ¿¡VALE OTRO!? La respuesta: “Es que TODAS estas cosas las COMPRÓ el gobierno a precio mercado al supermercado JUMBO, QUE NO NOS ESTÁ HACIENDO NINGÚN FAVOR y el logo es para que la gente sepa que NO FUE UNA DONACIÓN”. Y ahí yo insistí: “¿Pero de qué sirve? Podríamos estar armando más cajas o hacer otra cosa más útil que pegar el famoso logo” Su respuesta: “Es que igual no han llegado los camiones”. En ese momento me fui a seguir cargando cajas pensando en que si no apurábamos la causa la ayuda no llegaría nunca a la gente.
            ¿Por qué no estaba la presidenta los diputados, senadores y ministros haciendo esa pega que no le sirve a nadie? No le sirve a nadie, igual que ellos por lo demás. Me sentí súper inútil, si hubiera cargado cajas para llenar camiones me da lo mismo pero eso lo encontré a lo menos insólito. Ayer no le habían puesto los logos porque no habían llegado ¡sólo por eso las cajas seguían ahí! Piden voluntarios ¿para qué? Para después llenarse el hocico mentiroso diciendo que la gente trabaja codo a codo con el gobierno, que el gobierno hace todo lo posible, que el gobierno, que el gobierno y el gobierno. Déjenme decir que el gobierno es una soberana mierda, desorganizado como ellos solos y a los que solo les interesa que la gente diga que ellos hicieron algo pero lo único que hacen es entorpecer el proceso con esa burocracia estúpida. Cero aporte.
            Yo no fui a ayudar por hacerme popular ni de pindi porque eso me carga, lo hice porque Valpo es una de las ciudades que me acogió y duele verlo destruido, que después de tener tantos colores ahora el negro y el gris sean los que predominen; por lo demás cuando uno ayuda lo hace calladito pero ahora me siento estafada y frustrada y necesitaba desahogar mi rabia. Siento que no fui ningún aporte para Valparaíso, sólo para esas ratas asquerosas que quieren inflar el pecho y sacar aplauso con algo que es su obligación: ayudar a los que les dan el voto. La triste realidad es que el ser humano siempre trata de sacar provecho y de la peor manera. En fin, sólo quería compartir que estoy indignada.

martes, abril 08, 2014

Perfecta

Soy lo que tanto quise ser. Desde niña mi único anhelo fue crecer, conseguir mi independencia y ser una profesional exitosa para manejar mi vida a mi antojo lejos de los reproches de mi familia. Si, lo conseguí todo: la profesión que a mí me gustaba, en la universidad que yo quería y en la ciudad más alejada; un departamento para mi sola, un trabajo que me acomoda y en el que hago y deshago porque soy mi propia jefa. Maravilloso, nunca la vida había sido tan dulce como ahora. El éxito es el mayor de mis placeres.
            Ahora que me miro en el espejo tan bien vestida y maquillada es difícil reconocerme entre tanta hermosura y perfección, es como si no fuera yo…Quizás no soy yo. No queda ningún rastro de la joven simple y noble, con una sencillez absoluta que iba desde la ropa hasta lo más profundo de su ser. No, nada queda de ella ni de su corazón puro y leal. ¿A quién le importa eso de todas formas? ¡Lo que estoy pensando es una soberana estupidez! ¡Por favor, mírate! No podrías ser ni la mitad de lo que eres ahora si aún fueras esa tonta simple y bonachona. ¡Qué horror!
            Aún recuerdo cuando quería más al resto que a mí, cuando lo daba todo y no recibía nada y creía en todos esos discursos baratos sobre amar sin esperar. Claro, era una adolescente ñoña de la que nadie esperaba nada. Creo que ni yo esperaba logar algo y eso fue mi impulso para alcanzar todo lo que me propuse, siempre me ha gustado llevar la contra incluso a mí misma. ¡Qué días aquellos! Era tan hippie, tan soñadora, tan ilusa, tan inocente ¡y tan tonta! Pero uno crece, la vida pasa con tantos remezones entre medio que los cambios son inevitables y poco a poco tu esencia muere. Ahora no creo en esos discursos, sigo sin esperar nada de nadie pero ahora tampoco doy nada.
            Así llegan días como el de hoy para mí en el que te miras al espejo y sabes que estás mirando a una extraña, en algún momento te perdiste y no sabes con exactitud cuándo fue. Pero soy exitosa y hago lo que quiero, eso lo vale ¿o no? Todo el sacrificio y la transformación deben tener su recompensa, el trabajar como esclava aunque ya no esté tan convencida de que esto es lo mío, vestirme con esta ropa incómoda para encajar en el mundo y verme intelectualmente sexy. Si, ser una mujer modelo, independiente, fuerte, segura y exitosa lo vale. Claro que lo vale.
            Me veo tan linda, es el reflejo que siempre quise ver cuando era una persona insignificante para todos…o significante cuando les convenía en realidad. Quien diría que llegaría tan lejos, mi papá jamás lo hubiera imaginado porque no fue el camino que él tenía pensado para mí. No, él quería una hija sumisa y abnegada, no la loca rebelde que se lanzó contra todo (incluso su propia familia) para salirse con la suya. A veces me pregunto si estará orgulloso pero supongo que eso siempre será un misterio.
            Mi vida es perfecta, mi vida es perfecta, mi vida es perfecta…Sin embargo, duele mirarme en el espejo y no saber quién soy, detesto la soledad en la que me he sumergido; estoy odiando mi trabajo y mi vida en general porque me siento en el limbo. Mi vida es perfecta pero no soporto usar esta ropa estrecha e incómoda y ya no tolero este maquillaje que sostiene mi sonrisa perfecta y toda la farsa detrás de mi perfección. Mi vida es perfecta pero el éxito no compensa todo lo que me falta, no aleja mi inseguridad ni me da fortaleza sólo me consume poco a poco.

            En este último tiempo extraño más que nunca a esa chiquilla simple, la que tenía corazón, la que sentía algo. Ahora cuando todo se ha vuelto vacío me despierto de mi ensueño y me doy cuenta de que mi vida es perfecta para todos menos para mí, que todo lo que he logrado ha sido un suicidio en vida distanciándome de lo que creía correcto para alcanzar lo inalcanzable, para alejarme de una buena vez del dolor. Pero fallé, a fin de cuentas salió peor el remedio que la enfermedad porque si hay algo perfectamente claro en todo esto es que soy perfectamente infeliz.            

domingo, noviembre 24, 2013

Ida al Supermercado

     ¡Qué cosa más desagradable es ir al supermercado! ¡Me carga! Compadezco a los que tienen que ir seguido, sobre todo los fines de semana. Hoy me tocó a mi, hace tiempo que no iba pero cada vez que voy entiendo por qué le hago tanto el quite. Esa cuestión de las señoras que se atraviesan, los hombres echados en los carros estorbando y los mocosos llorando es realmente estresante. ¡Ni hablar de los precios! Da depresión comprar tres cosas y gastar una chorrera de plata.
     Por hacerla mejor se me ocurrió ir al Líder porque según yo es más barato en algunas cosas, mi antojo por costillar hizo que mi sagrado fin de semana gatuno vegetando en pijama se fuera a las pailas. Hice el sacrificio de levantarme pensando en el almuerzo de mañana: "Hace tiempo que no como costillar al horno con puré ¡mmm, que rico!" Así que partí cual abnegada dueña de casa pensando en las cosas de bruja que iba a usar para que me quedara rico, mis pociones y polvos mágicos, etc. Mientras, se me venía una imagen a la cabeza de un ama de casa de los años cincuenta con esos vestidos pomposos y una sonrisa en la cara mientras prepara un exquisito y producido almuerzo para la familia. 
     Llegué al supermercado y no habían canastos, ya eso era mal augurio porque entendí inmediatamente que las filas para pagar estarían repletas y que de 20.000 cajas habrían abiertas sólo cinco. Aún así no me importó, tomé un carro y me sentí ridícula porque sabía que iba por tres cosas, pero en fin, no podía andar con todo en los brazos. Entonces me fui derechito a la carnicería. No había tanta gente y eso me agradó, tomé un número; empecé a copuchentear los precios y busqué si había costillar, el anhelado costillar. ¡Que alivio sentí cuando lo vi resplandecer entre pollos y chuletas! Cuando me asomé a ver el precio sentí un llanto desgarrador...Mi billetera tiritaba adentro de mi cartera e imploraba compasión. ¡Que usura y que impotencia! ¡Adiós costillar! Será para otra vez. Plan B. No me quedó otra que pedir algo menos doloroso para mi bolsillo mientras me consolaba pensando en que...No, no tenía consuelo sólo rabia y frustración porque quería costillar pero bueno, a fin de mes no queda otra que estirar los tres pesos que quedan y comprar algo de la misma especie para sentir un saborcito parecido al menos. 
     Después de eso me fui a buscar las papas para mi puré con merkén mientras pensaba: "¡En esto si podré satisfacer mi antojo!" ¿ Y que pasó? Ésta vez lloré yo: ¡1500 pesos el kilo de papas! ¡Inaudito! ¡Qué lamentable! En ese momento dije en voz alta (no tan alta tampoco) "¡No pienso comprar ni una huevada!" Y con las cejas juntas partí a la sección de los congelados a comprar una bolsa de medio kilo de papas pre-fritas que tiré de mala gana adentro del carro. No quiero mencionar detalladamente el colapso que me dio cuando vi el precio de un pepino de ensalada...El precio de las lechugas era un misterio así supuse que su valor era mínimo un millón de pesos y como tantos ceros no caben en un papelito de esos lo omitieron.
     Honestamente ya no se cual es el peor sufrimiento de ir a comprar al supermercado: si andar por los pasillos chocando con pololos que van de la mano o abrazados y además con un carro que dejan atravesado en cualquier parte y que evita que la gente pueda pasar; o con las señoras que sacan a pasear a los cabros chicos que lloran porque se quieren llevar todo el supermercado. O que los hombres tan "caballeros" como siempre por andar echados como bestias estorben y los que se quieren ir luego pasen casi por encima de una ¡Ellos no deberían andar con carros! ¡Qué sepan manejar autos no les da licencia para manejar los carros en el supermercado porque son igual de imprudentes y buenos para estorbar!. Por otro lado no faltan las viejas aseguradas con un trasero enorme que se cruzan para ganarte el puesto en la fila de la caja. Y como si todo eso fuera poco nos encontramos con precios estratosféricos que hacen que la gente quede en la ruina.
     No se cómo hay personas a las que les gusta ir al supermercado, es una tortura. Espero que no me toque ir en harto tiempo más, le prendo velas a mi pobre hermana que se tiene que mamar esa tarea. Lo que es yo, lo evitaré lo más que pueda durante un buen tiempo sobre todo ahora que "viene" navidad y la gente piensa que el mundo se acabará y no habrá más comida en la tierra nunca jamás. En conclusión, si es como yo y tiene que ir al supermercado...No vaya y mande a alguien.

miércoles, noviembre 13, 2013

Viaje en Micro

     El sol me quema la cara y me siento muy incómoda. Y pensar que en algún momento de la vida me encantaba el verano, el sol, la playa...La gente. Ahora lo detesto, me carga el calor, la luz y por supuesto los colores vivos. La micro va repleta  y ni si quiera corre una pequeña brisa para hacer el viaje más ameno, son los veinte minutos más largos del día sobre todo cuando la música de fondo es un reggaetón ordinario.
     Quiero llegar a mi casa, necesito paz y tranquilidad. ¡Qué molesta es la gente! Me siento ahogada. Quiero un auto, me hace falta, pero de aquí a que pueda comprarlo todo lo que ahorre será destinado a mi funeral a los ochenta años. Espero vivir harto pero harto menos que eso, en serio, harto menos. 
     Esta porquería no avanza nada, ¡me falta el aire!...Me quiero bajar y correr pero eso sería peor. Respiro profundo y pienso en otra cosa, pienso en otra cosa. ¿En que pienso?¡Ah, no quiero pensar en nada! Estoy chata de pensar y tengo calor. ¡Maldito calor! ¡Cresta! ¿¡En que puto momento de la vida me volví tan desagradable!? ¿Siempre lo fui? Si es así, por lo menos antes me toleraba más...Ahora no me soporto y no culpo a nadie por no soportarme. 
     No, no debo haber sido tan terriblemente desagradable. Creo que en algún momento fui tierna y adorable, hasta positiva. ¿Quien creería eso? Nadie, pero es verdad. ¿Cómo hacía para pensar que todo iba a estar bien de alguna manera?¡Ah, si! Era porque tenía fe ciega en esas cosas que uno cree cuando es más chico y a todo eso me encomendaba: magia, hadas, brujas, buena estrella...Dios. Al parecer no me resultaban mucho las peticiones porque por alguna razón ya no creo ni en la mitad de esas cosas.
     Pensándolo bien, no ha sido nada favorable el cambio. Me he convertido en alguien que nunca quise ser y lo peor es que no me interesa cambiar. Soy como una roca, sin sentimientos. Nada me conmueve, nada me llena, nada me motiva, nada...nada. ¿¡Este viejo creerá que ando de paseo!? ¡El semáforo ha cambiado como tres veces y aún no avanza! ¡Qué calor! Para lo único que me gustaría que el calor fuera más potente sería para que se le reventara o derritiera el teléfono a ese wachiturro que me tiene harta con sus reggaetones asquerosos.
     ¿En que momento habré empezado a desaparecer? Es increíble sentir que ya no queda ni una pizca de tu esencia. Soy otra muy diferente. ¿Alguien lo habrá notado? ¿Existirá alguien que eche de menos a mi antigua yo? Seguramente, si era bien pava. Siempre tan comprometida, tan entregada al momento de ayudar a los demás y ahora...¡jódanse! ¡Al diablo todo! ¿Soy mala persona? Si, soy mala persona. Pero no ha sido por nada...Han pasado tantas cosas, ha pasado tanto tiempo...ha pasado tanta vida...No, en realidad no creo que alguien se haya dado cuenta, lo único que no cambia es mi habilidad para ser invisible. Creo que eso no cambiará nunca. ¡Mierda! ¿Dónde aprendió a manejar este imbécil? Casi choca por dárselas de "Meteoro".
     ¿¡Y quiere seguir subiendo gente!? ¿¡Qué le pasa!? Me siento como en una lata de sardinas. ¡Uh! Que mino el tipo que se subió de los últimos, así quiero uno para mi...Es de todo mi gusto. ¡No, no, no, no y no! Retiro lo dicho. La última vez que dije eso me enamoré y terminé con el corazón roto así que ¡No!..Mmmmm ¡lo que me faltaba! Persona no grata invadiendo pensamientos enfermos. ¿Qué será de él? Aún lo extraño. Me duró bien poco la felicidad que alcancé a su lado, que final más triste para nuestra historia. A veces me dan ganas de verlo de nuevo...Aunque sea de lejos. ¡Patética! Lo sé, lo sé. ¡Basta! Se fue y no volverá. ¡Supéralo!. Fin. 
     Me duele la cabeza ¿tendré algo en la casa? Últimamente me duele bastante seguido. Parece que no. ¡Uf! ¡Al fin voy llegando! ¿Cómo me voy a bajar de esta huevada? ¡La gente no se mueve ni un centímetro por más que pido permiso! Cada día entiendo más porque me carga la gente. ¡Más encima el timbre no sirve y tengo que gritar! Es una odisea bajar de esta cuestión, tranquilamente podría hacer un magíster en acrobacia arriba de la micro.
     ¡Qué calor más insoportable hace hoy! ¡Detesto el calor! ¡Odio el sol, los colores, la luz y la gente! ¡Quiero que sea invierno todo el año! ¡Si, soy amargada, pesada, desagradable! ¿Y qué? Crecí y conocí la realidad. Cambié porque tuve que cambiar. Soy lo que soy, ni la sombra de lo que fui. ¡Que bueno que terminó este viaje!



miércoles, junio 26, 2013

Illich y la revolución de La Sociedad Desescolarizada

¿Han pensado cómo sería nuestro mundo si no existieran las escuelas? Es algo que me he preguntado desde que estaba en el colegio pero curiosamente desde que entré a estudiar pedagogía esa pregunta ha estado más latente y después de leer a Iván Illich pienso que con mis conjeturas al respecto no estaba ni tan loca ni tan perdida. Pienso que podría producirse un cambio a nivel de sistema, quizás no tan radical pero claramente hay cosas que podrían modificarse. ¿Qué tiene que ver Illich con todo esto? Siga leyendo y lo entenderá.
            ¿Quién es Iván Illich? Les contaré aun poco. Illich fue un pensador austríaco nacido en 1926 y se le reconoce por ser el autor de fuertes críticas a las  instituciones que son fundamentales para el progreso de nuestra cultura como la escuela y los hospitales, la medicina en general. En su libro “La Sociedad Desescolarizada”, Iván Illich plantea el problema de la educación y propone sus soluciones para mejorar el sistema en general, las cuales son descabelladas para muchos y no tantos para otros como yo.
            Para este pensador y ex sacerdote la escuela se ha convertido en la nueva religión de los pueblos por la inmensa veneración que recibe de parte de todos al hacernos pensar que sin ella no somos nada; cuando la verdad es que pasó a ser un bien de consumo, un producto que nos venden, al que terminamos sometidos y en el que nuestro propio pensamiento se ve castrado. Somos obligados a consumir un currículum que no nos interesa y poco nos sirve, discriminados por edades, sometidos a la verdad absoluta de los profesores y prisioneros de una extensa jornada que nos quita horas de ocio y tiempo con las familias. Viéndolo así, los niños tienen bastante razón al asociar la escuela con una cárcel.
            Illich parte de la premisa de que el aprendizaje se da de manera natural y en la cotidianeidad del día a día, es más, que la mayoría de los aprendizajes relevantes para la vida los niños lo han adquirido por su propia cuenta o con sus pares y muy lejos de la escuela. Sin embargo, están obligados a asistir porque sin ellas el sistema económico se vería destrozado y la sociedad moderna se vendría abajo: si los niños no van al colegio los padres no pueden ir a trabajar, si los padres no trabajan no hay personas que produzcan y sin gente que produzca todo se va al carajo porque no hay dinero y sin dinero la gente sería libre y feliz y nadie quiere eso. Sería una vida horrible.
            Haciendo un poco de historia les cuento que nuestro sistema educativo deriva de la  Escuela Prusiana cuyo fin era la disciplina y “formación” de niños que fueran ciudadanos productivos como soldados, trabajadores, funcionarios civiles, etc. Corría 1806 y Napoleón con sus soldados analfabetos vencía a los soldados adiestrados de Prusia, es por esto que los prusianos toman la decisión de una forma de condicionamiento universal con el que disciplinar a los niños y convertirlos en seres libres mediante el amor a su país y el trabajo. Permitiendo que ambos padres trabajaran mientras los niños asistían a la escuela y que cuando ellos terminaran la educación fueran seres productivos también.
            Si nos ponemos a pensar en como eran las cosas en la antigüedad veremos que este señor no estaba tan equivocado. Cuando no había escuelas las personas aprendían lo indispensable para vivir entre sus más cercanos y de manera inconsciente. Por ejemplo: las personas que vivían en el campo sin ser profesionales de la educación enseñaban a sus hijos su oficio para que tuvieran algo con que sustentarse. Además, había una gran diversidad de quehaceres en las que los niños aprendían en la práctica y no sólo sentados escuchando ya que aplicaban lo aprendido en su vida y entendían por que y para que les serviría lo que estaban aprendiendo, algo muy lejano a lo que pasa hoy. Aprendían a arar, sembrar y cosechar para su alimentación y/o trueque; lo mismo con la crianza de animales, la recolección de hierbas, y muchos otros etcéteras. El asunto es que si lo miramos fríamente en ese tiempo nadie tenía un magíster en crianza de chanchos o un doctorado en cosecha de papas y todos aprendían igual entre sus pares.
            Dejando de lado este lapsus histórico llegó la hora de contarles las propuestas de Illich, probablemente cuando lean lo que viene dirán que el hombre era un loco o un soñador pero precisamente por eso me agradó tanto. Como les dije al principio suena descabellado pero no lo es, lo que pasa es que nuestras mentes ya fueron deformadas a pensar que solo la productividad y el dinero nos generan un bienestar a pesar de que vivimos siendo esclavos encubiertos de un sistema que no nos permite hacer ni la mitad de las cosas que nos gustaría. Para hacer entretenido el cuento y haciéndole honor a su vocación de sacerdote (que dejó porque terminó por entender que la iglesia es un poco incongruente) se me ocurrió mostrarles sus postulados de la siguiente manera:

Los 10 mandamientos de Illich

1)      Desescolarizar la sociedad por sobre todas las cosas.
2)      No someter a los aprendices a un currículum obligatorio.
3)      Educar libremente y no en los límites de la escuela.
4)      Santificar el tiempo del ocio.
5)      No discriminar a las personas por la posesión o carencia de un título o certificado.
6)      Ser libre de elegir lo que quieres aprender.
7)      No matar la educación con lucro.
8)      Liberar los objetos de aprendizaje a todo aquél que lo desee y en cualquier momento de sus vidas.
9)      Formar una red de comunicaciones que permita encontrar un compañero de aprendizaje.
10)   Suprimir el control de las personas o instituciones sobre la educación para lograr el acceso libre de todos a ella.

            ¿Cómo sería esto posible? Illich plantea que el estado debe proporcionar a todos los aprendices y en cualquier momento de su vida los recursos necesarios y los espacios de encuentro como por ejemplo: laboratorios, teatros, salas, bibliotecas y demás. Es decir, una educación gratuita pero a la vez libre. Ya no existiría la jerarquía entre profesores y alumnos, el que enseña sería un guía que cultiva aprendizajes en los que están realmente interesados en esa área o disciplina; por su parte las personas serían libres de escoger lo que quieren para sus vidas y hacerlo en el tiempo que les acomode, según sus intereses y sus tiempos. Las familias son clave en este proceso, que los padres se involucren en los aprendizajes de los niños es crucial porque ésta cercanía volvería a humanizarnos, ya que con el tiempo parece que nos hacemos más insensibles al convertirnos en máquinas productoras de dinero que sólo nos permite consumir cosas que no generan afecto ni bienestar emocional. Ojo que no digo que la mujer tenga que volver a ser la mujer abnegada y dueña de casa, aquí los dos padres tienen real importancia y responsabilidades compartidas.
            Únicamente el cambio de mentalidad nos haría alcanzar una propuesta así. Illich no sólo propone desescolarizar la educación sino la sociedad, sacar de nuestras mentes la idea de que solo se aprende en la escuela y que sin ella no seremos más que fracasados. Para eso tendríamos que dejar de ser una sociedad de consumo  y convertirnos en una sociedad de acción, algo que se ve imposible pero que quizás no lo sea o no cien por ciento; pensamos así porque nuestra mentalidad ya está moldeada.
            Ustedes se preguntarán ¿cómo o dónde se aplica algo así? ¿El viejito puso una escuela para comprobar su hipótesis? A pesar de que se retiró muy pronto de la educación aplicó su pensamiento en la formación del CIDOC en Cuernavaca que funcionó entre 1963 y 1976. El CIDOC fue un centro del pensamiento en el que no había ni profesores, ni alumnos, ni grados académicos, sólo gente con ganas de aprender sobre lo que pasaba en el mundo y América Latina. Actualmente (incluso en Chile) muchos padres han sacado a sus hijos de la escuela y están optando por la educación en casa, lo que les proporciona un tiempo invaluable para estar juntos y aprender en conjunto. En Europa hay “escuelas” que siguen algunos de esos planteamientos como por ejemplo no separar a los niños por edades, que ellos elijan lo que quieren aprender, no están sometidos a la presión de pruebas y exámenes, etc.

            No se bien como terminar porque más que conclusiones concretas creo que el libro La Sociedad Desescolarizada da para reflexionar mucho y que cada uno piense y critique según le parezca. En mi caso, en el que enseñar música es más personalizado que otras asignaturas y en la que se da mayor cercanía con los alumnos (y además de mi lado “hippie”) pienso que una educación ideal está muy lejos de esa formación fría a la que estamos acostumbrados y cuyo fin no es precisamente que las personas aprendan sino que produzcan. Por supuesto hay muchos pros y contras en lo que Illich plantea pero me pareció interesante compartir los postulados de este autor tan radical mientras sigo pensando en la manera de descolarizar aunque sea un poquito mis clases y también mi mente.

miércoles, marzo 27, 2013

El Fin


Hace casi dos años que no lo veo y sin embargo no ha pasado ni un solo mes, ni un solo día, ni una sola hora que haya dejado de pensar en él. Las cosas terminaron mal y yo quedé deshecha como jamás pensé que estaría, sin exagerar se siente como si el mundo se viniera abajo y el dolor se extiende por cada vena, por cada espacio del cuerpo que parece marchitarse.
La primera vez que nos vimos fue hace diez años y no hubo para nada algún indicio de romance, al contrario, todo empezó como una amistad. Éramos los mejores amigos que podían existir hasta que llegó el amor a hacer de las suyas y a dejar marcas que no se borran ni con la amnesia. El silencio era nuestro lenguaje y nuestros ojos que estaban siempre conectados por medio de una mirada profunda era la mejor manera de comunicarnos. Cómo extraño esas conversaciones en las que no decíamos ni una sola palabra pero al mismo tiempo lo decíamos todo. Díganme patética pero aún lo amo y sobre todo lo necesito, nunca pensé que el vacío que iba a dejar en mi vida sería tan grande y doloroso.
Aunque trato de pensar en otras cosas estoy llena de recuerdos que se presentan en medio de mi soledad y hacen parecer que hubiera sido ayer cada uno de esos momentos que pasamos juntos. Mis recuerdos favoritos son los que me llevan a cuando comenzó todo, en especial a ese primer beso que fue robado. Éramos del tipo de amigos cargados al cariño, de abrazos constantes e inocentes; supongo que los dos buscábamos un refugio al cual escapar de nuestras soledades, sobre todo yo que por ese tiempo cargaba con más de un dilema a cuestas. Fue en uno de esos abrazos y en un momento de descuido cuando sentí sus labios sobre los míos con una ternura inmensa, ahí me di cuenta de que lo amaba hacía mucho tiempo. El corazón me latía a mil, me sentía una chiquilla con ese cosquilleo en la panza y la felicidad me inundaba de la cabeza a los pies hasta que reaccioné y mi razón despertó diciendo que no debía pasar nunca más.
No quería perderlo, era mi apoyo incondicional y él único que había llegado a saber todo de mí  y una relación solo nos alejaría y complicaría todo pero ya era tarde. Habíamos caído en ese enredo amoroso y no había vuelta atrás, todo había cambiado. Estaba decidida a que no se diera un romance pero fue inútil, los besos se hicieron una costumbre y afirmaría que hasta se hicieron una necesidad. Ya no había nada más que hacer, sólo entregarse.
Me llené de miedo y de dudas por el simple hecho de ser un poco mayor. Si, me pesaban los seis años de diferencia que pueden parecer pocos pero a la larga se notan. A él nunca le molestaron pero a mi me torturaban porque era consciente de que estábamos en etapas diferentes de la vida, él empezando su carrera y yo en vías de independencia y desarrollándome en mi profesión muy lejos de las fiestas universitarias. Pero en realidad mi mayor miedo era ser reemplazada por alguien de su edad, que tuviera su mismo ritmo de vida y más cosas en común que conmigo y como soy media bruja mi temor se convirtió en premonición, fue la crónica de una muerte anunciada. Las cosas pasaron tal cual las imaginé y vaticiné.
Después de un año de vivir un amor intenso y de un momento a otro todo se acabó de golpe. Comenzaba su segundo año de universidad y ya habíamos celebrado nuestro aniversario prometiéndonos amor eterno, todo iba bien hasta que un día encontré una nota sobre mi cama diciéndome que se había enamorado de alguien más y no podía seguir con lo nuestro. En ese instante se me cayó el mundo y empezó una agonía que aún hoy parece no terminar. Nunca me dio la cara ni me dijo que todo se acababa mirándome a los ojos y yo nunca lo busqué, aunque un par de meses después nos encontramos; lo único que hizo fue pedirme perdón jurando que nunca podría amar a nadie como me amaba a mí pero que no íbamos a llegar a ninguna parte y que mejor fuéramos amigos. ¿Amigos? ¿¡Amigos!? ¿¡Cómo se puede ser amigo de una persona que te ha roto el corazón!? ¡Qué fácil es pedir algo así cuándo tú estás entero! Por mi parte solo le deseé toda la felicidad del mundo y le dije que se olvidara de mí porque nunca más me volvería a ver.
El infierno que pasé después es algo imborrable, las lágrimas que derramé me secaron por dentro y todo en mi cambió de manera radical. Mis sonrisas disminuyeron, mis locas ocurrencias desaparecieron, mi círculo social que siempre fue disminuido quedó convertido en nada y me quedó solo la compañía de mis libros y mi gato. Hasta mis kilos demás se esfumaron. Lloraba día y noche, no podía dormir y cuando lo lograba tenía pesadillas, respirar me dolía, comer me dolía, hablar me dolía; todo absolutamente todo me recordaba su ausencia y me hacía necesitarlo pero él nunca venía a mi rescate. Sólo supo hacerse presente cuando llamó en mis cumpleaños (a pesar de que le pedí que no lo hiciera) para decirme que nuestro vínculo sería para siempre sin saber que con eso sólo conseguía dejarme peor de lo que estaba y pensando en cuál era su afán de hacerse presente.
Han pasado dos años y una semana y el otro día por cosas de mi mala suerte nos encontramos. Yo iba mirando el piso como siempre pensando quizás en qué cuando alguien se atravesó en mi camino sin intención de moverse. Levanté la mirada para encarar al osado que interrumpía mis pasos y mis pensamientos y me encontré con esos ojos misteriosos que alguna vez me miraron con amor infinito y con esa sonrisa inolvidable que me doblegaba hasta el alma; su mirada profunda llena de secretos me hizo temblar mientras me invadía el olor de su perfume al que era adicta.
Nos miramos tanto tiempo que pareció una eternidad, sin decir palabra y diciéndolo todo igual que antes, igual que siempre. Por mi cabeza pasaban tantas cosas y estoy segura de que por la suya también, sé lo que significa exactamente cada expresión de su rostro y esa mirada es la que más conozco, la que más amo, la que más añoro. Quería gritarle que lo odiaba por todo lo que me hizo sufrir y que por fin lo había olvidado pero tratar de lastimarlo no curaría mis heridas ni desharía el daño hecho. No, era mejor decirle que lo amaba a pesar de todo, a pesar de ella y a mi pesar pero a fin de cuentas cualquier palabra sobraba. Callé.
Posó sus labios muy cerca de los míos desatando un caos en mi interior, pasó su mano por mi mejilla con la delicadeza con la que se acaricia la porcelana más fina cuidando de que no se rompa, no entiendo por qué si yo ya estoy rota. Me miró de nuevo, en su evidente ansiedad noté que quería decirme algo y seguramente era importante pero justo cuando pretendía asomar una palabra apareció de pronto su mujer a tomarle la mano para marcar su territorio y a recordarme que él ya no era mío. Sus ojos se tornaron tristes, agachó la mirada y a mi no me quedó nada más que pasar por su lado tragándome la rabia, las lágrimas y el orgullo. Seguí mi camino hacia el olvido sin mirar atrás porque todo eso bastó para entender que de nuestra historia ese momento había sido el fin. 

martes, marzo 12, 2013

El Último Café


Hace días que vengo sintiéndome extraña, una angustia invadió mi pecho sin intención de marcharse y siento un vacío enorme por cada lugar que piso y en cada cosa que hago. Hoy me levanté como cada mañana derechito al frasco de café, me lo hice cargado y bien caliente como me gusta o como me gustaba porque me supo tan amargo como la vida misma, al menos como mi vida. Dejé la mitad olvidado en una taza mientras miraba por la ventana el día gris que acompañaba a mi angustia y me puse a pensar que mi cuerpo me queda grande, mi alma se hizo pequeña en algún momento y se escondió en algún rincón logrando que hagan eco en mi cada uno de mis tristes pensamientos y todas las palabras hirientes que dijeron o me dicen queriendo o sin querer.
            Más tarde en la ducha me puse a cantar una de esas canciones de amor que bordean en lo desagradable de cursi pero que alivió un poco el sentimiento que me embarga, de pronto el agua que caía sirvió para disimular las lágrimas de un llanto preso por mucho tiempo y el sonido de su rebote en la tina ocultó mis sollozos de nadie porque estaba sola…Porque estoy sola.
            Yo que siempre fui tan valiente y tan entera ahora siento que me caigo a pedazos, sin ánimos ni fuerzas para nada, sin interés en nada de lo que hago sólo me alcanza para quejarme en silencio y reclamarme a mi misma frente al espejo mientras desenredo mi pelo largo que me tiene bastante aburrida.
            Busqué entre mi ropa algo que ponerme pero nada me agradó. Apareció uno que otro color vivo que me cayó como patada en el hígado pero en realidad entre los pocos trapos que tengo algo negro pareció ser la mejor opción para escoger ¡Cómo me cansa vestirme! En realidad últimamente me cansa hasta respirar.
            Una vez vestida volví al espejo para tratar de hacer algo por mi cara de culo y pensé: ¡Qué fastidio es ser mujer! Ojalá todo hubiera terminado al vestirme, aún quedaba el maldito ritual del maquillaje impuesto por mi trabajo. Un poco de color por ahí otro poco por allá pero nada, no logré verme ni medianamente bien…Que fea estoy, acabada. El pelo no me brilla, estoy pálida y mis ojos sombríos, parezco un zombie o algo peor.
            Ya es de noche y estoy en mi cama haciendo un recuento de lo que hice hoy, el día estuvo nefasto como todos los otros desde hace varios años. El insomnio me tiene pegada mirando el techo pensando en que no solo tengo que lidiar con mis trastornos mentales sino que también con los del sueño: No vivo feliz y tampoco duermo feliz.             
           Estoy en silencio en plena oscuridad, no hay diferencia con el día porque es  la representación exacta de mi realidad. Oigo un ruido en la cocina, seguramente es un ratón. Sabía que en esta casona me haría falta un gato pero siendo franca si no puedo hacerme cargo de mi misma no puedo pretender ser la madre de un indefenso animal que no merece la tortura de vivir conmigo. Mañana o mejor dicho en unas horas solucionaré ese problema con un poco de veneno. Pobre rata, realmente no se si seré capaz.
            Amaneció, el día está tan nublado como ayer y al parecer el invierno no se quiere hacer esperar. De nuevo empieza la rutina aunque creo que hoy será diferente y muy diferente porque esta mañana comencé todo al revés. Ya estoy vestida y maquillada más o menos igual que ayer y con los mismos resultados nulos, estoy cada día más horrible. Ya tengo el café negro y humeante entre mis manos al que le doy pequeños sorbos mientras miro por la ventana pensando en que todo está en orden. A lo lejos se oye el mismo ruidito de anoche en la cocina, hoy debía ser el último día del ratón pero no me atreví. Saqué el veneno con la intención de liquidarlo pero a fin de cuentas el animal no me hace ningún daño o al menos ninguno comparado al que llevo a cuestas, al que me hicieron y al que me hice. Me deshice del veneno y ahora está donde siempre debió estar.
            Tomo mi café y noto que tiene un sabor distinto. Es un gusto casi insoportable y que quema por dentro pero no importa porque sé que el último de los sorbos será el más dulce y aliviador que cualquiera de todos los que me tomé en la vida. Hoy no pienso dejarlo a medias, hoy por ser el último lo tomaré hasta el final.

Tal Vez Algún Día


Tal vez algún día pueda olvidar tu sonrisa
Y caminar por la vida sin este dolor;
Tal vez algún día podré mirarte de lejos
Sin temer que las heridas se abran.

Tal vez algún día dejaré de extrañarte
Y estarás ausente de mis pensamientos.
Tal vez algún día mi corazón resucite y
Sea posible que vuelva a amar sin miedo.

Tal vez algún día la sombras del pasado
Huirán lejos de mi vida y seré feliz;
Tal vez algún día deje de amarte, anhelarte
Y esperarte como lo he hecho hasta hoy.

Tal vez algún día alguien podrá mirarme
Con amor al verme renacida y seré querida.
Tal vez algún día deje de pensar que
Estoy hecha para vivir en inmensa soledad.

Tal vez algún día volvamos a vernos y
Recordaremos lo vivido sin rencor.
Tal vez algún día dejaré de repetirme que
Todo sucederá tal vez algún día.

martes, noviembre 27, 2012

REFLEJO


Me perdí en algún lugar bajo la sombra de mi amargura,
En la incertidumbre de mi inseguridad, en mi dolor;
Me perdí en la nostalgia, en el repudio al presente y
En el amor al pasado y en el laberinto infinito del recuerdo.

No reconozco el reflejo que veo cada mañana en el espejo.
Se me hace extraño sentir que no siento, soy piedra,
Soy una figura de cemento que se mueve por inercia,
Que camina sin rumbo y sin motivo hacia cualquier parte.

Y la vida pasa y pasa y yo con ella, se supone que avanzo
Pero sigo estancada, me siento vacía y muy perdida;
Lejos de todo y de todos, tan lejos de ti y más de mi.
Me gustaría saber quien soy hoy, solo tengo claro quien fui.

A veces me pregunto si algo de lo que hago vale la pena,
Si vivir así realmente vale tanto, si levantarme sirve,
Si la fortaleza es parte de mi porque aprendí o si yo
La estoy tomando como una obligación, pero no se nada.

Me duele el corazón y cada parte de mí, hasta el alma,
Sobre todo el alma, me siento cansada, exhausta
De pelear solo por pelear y de perder por perder,
De fracasar en todos mis intentos y en todas mis luchas.

Estoy harta de decir que si cuando en realidad es no,
Que me siento bien cuando en verdad estoy mal,
Que puedo resistir cuando solo quiero abandonar
Y caer en los brazos de alguien que me de consuelo.

Quiero dejarme caer a ese pozo sin fondo, sin pensar.
Simplemente caer y caer para terminar con todo,
Para dejar de darle vueltas mil veces a lo mismo,
Para poder liberarme, estar tranquila y por fin llorar.

domingo, noviembre 11, 2012

Volver a escribir

Es bastante desagradable querer decir o hacer algo y no poder, esa sensación de represión desespera e incomoda. Hace rato que me vengo sintiendo así, como una olla a presión que quiere explotar de una buena vez, supongo que eso pasa cuando uno no es muy bueno para expresar lo que siente hablando. Yo me desahogo escribiendo y ni eso puedo hacer últimamente, creo que el trabajo me ha absorbido mucho y por otro lado se que como una gran obsesiva que soy terminaré escribiendo sobre un tema que me tiene aburrida y no quiero, por eso estoy tratando de “reencontrarme” lateando con mis incoherencias que nadie leerá.
A ratos pienso que perdí la chispa, que junto con muchas otras cosas también murió mi imaginación, que ya estoy nula, que la vocecita que me dictaba huyó cuando empezó a percibir un alto grado de locura…Que se yo, quizás me quedé como Shakira “ciega, sorda y muda”, ya no veo las cosas con la claridad de antes, no logro escuchar a nadie y me cuesta decir lo que pienso. Es raro.
Queridoa lectoroa (como dice la Pola) si somos amigos no me odie cuando lea esto pero me he dado cuenta de que cada vez que alguien me habla lo bloqueo automáticamente, primero empieza a sonar la musiquita de los Padrinos Mágicos que ameniza el momento y después me voy lejos, me pierdo gran parte de la conversación, me hundo en mis innumerables pensamientos  y vuelvo cuando me dicen “¿Qué piensas?” Yo podría contestar si realmente me preguntaran por MIS pensamientos en los que andaba vagando y no por el tema de conversación a los que les dediqué muchos “Ah, claro” o “Si, es cierto” Generalmente a la gente le gusta que le encuentren razón y con eso se quedan tranquilos, el problema llega cuando me topo con la excepción a la regla y a veces quieren saber mi opinión con más detalle y no se como safar para no meter las patas, es horrible.
¿Qué tiene que ver esto con mi falta de inspiración? ¡Mucho! ¡Ya no tengo tema! Antes sacaba ideas de los líos amorosos de mis amigas, problemas de otras áreas, afloraba más seguido mi feminismo (eso sigue vivo), mi ironía era dueña y señora de mis palabras y ahora sin escuchar a nadie más que a mí me he vuelto una fomeque. Ya no tengo ganas de putear a nadie, no quiero reclamar, no me fluyen las palabras, no tengo ideas y cuando las tengo ya no se como expresarla porque el duendecito redactor agarró sus maletas y se fue porque lo saturé. Quiero llorar.
Llevo una página de tonteras y de todo lo que dije siento que nada se conecta y que todo esto es una un asco, ojalá algún día pueda encontrar lo que se me perdió porque echo de menos esa parte de mi que era lo único que quedaba de la Astrid original. 

jueves, mayo 10, 2012

Las Espinas De Tu Amor

No entiendo como se puede amar tanto a quien más te ha herido,
Ni como se puede llegar a necesitar tanto a alguien que ha estado ausente.
No se como es posible que sigas siendo dueño de mi mente
Y que aún hoy, después de todo el daño, no pueda echarte al olvido.

El amor imposible, el más doloroso, alcanzó mi amargo destino
Y me llevó dormida más allá de las nubes, mucho más alto que el cielo
Para dejarme caer y abandonarme a mi suerte a mitad del camino.
Soy la esclava de una pena eterna, un luto absoluto y un infinito duelo.

Yo por ti la vida daba, hasta mi alma entera por ver tu sonrisa;
Lo que no tenía lo inventaba por tener esa mirada
Iluminando este corazón oscuro que finalmente hiciste trizas.

Fui feliz por ti pero ahora soy una sombra inerte, llena de dolor,
Maldiciendo cada día y recordando a cada instante
Que me mentiste y me olvidaste, dejando en mí las espinas de tu amor.

martes, febrero 21, 2012

¡Feliz día del desamor!


Todos hablan del día del amor, todos están celebrando el famoso día sobre una nube de consumismo desenfrenado, todos se saludan y saludan a los afortunados que están felizmente emparejados. Todos son felices…Si, claro. Pero como yo siempre busco conflicto y me encanta llevar la contra hoy escribo para esos que no celebran nada, para los que están solos y tristes. Porque estoy consiente que el amor no es solo dicha y felicidad cómo se hace creer el 14 de febrero. Hoy escribo para el desamor.

Se que el amor es hermoso cuándo se tiene, cuándo es correspondido y mientras dura ¿Y que pasa después? ¿Qué pasa cuándo se desvanece, cuándo se olvida, cuando se termina? ¿En que queda? En amargura, en dolor, en tristeza. Hay un solo día en el año en que el amor se celebra pero para los que están heridos son 365 días y más de una celebración dolorosa interminable e inevitable, de recuerdos obligados, de lágrimas incontenibles, de suspiros largos y pesados. El amor hay que celebrarlo mientras se pueda en ese estado constante de aturdimiento y dicha provocado por la droga más poderosa y adictiva, para la que no hay rehabilitación posible. En cambio el desamor hay que vivirlo como un luto, sin anestesia, es algo que no se desprende de ti y se hace parte de tu alma.

No me gusta esta fecha, nunca me gustó y ahora menos que antes. Siempre pensé que este día era solo un pretexto de los comerciantes para vender más. Soy de las que piensa que no es necesario celebrar en un día dictado por otros cuando cualquier día lo puedes hacer especial y transformarlo en único para la persona que amas.

Es verdad, yo escribo desde el lado amargo y díganme lo que quieran pero a final de cuentas no me van a sacar de ahí, la vida es amarga. Sólo quiero desearles a todos esos enamorados que tienen el corazón roto, a los que han sido destruidos, a los que han llorado hasta más no poder, a los que no duermen, a esos cuyo dolor se les expande por cada parte del cuerpo, a los que han sido engañados y desilusionados que ojala algún día sanen completamente sus heridas y logren encontrar la felicidad que merecen de cualquier manera, solos o con alguien mejor. Que ojala el maldito tiempo cumpla con su pega, que traiga resignación y sabiduría para enfrentarlo todo y que todo pase rápido. Y a ti, que me dejaste echa un estropajo, hundida en la más terrible de las oscuridades, que hiciste que me secara por dentro y me hiciste trizas de la manera más cruel sólo puedo decirte gracias por todo. Que pases un hermoso día.

“El amor es así, unos pierden y otros ganan” Mil veces escuché esta frase y lo único que llego a pensar cada vez que la oigo es: ¿El amor realmente existe? Como todo en esta vida…Nada es justo. Por eso ¡Feliz día del desamor!

domingo, diciembre 11, 2011

Carta al Viejito Pascuero

Valparaíso, 11 de diciembre de 2011


Querido Viejito Pascuero:
Sabes bien que hace muchos años que no te escribo, en realidad ya ni me acuerdo cuántos. No pienses que es porque no creo en ti, nunca he dejado de creer pero la verdad es que me sentía bastante odiosa exigiéndote cosas, prefería esperar a que me sorprendieras o comunicarme contigo por telepatía y en última instancia mandar a mis papás como representantes.
Como sabrás este año me porté muy bien…Bueno, a excepción del pequeño “bullyng” que les hice a mis alumnos pero me lo tienes que perdonar porque era mutuo y al final es una muestra de cariño. Fuera de eso creo que estuve bien, no maté ni maltraté a nadie en exceso, traté de ayudar a quien pude mientras estuvo en mis manos aunque a veces me costara. Cuesta no ser egoísta pero estoy tranquila porque lo intenté, así como también intenté desearle lo mejor incluso a quien no se lo merecía. Juzga tu Viejito, yo te escribo porque en realidad te necesito y en pedir no hay engaño.
Ha sido un año difícil, me ha costado mucho mantenerme en pie y no se cómo ni se por qué pero sigo igual aunque necesito un poquito de ayuda para que el que venga sea mejor. Primero que todo quiero pedirte bienestar para todos los que me rodean, que todos estén llenos de amor, de salud y unos billetitos no vendrían mal. Lo siento Viejito pero tú sabes como es la vida de adulto, una basura que gira en torno a la plata. De corazón te pido que este año esté lleno de felicidad para todos y que nada les falte, que los que estudian se nutran de conocimientos y los que trabajan tengan grandes éxitos. Que todo el fruto de su esfuerzo sea recompensado de cualquier manera.
Ahora llegamos a la parte difícil, lo que quiero para mí. Viejito Pascuero quiero comenzar pidiéndote lo más importante: Un corazón nuevo. Me han destrozado el mío como nunca antes y dudo que vuelva a latir de nuevo, en realidad le dieron el tiro de gracia y terminaron de matarlo. Ya estoy cansada de escuchar el “Ya pasará” o “Es parte de la vida” Eso ya lo sé, pero yo quiero una solución inmediata por eso te pido uno nuevo y que esta vez sea de piedra para que no lo vuelvan a destrozar. Estoy consciente de que te encargué una difícil misión y que ya falta poco para Navidad por eso en caso de que no sea posible lo que te encargué te pido sabiduría para enfrentar lo que se viene, valor para sobrellevar el dolor y fortaleza para seguir resistiendo. También te pido que me llenes de paciencia para saber esperar a que el famoso y mentiroso tiempo haga lo suyo (aunque yo no le creo nada) y también para entender a los jóvenes y niños que serán mis alumnos el próximo año. Del mismo modo me gustaría algo así como una anestesia para calmar la pena, un brebaje o algo así y si no se puede ¿podría ser una botella de ron? ¿O de Pisco? ¿Caipiriña? Bueno, lo que sea tu cariño estará bien.
Por otro lado no me vendría mal otra peguita, el año pasado me cumpliste sólo con eso y con el resto que era lo más importante te olvidaste. Está bien, yo entiendo que no se puede tener todo pero por eso te pido ayuda ahora y lo que me mandes estará bien. Tú sabes que no soy ambiciosa y que vivo tranquila con lo que tengo, no soy envidiosa, pero me gustaría que el cinturón me apretara menos el otro año. No, no estoy pidiendo bajar unos kilos, bueno eso también pero ya sabes a lo que me refiero.
Para finalizar te pido un minazo de esos que me gustan, rubiecito de ojos claros, inteligente, simpático y que no estorbe mucho. Si, ya sé que me fui al chancho y que eso si es pedir mucho. Me conformo con lo primero que te pedí y que ojala me sea concedido porque lo necesito con desesperación, si no fuera así no te molestaría. En realidad no te pido amor porque sé lo que se viene después, solo quiero que me traigas paz y tranquilidad, que el dolor pase y las heridas sanen. Quiero aprender a ser feliz porque tuve la oportunidad y no la supe aprovechar.
Querido Viejito, agradezco que te des el tiempo de leer mi carta así como agradezco cada juguete que me trajiste de niña. Ahora de grande lamentablemente necesito otras cosas, he tratado por todos los medios de conseguirlas yo sola pero no me ha resultado por eso prefiero confiarte ciertas cosas a ti. Cuando uno crece va perdiendo la fe en la magia y eso no debería pasar, muchas veces el dolor y la angustia son tan grandes que nada nos consuela y resulta que lo más sano es acudir a ella como un niño para tener la convicción de que todo va a mejorar de cualquier manera.
Espero que tengas un buen viaje, que no te enfermes con los cambios de clima y que no te toque ningún desastre natural en el camino. Esta noche buena te estaré esperando solita así que entra con confianza no más que te esperaré sentada en la ventana y si tienes suerte con unos dulces árabes. Si es mucho trabajo escalar hasta el segundo piso toca el timbre, hay pocos niños en este edificio así que no hay mayor riesgo. Un abrazo gigante, confío en ti, no me falles que te espero.


lunes, octubre 10, 2011

La tortura de comprar ropa

Hace poco estuve de cumpleaños, llevo 25 años pisando este planeta y a medida que el tiempo pasa se van quitando las ganas de que sean más pero bueno así es la cosa. Si tuviera que describirme sería como una mujer bastante poco mina para sus cosas, con la ironía y la comida como su principal adicción y tranquila por fuera pero un caos por dentro. Ahora me interesa centrarme en el primer punto: “poco mina”, la verdad es que no soy mujer de pilchas, ni de zapatos, ni carteras y el maquillaje he tenido que aprender (recién hoy) a tomarle respeto, ni si quiera cariño. Todo esto es algo que me aburre y me incomoda.

Yo creo que el poco gusto por las compras es por lo desagradable que se vuelve para una mujer como yo con varios kilos demás y pocas ganas de cerrar la boca encontrar algo de mi talla que sea bonito y me haga ver bien. Se que hay muchas otras en la misma situación, que se sentirán plenamente identificadas y que sienten la misma impotencia cada vez que por cualquier motivo deben salir de Shopping.

Cada mil años me veo en la necesidad de salir a comprar ropa porque realmente mis pantalones están rotos, mis poleras desteñidas y mis zapatillas casi hablan, es un trámite que trato de evadir lo más que puedo pero llega un punto en que hay que hacerlo y es un horror. Todo comienza cuando entro a las tiendas en la sección juvenil, veo tantas cosas que me gustan, que me gustaría usar pero que cuando empiezo a mirar las tallas entro en depresión al instante. Me siento una obesa mórbida comprando en la sección niños y no me queda más que ir derechito a la sección señoras donde realmente existen las tallas L, XL y XXL. Y donde los pantalones realmente son talla 46, son tiro alto y no existen esas burlas de pantalones a la cadera que lo único que hacen es servir de atril para tu abultado abdomen.

Que rabia siento cuando me dicen “Esa polera es muy de señora” ¿Perdón? ¿Tengo más opciones? ¿Qué culpa tengo yo que la manga de idiotas que fabrican ropa no se haya dado cuenta que la mayoría de las personas tiene sobrepeso? Y con personas también me refiero a gente joven como yo, que lejos de poder aceptar nuestro cuerpo y amarlo como es nos torturamos haciendo dietas que jamás funcionan para tratar de entrar en esos trapos talla S con etiqueta de XL para poder lucir medianamente decentes y juveniles.

Más de una vez he cometido el error de tratar de comprar aunque sea una polera en la sección joven ¿y que pasa? Termino despotricando contra mí, contra la ropa y la frustración se hace presente, me siento gorda, me siento fea y al final la experiencia no termina siendo nada linda. Entonces empiezo a preguntarme ¿por que la genética fue tan maldita conmigo? ¿Por que por más que hice dieta la mitad de mi vida no conseguí el cuerpo necesario para entrar en esas prendas? ¿Por qué tengo el poto tan grande, las piernas tan gordas y por que el gimnasio tampoco me funcionó ni me agradó? Así salgo cabizbaja de la tienda con una bolsa con ropa de señora más o menos “lolein”.

Por todo esto es que prefiero usar colores oscuros, porque siempre me inculcaron que debía taparme o tratar de ocultar lo más posible los rollos demás, la guata y mis brazos fofos, porque mi cuerpo no era ni es lindo, porque si uno no es flaca no es linda, da lo mismo que tengas las pestañas largas y crespas, una nariz que apunte al techo y una boca de beso. Si tienes una cara de globo y un cuerpo de similares características simplemente la belleza no está en ti y como si fuera poco tratan de consolarte con la mula de la belleza interior. ¡Pamplinas! La mujer quiere sentirse linda, deseada, ser admirada pero con todo lo que tiene, con lo que le falta y con lo que le sobra.

Yo creo que los que diseñan y fabrican ropa para mujer son una tropa de misóginos totalmente ajenos a la realidad del mundo y sin ánimos de embellecer solo de torturar. ¿Qué solución propongo? Ninguna, quizás ir a comprar a la tienda de la Paty Maldonado. Por lo pronto se me ocurren tres opciones para lidiar con esto: La primera es seguir por la senda de la tortura de las dietas, la segunda es sacar una personalidad realmente estrambótica y ponerte lo que te guste sin importar como te quede y la tercera (que es mi caso) seguir comprando en la sección señoras porque ya a mis cortos 25 años con un cerro de dietas a la espalda, nutricionista, horas de gimnasio y natación ya no estoy dispuesta a sufrir por entrar en esas tallas de Barbie. Total, mientras no se me salgan las presas que más da que me sigan diciendo “señora” si hasta cuando usaba uniforme de colegio lo hacían.

Como conclusión puedo decir que: “Hay que aceptarse como uno es” Mentira, esto parece chiste ya que el mundo y tu entorno se encarga de decirte exactamente lo contrario. Esta es otra más de las tantas contradicciones de la que es víctima el ser humano y que me hacen querer gritar: ¡Si, soy gorda! ¡Tengo caderas y trasero grande! ¿Y que? Pero aún así me pesa el complejo. Que ironía.

miércoles, septiembre 28, 2011

RENUNCIO

Yo renuncio, renuncio a mi vida, a cada parte de mí. Renuncio a ser amiga, compañera, confidente, cocinera, “escritora”, bruja y hasta músico. Renuncio a ser yo, a la que era, la que soy y la que iba a ser. No más.
Estoy cansada, hastiada de ser desechable, de ser olvidable y de ser usada. Estoy harta de estar siempre, soy como un ser de bolsillo que aparece a la hora precisa, en el lugar indicado para quien lo necesite y sin importar nada.
Renuncio a todo porque me he dado cuenta que paso por la vida de la gente sin dejar rastro pero ellos pasan por mi vida dejando huellas bastante dolorosas e imborrables como el abandono, la incomprensión y la indiferencia. Soy una persona imperfecta que se ha dado cuenta de que da mucho y recibe muy poco porque está consciente de que hay que dar sin esperar nada a cambio pero de vez en cuando sería agradable un poco de reciprocidad. Tengo millones de defectos y últimamente he comprendido que mi incondicionalidad con el resto es uno de esos tantos también. Mi entrega absoluta es más lo que me perjudica que lo que me favorece.
Siento que sobro en todas partes, que el único lugar en donde me sentía bien también terminó por cerrarme sus puertas, que camino y camino sin rumbo porque no pertenezco a nada. No hay un sitio para mí.
Yo renuncio porque la situación no tiene vuelta, no es que me crea mártir ni santa, solo estoy aburrida de ser el paño de lágrimas, de sentirme así, como un fantasma que cobra vida de vez en cuando, cuando alguien por algún motivo dudoso me recuerda y me busca.
A ratos me siento como un mendigo, uno que tiene mucha vergüenza de pedir con palabras claras lo que necesita porque soy orgullosa y me cuesta, me cuesta reconocer que no soy ni la mitad de fuerte de lo que todos creen, que yo también necesito atención, comprensión, contención y afecto. Yo también necesito cosas.
Renuncio a ser diario de vida, a ser la bruja que predice el futuro a todos pero cuyo futuro no le importa a nadie, a ser el pañuelo desechable, a ser la mejor amiga de los amigos que son y los que no son. Renuncio a esperar a que se peguen el cacho, a creer cada vez que me prometan cosas porque ya se que no cumplirán. Renuncio a seguir siendo la tonta de siempre.
Si, definitivamente yo renuncio a todo lo que tengo y a lo que no tengo, incluso a lo que podría llegar a tener. De ahora en adelante ya no voy a estar porque no me interesa y no quiero ¿me quedaré sola? Bueno, no sería muy distinto.

miércoles, agosto 17, 2011

Quiero

¡Quiero volver a ser la bruta que era! Que no quede vestigio en mí del amor que en un tiempo abrigó mi corazón, que me llevó a ser blandengue y sacó lo peor de este ser…La ternura y las lágrimas.
¡Quiero volver a ser la piedra de siempre! La que no lloraba, la que no amaba, la que siempre escuchaba, en fin. Quiero volver a ser la “fomeque” de antes cuya única ventaja era no sufrir y que funcionaba muy bien así.
Quiero que desaparezca de mí esa cosa de piel, esas ganas de abrazar y acariciar, esa cosa melosa que seguramente existía muy adentro pero que tenía durmiendo y ahora que despertó no se como apagar. Quiero volver a aceptar la soledad que nunca me molestó y sin embargo ahora me tortura, yo estaba bien sola ¿Qué me pasó?
¿En que parte se perdió mi esencia? ¿Será que después de tanto frío me hice adicta al calor? ¡No! ¡Me rehúso a que sea así! Siempre viví en calma y ahora sufro en la tempestad, quiero borrar de mi mente que alguna vez amé y a quien amé. Quiero volver a ser yo, la de hace algunos años no la que soy ahora. No quiero seguir sumergida en este dolor pero ¿qué puedo hacer si el olvido no llega? Nadie entiende, nadie tiene idea del infierno que existe en mi cabeza por más que digan lo contrario…La gente se cansa de escuchar siempre lo mismo y nunca logran comprender, aunque yo si esté dispuesta a escuchar mil veces la misma historia.
No quiero sentir esta sensación de abandono, ni la tristeza y menos el desamor. Me siento rota, quebrada, destruida, devastada, viviendo una agonía larguísima o como una muerta en vida. Muchos pensaran que exagero pero yo creo que me quedo corta, esta sensación tan horrible es casi indescriptible y aunque todos la han sentido alguna vez para cada uno es diferente, siempre es diferente cuando se trata de amar.
¡Yo no necesitaba amor! ¡No necesitaba amar ni ser amada! ¿O si? ¡No! Siempre me agradó mi libertad porque estaba y estoy conciente de que el amor era, es y será un cacho. Sabía que todo iba a terminar así porque soy bruja y las brujas no estamos hechas para amar y menos para que nos amen. Nuestra misión en este mundo es otra: Predecir, separar, unir, odiar, maldecir, hacer la vida miserable a quien lo merezca por encargo, ser hirientes, irónicas, feas, descuidadas y desagradables. No, definitivamente el amor no cabe en nuestras vidas a menos que esté dirigido hacia los gatos.
 Va a sonar cursi lo que voy a decir pero parece que el amor es una magia demasiado poderosa, contra eso nada que hacer pero aún así no lo acepto. No sé como vivir con esto.
¿Por qué no puedo volver a ser la que era? ¿Por qué no puedo dejar de sentir? ¿Cómo hago para volver a ser la bruja desalmada? Ya no quiero sentirme como la damisela en peligro que espera el rescate de su príncipe porque eso ya pasó y me dejaron caer en el camino, a mi nadie me puede salvar ni si quiera yo misma porque soy mi peor verdugo. Por eso estoy resignada a ser bruja, por eso quiero olvidar que alguna vez sentí amor y me hicieron sentir amada, no estoy hecha para esto porque no soporto perder ni el dolor y en este cuento yo siempre perderé y me dolerá.

lunes, junio 06, 2011

Aprendí

Hace tiempo entendí que nada es para siempre, descubrí que los amigos se cuentan con los dedos de las manos, me di cuenta que la soledad más grande se siente cuando estas rodeado de gente y finalmente concluí que uno siempre estuvo, está y estará solo por más que te quieran hacer pensar lo contrario.
He aprendido a levantarme mil veces, a caminar mirando el piso para no tropezarme con la misma piedra, a mirar a los ojos cuando hablo, a ser más dura conmigo misma, a seguir mis intuiciones y controlar mis impulsos. He aprendido que se puede morir en vida, que las sonrisas a veces también duelen, que la gente no ve lo que es evidente para evitarse problemas y que lo “normal” no existe. Me he obligado a tener el equilibrio perfecto entre la confianza y la desconfianza para poder vivir tranquila, también me obligo a perdonar incluso a quien no se lo merece.
Estoy consciente de que es muy fácil mentir incluso mirando a la cara, que decir la verdad es casi imposible para algunas personas, que escuchamos solo lo que queremos y para ser aceptados complacemos al resto diciéndoles lo que ellos buscan oír. Pero aún así siempre trato de ser honesta, de decir lo que quiero y no lo que quieren, intento escuchar la verdad y no lo que me gustaría…A veces no resulta, es verdad.
Se bien que el sufrimiento es inevitable, encontrar la felicidad un imposible, conformarse un desafío y pararse después de cada caída es una obligación. Tengo claro que la vida sigue igual aunque muchas veces uno quiera que se acabe.
He sentido ganas de morir, de morir con alguien y morirme por alguien, porque he sentido ese dolor macabro que se apodera de tu cuerpo y que es tan grande que no te deja respirar, no te deja pensar. He sentido ese dolor infinito que no se calma con nada, que dura días, meses, años y que sin previo aviso va y viene cuando menos te lo esperas. He vivido con la frustración de perder a alguien y aún no se como eso se puede evitar. Así fue como entendí que las personas cumplen un ciclo en tu vida, que solo se quedan en ella el tiempo necesario, ni más ni menos…Cuando se termina la lección que debes aprender se van y tú cumples el mismo rol en sus vidas.
Lo último que aprendí fue a amar pero lamentablemente descubrí que el amor nunca es suficiente, que se va más rápido de lo que llega, que siempre uno ama más que el otro, se sacrifica más que el otro y sufre más que el otro. Aprendí que las promesas que parecen eternas se rompen en un suspiro y que quien mucho promete es quien menos cumple. Entendí que el amor es una ilusión para justificar los besos y que en una relación es el período en el que más se miente, que no se puede obligar a querer ni se puede retener a nadie.
Comprobé que uno puede enfermarse de pena, que el vacío puede sentirse en el pecho, que el olvido no llega cuando uno quiere, que el odio no soluciona nada y llorar mucho menos. Vivir un desamor es como vivir un duelo.
Me di cuenta que para mi las cosas se demoran mucho en pasar y para el resto todo pasa demasiado rápido. Me di cuenta de que me equivoqué inmensamente contigo, que por ciega me convertí en la estúpida más grande de este planeta y que fuiste la primera persona en darme la espalda cuando yo pensaba que eso jamás podría pasar. Aún así te agradezco la sobredosis de dolor porque supongo que algún día me harán más fuerte, gracias por tus mentiras.
Creo que para ser tan joven me he dado cuenta de muchas cosas y realmente no me han servido de nada, aunque así he comprendido que nunca nada es lo que parece, que por desgracia no hay mucho en esta vida que valga la pena y que no estaba lejos de la realidad cuando decía que enamorarse era una soberana estupidez y un cacho. Al fin lo comprobé y realmente no quiero que vuelva a pasar.
Si, he aprendido mucho pero quizás la lección más importante es que cuando todos se van, cuando ya no te quedan amigos, ni amor, ni nada hay alguien que nunca te va a fallar…Tú mismo.
A nadie le gusta mi visión negativa de la vida, lo se, pero con todo lo que he escrito no me pueden decir que la vida es una maravilla porque es una soberana mierda…¿Hay que aceptarla? No queda de otra, no se que sentido tiene pasar por todo eso si cuando sepas todo lo necesario para no cometer los mismos errores serás demasiado viejo como para recordarlo y por otro lado nadie te escuchará, y seguirás en esa lucha de traspasar tus conocimientos para que ni tus hijos ni tus nietos pasen por lo mismo que tú pero será en vano…Así llegará el día de tu muerte.
Pero la vida sigue, todos te defraudarán mil veces, perderás personas importantes de tu vida una y otra vez, te romperán el corazón de distintas maneras más veces de las que llegues a amar. Te desilusionarán, te mentirán, sufrirás heridas tan grandes que sus cicatrices serán visibles para todo el mundo…pero serán las muestras de que sobreviviste.
Yo solo espero sobrevivir.

miércoles, julio 07, 2010

MEMORIAS

Capítulo XXVI

Mi corazón latía tan rápido que casi se salía del pecho y estaba tan nerviosa que pensé que me desmayaría pero nada de eso me hizo soltar a Octavio. Nunca me había sentido así, tan feliz y completa, eso fue algo que solo experimenté el tiempo que estuvimos juntos.
Contemplamos el mar tomados de la mano por largo rato y después regresamos al auto a sacar las cosas que habíamos llevado para pasar el día. En ese momento agradecí que mi madre hubiera preparado comida porque tenía la impresión de que Octavio ni si quiera había llevado una manzana para pasar el hambre, afortunadamente me equivoqué. Cuando vi que sacaba del auto un chal, un quitasol y una canasta de mimbre pensé que probablemente ese paseo lo había planeado mucho tiempo atrás.
Estiró la manta sobre la arena e instaló el quitasol para estar bien protegidos del calor, luego abrió la canasta que para mi sorpresa estaba llena de sándwiches, frutas, jugo y una botella de vino blanco. Nos sentamos a la sombra, abrió la botella y sirvió dos copas, me ofreció una y muy contento dijo:
-Estoy encantado de estar aquí contigo. ¡Estoy tan emocionado que hasta gritaría!
-¿Eso le dices a todas las mujeres que has traído aquí? ¡No me vayas a decir que sólo porque soy especial me has traído a este paraíso!-Dije con desconfianza mientras tomaba un poco de vino.
-Aunque no me creas ésta es la primera vez que vengo con alguien. Generalmente me gusta venir solo a pensar un poco ya que como puedes ver es un lugar muy solitario y tranquilo.
-Lo que realmente me cuesta creer es que “pienses”, si lo hicieras no andarías con tantas mujeres estando comprometido y eso me incluye. Yo también soy una tonta porque caí en tu juego y a pesar de todo el rechazo que sentía por ti al principio ahora estamos aquí solos en una playa alejada de la sociedad. ¿Te parece una acción de personas adultas que piensan?
Octavio sonrío, se quedó pensativo unos momentos y después dio un sorbo a su copa como si en ella buscara obtener una respuesta, se acercó a mi oído y susurró:
-Te quiero.
Un escalofrió recorrió mi cuerpo al sentirlo tan cerca, sus palabras me dejaron tan asombrada que mi única reacción fue ponerme de pie y caminar un poco. Me escondí tras una roca grande asegurándome de que Octavio no me viera, el sol quemaba de manera abrasadora y entonces se me ocurrió hacer una locura.
El agua refrescaba mi cuerpo que solo estaba cubierto con ropa interior, me sentía casi una sirena nadando en esas aguas tan transparentes, era una experiencia impagable y bastante excitante por lo demás. Supongo que esa acción de nadar semidesnuda frente a un hombre estando solos se interpreta como una provocación pero en ningún caso era esa mi intención, aunque no lo crean únicamente me dejé llevar por esa sensación de libertad absoluta que me invadió aquella vez.
Octavio miraba el camino por el que había desaparecido, no se dio cuenta de que estaba en el agua hasta que una fuerte corriente me arrastró a unos roqueríos en los que quedé atrapada por lo que sin pensarlo se sacó un poco de ropa y se lanzó a mi rescate, por fortuna logramos salir del agua y llegamos ilesos a la orilla. Me dejó sobre la arena caliente y rápidamente fue en busca del chal para cubrirme, yo estaba tan asustada que ni siquiera alcancé a sentir vergüenza por encontrarme frente a él en fachas exhibicionistas.
Cuando llegó a mi lado me abrigó con la manta y se tendió en la arena, respiró hondo y luego duramente dijo:
-¡Estás loca! ¿¡Cómo se te ocurre hacer algo así!? ¡Ésta playa es un peligro y tú sin preguntarme llegas y te lanzas! ¡Loca!
-¡No sabía que tenía que pedirte permiso para meterme al mar! ¡Si me estás diciendo eso porque tuviste que arriesgar tu pellejo desde ya te digo que no tenías por que hacerlo! ¡Debiste dejarme morir!-Grité furiosa.
Octavio me miraba desconcertado, estaba molesto así que no tardó en hablar:
-¡Rosario, no te entiendo! ¿No puedes simplemente agradecer lo que hice por ti? ¡Simplemente no entiendo tu actitud! De un día para otro vienes a decirme que me amas pero a pesar de eso sigues siendo la misma bruja de siempre.
-¡Gracias por salvarme! ¿Conforme? ¡Ahora déjame en paz! ¡Ya no quiero que me analices!-Dije orgullosa.
Sé que fue una tontera portarme así con Octavio, él me había salvado y yo le debía gratitud pero el nerviosismo y la angustia hicieron que reaccionara de ese modo tan infantil.
En ese momento sentí amargura por sus palabras así que decidí alejarme, caminé hasta las rocas en las que había dejado mi vestido, me lo puse y dejé pasar un rato antes de volver junto a él.
Octavio descansaba bajo el quitasol cuando decidí regresar, me senté a su lado y noté que ya no estaba enojado, me ofreció un vaso de jugo de piña afirmando que con eso pasaría el trago amargo que había dejado la sal. Mientras bebíamos estuvimos de acuerdo en caminar un poco para secarnos más rápido, así se nos pasó la tarde, entre pasos y conversando. Debo admitir que con cada palabra Octavio terminaba de conquistarme.
El sol había comenzado a bajar cuando comenzamos a guardar las cosas para volver al pueblo, cuando estuvo todo dentro del auto me di cuenta de que no podía perderme la hermosa puesta de sol así que regresé a la orilla del mar para esperarla. Pronto Octavio estuvo junto a mí y supe que le debía una disculpa entonces humildemente dije:
-De verdad agradezco que me hayas salvado. Sé que fui una irresponsable y que no debí arriesgar tu vida pero me dejé llevar. Este lugar es maravilloso y mágico y todo eso me envolvió. No quería parecer ingrata, por eso reitero mi agradecimiento.
-No te preocupes, entiendo que hablaste de esa manera porque estabas nerviosa. Rosario, quiero que entiendas que si a ti te pasa algo yo me muero.
-¡No exageres! No creo que me quieras tanto…Ni a tu novia la quieres a ese extremo.-Contesté incrédula.
-Ahí está el asunto, hace un rato te mentí porque yo no te quiero…
Interrumpió sus palabras con una pausa que de inmediato me produjeron confusión, estaba ansiosa por entender que era lo que Octavio sentía por mí aunque el hecho de que me hubiera mentido no me sorprendía para nada. Estaba segura de que me había dicho que me quería para conseguir algo más pero aún así tenía la duda. Creo que la expresión de mi rostro lo presionó a continuar:
-Te amo. Te amo infinitamente, más de lo que piensas, más de lo que tú a mí y mucho más de lo que me conviene.
Aquellas palabras tuvieron un efecto inesperado en mí y desataron todo el amor y la ternura que sentía por él por lo que respondí:
-Yo también te amo. Te amo infinitamente, más de lo que piensas, más de lo que te demuestro y más de lo que había amado antes.
Cuando el sol terminaba de ocultarse me acerqué a Octavio y lo besé.

martes, junio 22, 2010

MEMORIAS

Capítulo XXV

Media hora después de que Octavio se había ido me di cuenta de que también yo debía volver a mi casa a enfrentar la furia de mi madre. Caminaba muy lento para retrasar la llegada de la infaltable discusión, en ese momento me pregunté por qué simplemente ella no aceptaba que yo era diferente y que mi forma de ver la vida se alejaba por completo a la suya para ahorrarnos todos esos malos ratos que no nos llevarían a nada. También trataba de idear la forma de poder salir al día siguiente de mi casa sin que nadie se diera cuenta que me había ido con Octavio y justo en ese momento algo alumbró mi caminar: Blanca se acercaba hacia mi.

Luego de unos pasos Blanca y yo nos encontramos frente a frente, es verdad que teníamos una conversación pendiente pero igual de cierto era que podía seguir posponiéndola todo el tiempo necesario, sin embargo ese era el mejor momento para volver a contar con ella. Nos saludamos como si nada hubiera pasado, nos hicimos todas las preguntas de cortesía necesaria hasta que llegamos al tema.

-Rosario, quiero reiterar mis disculpas por todo lo que pasó. De verdad estoy muy arrepentida y me tiene muy triste que ya no nos veamos. Sabes bien que eres mi única amiga.-Dijo Blanca mostrándose arrepentida.

-Aunque no justifico lo que hiciste acepto tus disculpas. Lo único que espero es que no se vuelva a repetir algo así, tú también eres mi única amiga y mi confianza en ti es total por eso no quiero que esta amistad se pierda.

Nos dimos un abrazo y le pedí a Blanca que me acompañara hasta mi casa. En el camino le fui contando los últimos acontecimientos, lo ocurrido con Karim y por su puesto con Octavio, ella sólo se limitaba a escuchar con atención y pocas veces quiso opinar. Finalmente llegué al punto que quería, la salida con Octavio que me tenía tan complicada.

Le conté a mi amiga la propuesta que me había hecho Octavio unos minutos atrás, como era de esperarse ella se espantó al imaginarme en un viaje sin destino, sola y con un hombre pero lo que más le asustaba era que yo estuviera tan dispuesta a hacerlo.

-¡Rosario, es una locura! ¡No te puedes ir ni por un minuto sola con ese hombre! ¡Tú misma eres testigo de sus antecedentes con las mujeres!-Dijo mi amiga con cierto alboroto.

-¡Por favor no me sermonees! Estoy decidida a pasar el día con Octavio y si te lo conté es porque necesito tu ayuda. Blanca, sea cual sea tu respuesta yo lo respetaré y por supuesto esperaré lo mismo de ti sobre mi decisión.

-¡Pero si tu madre se entera nos matará a las dos! ¡Sería un escándalo total en todo el pueblo! ¡Te suplico que no vayas!

-Ya te dije que estoy decida. Iré con o sin tu ayuda…Sin ella será mucho mas difícil y arriesgado pero de todas maneras lo haré.

Después de que Blanca notara que nada me haría cambiar de opinión se resignó a ayudarme a pesar de todos sus miedos. Al llegar a mi casa ya teníamos todo el plan listo para que nada saliera mal al día siguiente, nos despedimos y ya no quedaba más que rezar para que las cosas salieran según lo dispuesto.

Entré a la casa y mi madre me esperaba en el living, curiosamente y para mi sorpresa no discutimos porque no le dio gran importancia al hecho de que hubiera salido por sobre su prohibición y eso me pareció raro pero todo se hizo lógico cuando mencionó a Karim. Se puso a darme un discurso sobre él que me pareció interminable pero lo escuché entero para no provocar su ira, cuando me mandó a dormir con la tarea de que pensara en sus palabras me sentí aliviada a tal punto que di gracias a Dios.

Cuando desperté en la mañana no sabía bien que hacer, me sentía muy nerviosa y emocionada pero a la vez tenía un poco de miedo al pensar en que mi mamá me podría descubrir. Me bañé y me arreglé bastante más que en un día común, cuando bajé a desayunar todos lo notaron y me llenaron de preguntas, cuando mi madre estuvo sentada me digné a responder:

-Mamá, Blanca me invitó a pasar el día en el fundo de su familia y como hemos estado distanciadas me parece que es un buen momento para que arreglemos las cosas.

-Me parece bien, puedes ir. Termina tu desayuno para que preparemos algo que puedas llevarle a la familia de Blanca en agradecimiento por la invitación.

Terminamos el desayuno y con mamá volamos a la cocina a preparar “niños envueltos”, un exquisito plato que consiste en un pino de carne con arroz aliñado con especias que se pone dentro de una hoja de repollo y se enrolla. Así se nos pasó el tiempo hasta que ya eran un cuarto para las doce y puntualmente como lo habíamos acordado llegó Blanca a buscarme.

Salimos de mi casa dejando a mi madre convencida de que íbamos a un lindo paseo familiar, con Blanca caminamos tomadas del brazo hasta una esquina, me deseó suerte y nos despedimos rogando porque todo saliera bien. Luego de eso corrí hasta donde Octavio me esperaba y me subí a su auto sintiendo que tenía el corazón en la mano.

-Buenas tardes Rosario, sabía que vendrías-Dijo sonriendo.

-No hagas que me arrepienta de estar aquí. Será mejor que nos vamos antes que alguien nos vea.-Sugerí nerviosa mientras me ponía un pañuelo en la cabeza y unos lentes de sol para cubrir un poco mi rostro.

Al parecer a Octavio lo divirtió mucho el hecho de que quisiera pasar desapercibida y mientras hacía partir el auto soltó una carcajada que me hizo saber lo feliz que estaba. Pasó un rato antes de que me relajara pero entonces noté que íbamos saliendo del pueblo y me asusté:

-¿A dónde vamos? ¿Por qué salimos del pueblo?

-¡Tranquila! Anoche me desvelé pensando en cuál sería el lugar adecuado para pasar un hermoso día contigo y recién cuando amaneció lo supe. ¡Te encantará!

-¡Deja de jugar y dime de una vez a dónde me llevas! ¡Ya llegamos a la carretera y no me dices nada! ¡No tienes idea de todo lo que hice para venir así que lo mínimo que merezco es saber a dónde voy!-Grité desesperada.

-A la playa. ¿Qué te parece?

-¡Pero eso queda a una hora del pueblo! ¿No te parece que es demasiado lejos para ir a conversar? ¡Mejor da la vuelta!

-La playa más cercana está a una hora pero a la que vamos está un poco más lejos. Será mejor que te acomodes en el asiento porque nada hará que me devuelva.-Dijo decido y como siempre con una amplia sonrisa.

Después de eso fui un atado de nervios y no salió ni una palabra más de mi boca hasta que llegamos a la famosa playa una hora y media después, tiempo que por supuesto para mí fue mucho más largo que eso. Nos bajamos del auto y ante mí tenía una playa de arena blanca y un mar de aguas turquesas, un completo paraíso cuya belleza causaba emoción y que era sólo para los dos. Estaba completamente desierta.

Me saqué las sandalias y comencé a caminar, sentía la arena caliente bajo mis pies y una exquisita brisa rozaba mi rostro, llegué hasta la orilla sintiéndome libre y feliz sin saber por qué. Por un momento me olvidé de todo, solo volví a la realidad cuando sentí la frescura del agua atravesando mis piernas y entonces noté que Octavio estaba a mi lado y tomaba mi mano.