miércoles, junio 09, 2010

MEMORIAS

Capítulo XXII

A la mañana siguiente me levanté pensando en que ese era sin duda un día decisivo, tendría que resolver mi situación con Karim y a parte enfrentar lo que me pasaba con Octavio. Sentía mucho miedo porque sabía que lo que me esperaba no era fácil y uno cuando es joven lo único que espera es que las cosas cuesten y duelan lo menos posible, sin embargo resulta que pasa todo lo contrario y eso toma su tiempo aprenderlo.

Bajé a tomar desayuno y mi madre me esperaba ansiosa para saber como había estado la velada, estaba totalmente dispuesta a una conversación de amigas y eso me perturbaba. Me senté sin ganas porque realmente no quería hablar de Karim, me dolía hacerlo pero mi madre no se quedaría tranquila hasta que le contara cada detalle así que me armé de paciencia y esperé a que ella hablara.

-Buenos días hija ¿cómo amaneciste? ¿Cómo lo pasaste anoche? ¿Se reconciliaron? ¡Cuéntamelo todo!

-Lo pasé muy bien y no, no nos reconciliamos. Seguramente Karim vendrá en un rato a hablar conmigo.-Dije cortante.

-Pero Rosario ¿qué es eso tan serio que te tiene así? ¿Qué falta tan grave puede haber cometido ese joven? ¡Es un muchacho tan noble, tan decente! ¿O a caso te ha faltado el respeto?

Me quedé callada pensando en si era conveniente decirle a mi mamá lo que Karim había hecho, sabía que si le decía no le daría importancia al asunto pero decidí que lo mejor era que estuviera enterada de todo para que no se llevara ninguna sorpresa más adelante.

-Karim sería incapaz de faltarme el respeto, no como usted se lo imagina.

-¿Cómo? No entiendo. ¡Deja de dar vueltas y dime de una vez que te hizo, niña!

-Me mintió, mamá. Karim se hizo pasar por el hombre que me enviaba flores y nunca fue él, jugó con algo que era importante para mí.-Hablé con rabia.

-¿Por esa estupidez te enojaste con él? ¡Rosario, por favor! A mi hasta me parece tierno, si hizo eso fue porque no sabía que hacer para conquistarte. Además, ya te he dicho que ese hombre que te enviaba esos ramos de tulipanes es un cobarde por no dar la cara y alguien así no te conviene. Hija, no seas tonta y deja que…-Mi madre no pudo terminar pues la interrumpí con los gritos de mi respuesta.

-¡Ya me cansé de sus opiniones! ¡Estoy cansada de que se quiera meter en mi vida y quiera decidir por mí! ¡Ya me cansé de que siempre quiera interceder por Karim! ¡Aunque usted lo encuentre una estupidez para mi no es así! Karim me mintió y no lo puedo perdonar.

Mi mamá me miraba con asombro, nunca me había atrevido a levantarle la voz ni le había hablado de esa manera. Se paró de su silla, se acercó a mí y sin previo aviso me plantó una cachetada que me duele hasta el día de hoy y terminó la conversación diciendo:

-¡Niña insolente y mal agradecida! ¡Yo sólo quiero tu bien y tú me hablas así! ¿Crees que lo sabes todo cómo para no escuchar los consejos de los más viejos? Si es así estás muy equivocada. ¡No vuelvas a hablarme así porque cada atrevimiento será una cachetada que te ganes!

Se fue a la cocina dando pasos gigantes que demostraban su enojo y justo antes de que se me salieran lágrimas de rabia y frustración sonó el timbre, tuve que tragarme toda la pena. Fui a abrir ya que mi madre me lo ordenó con un grito de general, respiré profundo para que nada se notara en mi rostro y traté de parecer digna. Llegué a la puerta y al abrirla me encontré con la sonrisa amena de Karim, odiaba admitirlo pero él me hacía sentir tranquila por lo que no dudé ni un minuto en abrazarlo. Él me correspondió en seguida mientras me miraba con extrañeza y de inmediato preguntó que me pasaba:

-¡Y yo que venía preparado para lo peor! De haber sabido que este sería el recibimiento hubiera llegado más temprano. Por casualidad ¿pasó algo?

-No es nada, no te preocupes. Es una tontería y eso no es el tema ahora, sabes que necesito hablar contigo seriamente.-Dije safándome de su abrazo mientras recobraba la compostura.

Pasamos al living, mi mamá apareció de inmediato con una tasa de café y dulces árabes para Karim pero luego de saludarlo se fue a continuar sus labores. Él comenzó a tomar café y parecía muy tranquilo así que no quise esperar más y lo encaré:

-Me mentiste, me mentiste en la cara y quiero saber ¿por qué?

-¿De qué está hablando? Rosario yo la quiero ¿cómo podría mentirle? ¿Para qué? Bien sabe que soy un tipo honesto.

-¡Lo se todo, Karim! Hablé con Blanca y me confesó todo lo que hicieron, ya sé que usted no es mi admirador secreto. ¿Por qué lo hizo? ¡Confiaba en ti, Karim!

Había un contraste de colores entre los dos, mientras yo estaba roja de ira Karim estaba blanco de miedo y sorpresa, se puso tan nervioso que la tasa tiritaba entre sus manos y sus ojos se movían inquietos de un lado a otro como si buscaran una explicación en los muebles de la casa. Por fin las palabras salieron de su boca:

-Rosario, me avergüenza enormemente tener que reconocer que le he mentido, pero mucha más vergüenza me da haberme prestado para semejante mentira. Yo…No se que hacer, supongo que ni aunque le pida perdón de rodillas conseguiré que vuelva a confiar en mí.

-Yo pensé que era diferente a cualquier hombre pero me equivoqué porque con esto comprobé que son todos iguales de mentirosos.

-¡No diga eso! Usted sabe por qué lo hice, quería alejarla de un hombre que no le conviene. Yo la amo, lo único que quiero es que sea mi esposa y ser feliz a su lado. Blanca me convenció de que esa sería una buena forma de alejarla de un mal camino y de conquistarla de una buena vez.

-¡Se equivocaron! ¡No hicieron más que herirme porque las dos personas en las que más confiaba me fallaron! Esa no era la manera, lo único que consiguieron fue decepcionarme.-Dije sintiendo un gran dolor al recordar lo que había pasado.

-Dígame la verdad ¿está enamorada de ese hombre? ¿Sabe quién es él? Si es así me gustaría saberlo para tratar de alejarlo definitivamente de su vida.

Qué difícil se me hizo responder esas preguntas, sobre todo porque sabía que mis respuestas terminarían por romperle el corazón a Karim pero yo no iba a mentir. No podía hacerlo después de haber experimentado la sensación que dejaba una mentira, preferí ser honesta aunque la verdad nos lastimara a los dos pero omitiendo una pequeña parte:

-Si, estoy enamorada de él y sé quien es. Disculpe Karim pero el nombre de esa persona es algo que me reservaré porque no quiero darle más importancia al asunto.

Se produjo un silencio más o meno largo hasta que se diera la pregunta que tanto temía, Karim habló con desgano:

-¿Qué va a pasar con nosotros? ¿Dónde queda nuestro noviazgo después de esto? Rosario ¿en que lugar de tu vida quedaré?

-Karim, creo que lo mejor es que nuestra relación se termine.-Dije apenada.

A penas esa frase salió de mis labios una inmensa tristeza se adueñó de los ojos de Karim y yo me sentí la peor persona del mundo al verlo así, en ese momento descubrí que lo que más cuesta es perdonarse a uno mismo.

lunes, junio 07, 2010

MEMORIAS

Capítulo XXI

Sonó el timbre a las nueve en punto y mi madre corrió a abrir la puerta pensando que era uno de mis hermanos que había olvidado la llave, cuando vio a Karim se alegró al pensar que había llegado con el propósito de solucionar nuestros problemas pero se extrañó cuando él le dijo que no tenía la mínima idea de por qué yo estaba enojada. No obstante, lo que más llamó su atención fue el hecho de que fuéramos a salir y yo no le hubiera mencionado ni media palabra por lo que inmediatamente empezó a llamarme a gritos.

Bajé la escalera sintiéndome distinta, es increíble cómo unos trapos pueden darte la seguridad que te ha faltado toda la vida. Karim me miraba con la boca abierta y mi madre a penas me vio se tapo los ojos y comenzó a agarrarse la cabeza en gesto de desapruebo, rabia y vergüenza.

-¡Rosario! ¿Qué significa esa vestimenta? ¿Crees que te dejaré salir así a la calle? ¡Ese vestido tiene mucho escote! ¡Le dije a Amir que lo devolviera a penas me lo mostró! ¿Por qué me han desobedecido? ¡Por esta falta de respeto se merecen unos buenos azotes! ¡Niña, anda a sacarte todo eso y llámame cuando estés lista para escoger la ropa!-Sentenció mi madre con dureza.

-Doña Nassiha, perdóneme pero discrepo con usted. Creo que su hija se ve hermosa, no necesita cambiarse.-Dijo Karim sonriente mientras me miraba de arriba a abajo.

-¡De ninguna manera! ¿¡Qué va a pensar la gente cuando la vean entrar!? ¡Ella es una señorita decente!

-Mamá, un vestido no me hace ni más ni menos decente. ¡Por favor por alguna vez en la vida déjeme decidir lo que quiero para mí! Además, a Karim que es mi novio le gusta y usted siempre me ha dicho que una mujer debe hacer todo lo posible por agradar al hombre con el que se quiere casar.-Dije intentando manipular a mi madre.

Después de escucharme mi madre cedió y hasta logré que reconociera que me veía linda, nos dio su bendición y pudimos partir al restaurante. Todo el camino Karim se fue mirándome y elogiando mi belleza, estaba como embobado pero yo a parte de agradecerle no le dedicaba ni una sonrisa, fue cuando notó esto que insistió en que le dijera que me pasaba. Me negué a decirle cualquier cosa hasta el día siguiente y prefirió no hablar más del tema.

Llegamos al local y ya nos esperaban Octavio y Esperanza sentados en la mesa. Recuerdo que Octavio desde que nos vio entrar no me despegó la vista ni un solo momento hasta que llegamos junto a ellos, se paró de inmediato para saludarme con un tierno beso en la mejilla y otro en la mano. Cuando terminó el protocolo del saludo y estuvimos instalados llegó el momento de comer, cada uno leía con atención la elegante carpeta que contenía una gran variedad de platos a elegir pero de vez en cuando me encontraba con la mirada de Octavio por encima de ésta. Recuerdo que cada vez que nos miramos una sonrisa se dibujó en mi rostro y en el de él también pues lo notaba en sus ojos.

La comida estuvo exquisita y la conversación muy amena, ya no me sentía incómoda compartiendo con Esperanza y a pesar de todo la pasé muy bien en aquella ocasión. Después del postre nos llevaron unos bajativos para dar el toque final a lo que fue un gran banquete y que mejor que complementar con música dejando una clara invitación para el baile. Karim no desaprovechó la oportunidad de tratar de mejorar las cosas entre nosotros así que me pidió bailar inmediatamente, sabía lo mucho que eso me gustaba y que eso le daría puntos a su favor. Como era obvio Esperanza y Octavio también se sumaron a la idea.

Una orquesta era la encargada de proporcionar el más variado repertorio pero nosotros salimos a bailar la música más lenta y romántica, Karim también tenía sus estrategias de manipulación. Llegamos a la pista y comenzamos a bailar, mi novio me tenía tan bien sujeta en esos momentos que creí que él sentía un miedo enorme de que lo dejara. Por mi parte todo el tiempo que estuve bailando pensaba en lo que tenía que hacer, tenía que encontrar la manera de poder decirle a Octavio que necesitaba hablar con él y hasta ese momento se me había hecho imposible. Fue entonces que el destino nos ayudó, Karim y Esperanza se cansaron de bailar y como ni Octavio ni yo teníamos intención de abandonar la pista insistieron en que nos quedáramos mientras ellos se tomaban un trago.

Cómo olvidar la canción que sonaba en esos momentos, era un bolero de Leo Marini llamada “Dos Almas”, un tema que sin duda marcó nuestra historia. Octavio me tomó por la cintura y me acercó a él, nos movíamos al compás de la música con gran soltura y por eso sentía que estaba danzando en las nubes. Bailamos en silencio sólo unos segundos, luego nos miramos y me obligué a hablarle de una buena vez a Octavio que no hacía más que sonreír.

-Octavio, necesito hablar con usted. Es algo urgente y que nos concierne a los dos.

-Puede decirme lo que quiera, Rosario. Sobre todo hoy que está tan hermosa, incluso podría insultarme como antes y yo no haría más que seguir alabando su belleza.-Dijo Octavio mientras me hacía girar sobre mi misma.

-Agradezco su caballerosidad pero ahora es importante que…-Traté de hablar pero fui interrumpida bruscamente.

-Desearía que se hubiera vestido así para honrarme a mí con su belleza. Envidio mucho a Karim, ni se puede imaginar cuánto.

-No sea machista. Yo no me vestí así para él ni para nadie, si me puse este vestido fue por una deuda que tenía conmigo misma. Pero eso es algo que no importa ahora. Necesito que nos veamos mañana a una hora en la que podamos hablar tranquilos.-Dije seria.

Octavio me miró con evidentes signos de confusión en su cara, seguíamos bailando pero la tensión se había apoderado de ambos y al parecer él no sabía que decir, seguramente estaba pensando en que sería eso tan importante que no podía esperar. Por un instante pensé que él no querría ir por todas las discusiones que habíamos tenido y porque al estar de novia con Karim seguramente no le vería el asunto, más aún cuando yo lo había rechazado. Se demoró un poco pero finalmente y para mí alivio habló:

-Está bien, dígame el lugar y la hora y nos encontraremos ahí.

-Mañana lo espero a las ocho de la noche a la orilla del río. Sé que ese no es un sector para nada apropiado pero es para que nadie nos vea, para no arriesgar su compromiso.

-Rosario, está bien que sea un asunto delicado pero no estoy de acuerdo en ir a tratarlo a la orilla del río. Además, no me interesa lo que diga la gente y a mi no me importa que me vean con usted. Por otro lado sería un problema que se ganaría con su madre si desapareciera así, ella lo notaría en cualquier momento. Mañana la espero a las ocho de la noche en la plaza.-Dijo Octavio decidido.

Acepté aunque para nada contenta, sabía que la gente hablaría al vernos solos y si a Octavio no le importaba a mí si, solo me consolaba el hecho de que por fin podría hablar con él. El cosquilleo de nerviosismo en mi estómago se hizo presente y lo único que deseaba en ese momento era saber que iba a pasar al día siguiente, la ansiedad se apoderó de mi todo lo que quedó de esa noche.

viernes, junio 04, 2010

MEMORIAS

Capítulo XX

Sin duda esa era la guinda de la torta para la que se convirtió en una pésima tarde luego de saber la verdad. Me quedé inmóvil tratando de descifrar la mirada de Karim y a la vez trataba de imaginar lo que estaría pensando Octavio, sentía que debía darle muchas explicaciones a los dos y no sabía por dónde empezar. Afortunadamente ese pensamiento de mujer sumisa desapareció tan rápido cómo llegó y decidí que no tenía nada que explicar, en ese mismo instante me safé de los brazos de Marcelino y me paré derecha mientras arreglaba un poco mi vestido. Parecía que nadie quería hablar pero finalmente Karim tomó la palabra:

-Rosario, me puede explicar ¿qué significa esto? ¿Quién es este señor?

-No tengo nada que explicar, Karim. Él es Marcelino Huidobro un muy querido amigo y supongo que no tiene nada de malo en que lo frecuente.-Dije irritada mientras recordaba que ese hombre con carita de bueno había mentido mirándome a los ojos.

-¡Por su puesto que no Rosario, pero yo no sabía que era amiga de este caballero!-Dijo Karim en un tono machista y dominante que me molestó

-¡No tengo por qué decirle cada cosa que hago! Y en vez de estar haciendo el ridículo con escenas de celos debería saludarlo.

Marcelino ya tenía la mano estirada para estrecharla a la de Karim, se saludaron y con Octavio fue igual. El ambiente estaba denso así que preferí no alargar la situación y lo mejor era despedirme de Marcelino para poder solucionar todo de una vez:

-Marcelino, ya no será necesario que me acompañes. Será mejor que Karim me vaya a dejar a la casa, gracias por todo y espero verte pronto.

Marcelino besó mi mejilla, se despidió de Octavio y de Karim y se fue igual de contento que cómo lo había encontrado en la tarde, al parecer ese incómodo encuentro lo divertía demasiado. Por su parte Karim veía con el ceño fruncido como se alejaba mi amigo sin saber que el verdadero rival estaba ante sus ojos.

Cuando Marcelino estuvo lo bastante lejos Karim se acercó y me dio un tímido beso en los labios, Octavio apartó la vista en un reflejo casi automático y yo deseaba fervorosamente que los papeles entre ellos se intercambiaran en ese momento. Finalmente Karim me soltó y su cara cambió totalmente, una sonrisa se dibujó en su rostro para hablarme con la misma ternura y delicadeza de siempre:

-Rosario, vine a buscarla porque con Octavio hemos decidido ir a comer a un nuevo restaurante que se inaugura hoy. Ya están hechas las reservaciones y por supuesto Esperanza también nos acompañará ¿Qué me dice?

-No, no pienso ir a ninguna parte. Necesito hablar con usted y tiene que ser hoy, no creo que después de que hablemos le queden ganas de ir a comer.-Dije con severidad.

Karim y Octavio me miraban asombrados, seguramente en ese momento pensaron que estaba loca pero yo sabía muy bien lo que hacía. Quería que Karim se asustara y empezara a preguntarse que había hecho para que le hablara así, y también para que pensara de inmediato en las excusas que me iba a dar por haber mentido. Tenía tanta rabia que lo hubiera encarado en ese instante pero pensé en lo que pasaría si se descubría la verdad y preferí callar hasta llegar a la casa, sin embargo no contaba con la insistencia de Octavio:

-Por favor Rosario, vaya con nosotros. Esperanza estará encantada de compartir con usted de nuevo. Ya hemos reservado la mesa y nos ha costado demasiado.

-No podemos hacerle este desaire a Octavio y su novia, lo que me tenga que decir podrá esperar hasta mañana. Acepte la invitación ¿si?

Pensé mi respuesta por unos minutos y resolví que ir sería lo mejor, así aprovechaba de advertir a Octavio que necesitaba hablar con él. No sabía en que minuto podría decírselo pero era mejor eso a esperar otro día, probablemente en otro momento no sería posible ya que cada vez era más cercano su matrimonio.

-Está bien, iremos. Ahora necesito irme a la casa porque mi mama debe estar furiosa. Hasta luego Octavio.-Dije mientras me iba sin dirigirle la palabra a Karim.

Decidí que lo mejor sería irme sola a la casa para evitar la discusión pero como era de esperarse mi galante y buen novio intentó seguirme, le dediqué una mirada furibunda que de inmediato interpretó como un “no me sigas”, y se quedó junto a Octavio mirando como me alejaba a paso veloz. Me sentía mal de tratar así a Karim, él había sido tan bueno y me costaba mucho creer que me había mentido pero en esos momentos la rabia me pesaba más.

Llegué a la casa y mi madre me esperaba con un sermón interminable, me hizo un gran escándalo al verme llegar sola y de inmediato quiso saber dónde estaba Karim. No le mentí, le dije que estaba molesta con él y fue como si le hubiera tirado un balde de agua fría, la desesperación se apoderó de ella:

-¡Niña, por favor dime que has sabido comportarte! Rosario, te conozco y sé cómo eres cuando explotas. ¡Me ha costado un mundo enseñarte a controlar esos berrinches! ¿Qué le dijiste a ese pobre hombre? ¡No, no lo quiero ni pensar! ¡Ay, Dios! Espero que sea reversible y no anule el compromiso.

-¡Mamá, cálmese! Eso es algo que voy a decidir yo y no dejaré que nadie intervenga. Ni si quiera sabe lo que pasó y lo está defendiendo con capa y espada. -Dije con rabia.

-Hija, entienda que yo quiero lo mejor para usted. El noviazgo con este joven es lo mejor que te pudo pasar, él te quiere mucho y tiene toda la intención de casarse contigo. Por una pelea absurda no vas a tirar todo a la basura ¿o si? Es natural que discutan a veces pero no por eso terminarán la relación cada vez que lo hagan. Las adversidades son parte de la vida y para superarlas no hay más fórmula que luchar.

Miré a mi madre y subí a mi dormitorio sin decirle nada pero grabando muy bien sus últimas palabras, tenía razón y para mí ya había llegado el momento de luchar por lo que quería sin que nada me detuviera.

Me di una ducha para despejar mi mente y relajarme, Karim no tardaría mucho en llegar así que debía arreglarme rápido. No sabía que ponerme ya que mi madre era la que siempre elegía mi tenida a la hora de salir, no obstante esa vez quise hacerlo yo misma porque no hubiera aguantado todo un lavado de cerebro a favor del perdón de Karim.

Con un poco de incertidumbre empecé a buscar entre mis vestidos de noche, no sabía cuál de todos era más hermoso hasta que por fin llegué a uno que nunca había usado. Era un vestido color rojo italiano con un escote pronunciado y que llevaba un tul abajo que lo inflaba, así como a las faldas plato. No lo dudé ni un segundo, me puse el vestido y lo combiné con unas sandalias negras que tenían unas piedras brillantes que las hacían resaltar. Me maquillé de manera sutil pues ya el vestido haría que mi madre pusiera el grito en el cielo, mi pelo quedó suelto y sólo lo adorné con unas trabas.

Cuando la tenida estuvo completa me miré al espejo y no me reconocí, fue la primera vez en la que me di cuenta que ya no era una niña, que el tiempo había pasado y yo ya era una mujer. Fue entonces cuando tuve la seguridad de que estaba lista para todo lo que viniera.

martes, junio 01, 2010

MEMORIAS

Capítulo XIX

Crucé la calle a paso veloz sin mirar atrás porque sabía que si volteaba Blanca pensaría que estaba esperando que me siguiera y hablar con ella era lo último que quería hacer. Sentía tanta rabia que no podía pensar en nada ni si quiera en dónde estaba, caminaba por inercia y mirando el piso, estaba ansiosa por llegar a mi casa hasta que en el camino algo me detuvo. Sin querer choqué con alguien que caminaba igual de distraído y rápido que yo, avergonzada y sintiéndome culpable levanté la vista y me encontré nada menos que con la sonrisa de Marcelino.

-¡Rosario, que alegría verla! Disculpe por este abrupto choque pero andaba en las nubes.

-No te preocupes, yo soy la culpable por no fijarme. Bueno me tengo que ir, adiós.-Dije cortante mientras empezaba a caminar otra vez.

-¡Espere! ¿Puedo ayudarla en algo? La conozco y se que algo le pasa.

Marcelino logró alcanzarme y nuevamente me detuvo, sabía que no descansaría hasta que le contara el por qué de mi tajante diálogo. Sin pedir mi opinión me llevó de un brazo a una cafetería cercana, me sentó en una de las mesas y comenzó el interrogatorio:

-Bueno…Comienza de una vez con la historia, estoy ansioso por saber cuál es el motivo de que andes con ese humor.

-¿¡Que humor!? ¡Estoy de lo más bien! ¡Quizás si me hubieras dejado llegar a mi casa estaría mejor!-Grité despiadadamente.

-¡A ese humor me refiero! Sigues siendo una niñita caprichosa y buena para los berrinches, por lo que veo no has cambiado nada.-Dijo Marcelino mientras reía.

-Perdón, siento mucho comportarme de esta manera pero es que acabo de llevarme una gran decepción y tengo mucha rabia. Agradezco tu preocupación pero creo que lo mejor será que me vaya.

Me paré decidida a salir de ahí pero Marcelino me retuvo tomando mis manos y hablando en tono de súplica:

-Rosario, dame una oportunidad. Tú misma me dijiste que querías que siguiéramos siendo amigos pero ni si quiera me estas dejando cumplir ese rol. Quédate y cuéntame lo que pasó, prometo la misma discreción de siempre.

Marcelino siempre había sabido convencerme y en ese momento yo necesitaba desahogarme por lo que no tuvo que rogar mucho para que accediera a su petición, su capacidad de comprensión era única al igual que su silencio. Le conté con detalle la historia completa, sabía que con él podía ser un libro abierto pues no era un hombre machista y creía en la igualdad de género, valores que le había inculcado su madre. Poco se sorprendió cuando le conté que Octavio se me había declarado y aún menos cuando le dije que secretamente yo le correspondía.

-Para mi fue obvio con sólo observarlos una vez, tú te pusiste extremadamente nerviosa a penas entró y estoy seguro que no era porque tu madre nos descubrió abrazados. Por otro lado la mirada de ese hombre era la de un pobre idiota enamorado ¡No lo sabré yo! ¡Pobre de él! Ha puesto mal el ojo esta vez.

-¿Por qué dices eso? Ya te he dicho que yo también lo quiero.

-Es verdad, pero eso no basta. En estas cosas del amor hay que dejar el orgullo de lado y eso no es algo que tú hagas. Ya he sabido por mis fuentes la cantidad de hombres que te han pretendido que es exactamente la misma que has rechazado.

-¿Me has estado espiando? ¡Cómo te atreves a hacer una cosa así! ¿¡Cuál es el fin de semejante estupidez!?-Pregunté furiosa.

Se produjo una pausa muy breve, tiempo suficiente para que Marcelino encontrara las palabras exactas para dar la verdadera respuesta como siempre le había gustado.

-Para ninguno de los dos es un secreto que estoy enamorado de ti, en realidad creo que para nadie lo es.

Se me hizo un nudo en el estómago y los nervios se apoderaron de mí. No sabía que responder porque él sabía que lo había querido alguna vez pero al parecer no se resignaba a que todo había cambiado, por algo me decía esas cosas. Tratando de bajar el perfil de la situación respondí insistiendo en que eso era tiempo pasado:

-Marcelino, eso fue un enamoramiento de niños. No creo que aún me sigas queriendo como antes.

-No discutiré eso contigo, te lo recordé porque varios amigos míos saben lo que siento por ti y se enteraron de la fila de pretendientes que te esperaba. Supongo que no hay nada de espionaje en que sin querer ellos me hayan contado.

Me quedé en silencio y afortunadamente Marcelino no insistió en el tema ya que era bastante incómodo para los dos. Después de esa respuesta no me quedaron ganas de seguir dándole vueltas al asunto de Octavio porque temía que estar dañando a mi amigo, aunque él en ningún momento se quejó.

Terminamos el café hablando de otras cosas, entre esas de cómo era la vida en Santiago. Quedé fascinada con lo que él me contó y totalmente convencida de que debía seguir mi sueño de estudiar a pesar de lo que dijeran mi madre y mis hermanos.

Oscureció sin que nos diéramos cuenta, la hora se nos había pasado volando y ya era tiempo de regresar a la casa pues mi madre empezaría a preocuparse y terminaría armando un alboroto que derivaría a castigo. Ella siempre decía que una señorita no debía andar en la calle sola una vez que anochecía pero en esos momentos no me quedaba alternativa, llegar acompañada de Marcelino si que era castigo seguro. Sin embargo por más que traté de convencer a Marcelino de que mi madre me perdonaría la desobediencia por una vez no hubo caso y quiso acompañarme a pesar de mis alegatos, no le importó para nada el hecho de que mi madre podía correrlo a escobazos si nos veía juntos y decidió arriesgarse.

Antes de irnos quise pasar al baño a lavarme las manos y a arreglarme el pelo que tenía un poco desordenado, mi madre pensaría cualquier cosa al notar quién me acompañaba. Marcelino decidió esperarme afuera del café mientras me arreglaba así que hice todo muy apurada, salí del lugar tan distraída pensando en mi madre que no me fijé en el pequeño escalón que había y me doblé el pie perdiendo el equilibrio y cayendo hacia delante. Afortunadamente los brazos de Marcelino esperaban abiertos para recibirme, nuestras caras quedaron extremadamente cerca y al cabo de unos segundo nos pusimos a reír mientras seguíamos abrazados sin darnos cuenta que una vez más teníamos público, Karim y Octavio estaban a unos pasos y nos miraban fijamente.

jueves, mayo 27, 2010

MEMORIAS

Capítulo XVIII

Me puse a reír a carcajadas, no sabía de donde mi amiga había sacado esa idea tan descabellada y tan tonta. Es verdad que le había contado que Octavio se me había insinuado y que yo lo quería pero inventar una cosa así era realmente absurdo, simplemente no podía ser.

Después de unos minutos Blanca seguía igual de estática y con cara horrorizada al verme tan relajada con el asunto, no entendía que pasaba conmigo y no se había dado cuenta de que yo no le había creído ni una sola palabra. Como mi risa no le dejó en claro lo que pensaba preferí decírselo de una vez hablando con calma y naturalidad:

-Blanca, lo que me dices es una soberana estupidez. Si fuera cierto significaría que Karim me está mintiendo y él no es así. Además, si Karim hubiera suplantado a Octavio los tulipanes hubieran seguido llegando y ellos no simpatizarían para nada, y en la heladería quedó claro que por lo menos a Karim le cae bien Octavio.

-¡Eso es porque yo intervine! Si tu madre hubiera sabido se nos moría de un infarto y probablemente te encerraría de por vida, sin mencionar el escándalo que le hubiera echo a Octavio. Por eso al leer la tarjeta la rompí y pensé que lo mejor era decirle a Karim lo que estaba pasando.

Blanca estaba empezando a convencerme y no me gustaba nada eso, prefería pensar que era mentira antes que asumir que mi amiga me había engañado de esa manera y peor, que Karim se había prestado para algo así.

-¿Karim sabe que Octavio es mi admirador secreto?-Pregunté mientras empezaba a asimilar la situación.

-¡Claro que no! Eso fue algo que preferí reservarme, aunque Karim estaba muy interesado en saber el nombre de tu admirador sólo le dije que era un hombre que no te convenía. Por eso le dije que él debía asumir el papel de galán de novela porque así terminaría por conquistarte.

-¡Esto es el colmo, Blanca! Yo te agradezco mucho que te preocupes por mí pero ni tú ni Karim tenían derecho a engañarme. ¡Me han decepcionado completamente!

-Rosario entienda, sólo queríamos protegerla. Con Octavio no tienes ningún futuro en cambio Karim está dispuesto a hacerte feliz a cualquier precio.-Dijo Blanca apenada.

Me quedé en silencio pensando en lo bien que les había resultado todo a Blanca y a Karim, el destino sin duda los había ayudado. Todo se había dado en el momento preciso y eso me hacía pensar que quizás era una señal de que definitivamente, muy a mi pesar, Octavio y yo no debíamos estar juntos. Un gran dolor sentía en esos momento pero no tenía claro si era por la traición de Blanca o porque mi deseo de que Octavio me quisiera de verdad se había echo realidad cuando ya me había propuesto olvidarlo.

-¡Dime algo, Rosario! ¡Por favor entienda que sólo quería ayudarla!-Mi amiga gritó con desesperación.

-No sé que decir. Siento mucha rabia y pena por todo esto. No tenían derecho a decidir por mí ni a mentirme aunque quisieran hacerme un bien. ¡Suficiente tengo con que mi madre se meta en mi vida! Quiero que me expliques bien cómo planearon las cosas con Karim.-Exigí con voz enojada.

-Bueno, después de contarle que tenías un admirador se asustó y decidió hablar con tu madre para pedir su autorización de formalizar las cosas contigo. Doña Nassiha se puso tan contenta que decidió organizar una comida para que fuera todo muy especial y obviamente una sorpresa para ti, fue cuando estuvo todo listo que le sugerí a Karim que se presentara ante ti con un ramo de tulipanes. Sabía que le preguntarías y él con tal de no perderte me juró, aunque no le gustaba mucho la idea, que te diría que había sido quien te mandaba los ramos.

Habían hecho calzar todo a la perfección, Blanca para tratar de evitar una tragedia y Karim con fines muy egoístas, simplemente porque no quería perderme pero sin saber que nunca me había tenido en realidad. Sin embargo en esa historia faltaba el verdadero protagonista ¿En que parte del camino se había quedado Octavio? Todo este lío era por él pero curiosamente sin él y aunque lo conocía poco sabía que no era de los que desisten con facilidad.

-¿Qué pasó con Octavio?-Pregunté con brusquedad.

-El mismo día que tu madre me invitó a la comida encontré Octavio cuando iba camino a mi casa y nos pusimos a conversar. Me preguntó por ti y eso me pareció una gran oportunidad para contarle las intenciones que tenía Karim contigo, por eso le mencioné la comida que haría tu madre, el día y la hora para se diera cuenta de que lo de ustedes era algo serio. Supongo que quiso comprobar si lo que le había dicho era verdad y llegó a tu casa con el pretexto de las argollas.-Dijo Blanca mirando el piso mientras terminaba la historia.

Ya tenía todas las respuestas, Octavio al ver que acepté a Karim decidió dejar el juego del admirador secreto y resignarse, por eso los tulipanes habían dejado de llegar. Blanca había acomodado las cosas para tratar de evitarme el dolor de un amor imposible pero eso no logró salvarme de la decepción y el sufrimiento, yo había confiado en mi amiga y ella me había defraudado.

Sin decir nada más me paré y dejé a Blanca sola, atravesé la plaza pensando en lo que debía hacer y tragándome la rabia para tratar de actuar con la mente fría frente esa situación, debía decidir varias cosas. Primero estaba mi noviazgo con Karim que no sabía si continuar o no, le había tomado cariño pero aún así no justificaba que se hubiera prestado para tal montaje y con eso veía aún más lejano llegar a matrimonio. Mi madre siempre decía que nada que empieza con una mentira termina bien.

Por otro lado estaba Blanca, no podía perdonarla fácilmente porque a pesar de sus buenas intenciones no tenía derecho a meterse en mi vida de ninguna forma y lo había hecho sin consideración alguna. Tendrían que pasar varios días antes de que pudiera dirigirle la palabra de nuevo porque no era (ni soy) de las que olvida ni perdona con rapidez.

Finalmente estaba el motivo de toda esta mentira y lo que era en realidad mi mayor preocupación en ese instante, Octavio. Era extraño pero sentía que mi amor por él se había fortalecido aún más a raíz de lo que había pasado, era cómo si no me importara nada más que estar con él. Eso me asustaba y me hacía pensar en lo que vendría después y de lo que yo sería capaz de hacer por ese amor.

lunes, mayo 24, 2010

MEMORIAS

Capítulo XVII

El corazón se me aceleró, se me pasaron tantas ideas por la cabeza y cuál de todas más absurdas, en estos momentos al recordarlas me dan risa. Sabía que lo que me diría Blanca no era nada bueno, al menos eso parecía por su tono de voz y la expresión de su cara. Llegué a pensar que Octavio era un asesino, un estafador o que ya tenía una familia formada por otro lado y simplemente se estaba aprovechando de Esperanza y quería hacer lo mismo conmigo. Imaginé las cosas más insólitas mientras mi amiga seguía en silencio, no aguante más y tomando aire la obligué a hablar.

-Blanca, por favor dime lo que sea que hayas averiguado. Si Octavio ha estado jugando conmigo y me ha visto la cara de tonta quiero saberlo para encararlo.

-Pero Rosario ¿cómo se te ocurre decirme eso? Una dama no debe enfrentarse sola a un hombre, en ese caso deberías hablar con tus hermanos para que ellos le den una lección.

Con sus palabras mi amiga no hacía más que confirmarme que yo también había sido uno de los juguetes de Octavio o al menos eso parecía, cada vez me ponía más impaciente suponiendo lo peor.

-¡Dime de una vez, Blanca! ¿Qué es lo que sabes de Octavio?

-¡Ay, Rosario! ¡Es que me da pánico tu reacción y que te enojes conmigo por no habértelo dicho antes! Por favor promete que vas a escucharme hasta el final.-Dijo mi amiga con voz acongojada.

Dudé un momento en si prometerle o no, me conocía bien y sabía que si era algo malo la ira se apoderaría de mí y me transformaría en otra persona tuviera o no ella la culpa de algo. Finalmente hice un esfuerzo sobrehumano y accedí a su petición, con esto y viéndome tranquila mi amiga se dispuso a hablar.

-¿Recuerdas esa mañana que me invitaste a desayunar contigo y tu madre hace un mes?

-Claro que la recuerdo pero ¿qué tiene que ver eso con Octavio?

-Ten paciencia, ya entenderás. Cuando llegué ese día tu madre estaba en la cocina preparando el desayuno y tú estabas en tu dormitorio terminando de arreglarte cuando sonó el timbre, así que fui yo a abrir la puerta. Era el mensajero que llevaba, como todos los días, un nuevo ramo de tulipanes del famoso admirador secreto. Cuando el joven se fue aún estaba sola esperándote por lo que me fui al living con el ramo para entregártelo personalmente, sabía que si tu madre veía el ramo con tarjeta no dudaría en leerla sin tu permiso.

Mi amiga hizo una pausa mientras me miraba fijamente y yo comencé a recordar ese día detalladamente porque aún no encontraba sentido a lo que me estaba contando y por otro lado me di cuenta de que había algo demás en su historia que no dudé en mencionarle:

-Blanca, recuerda que ese día el ramo llegó sin ninguna tarjeta ¿Qué iba a leer mi madre? Estas confundida…

-Cuando termine entenderás todo. Déjame continuar sin interrupciones porque a medida que me acerco al final más me dan ganas de callar.-Dijo Blanca con temor.

-¡No seas exagerada y deja de asustarme! Está bien, continúa.

-El ramo si tenía una tarjeta y cómo siempre he sido curiosa al ver que te demorabas no me aguante y decidí leerla, yo sabía que no te enojarías por eso porque siempre has perdonado mis imprudencias. Saqué la tarjeta y me puse a leer con atención. No recuerdo bien las palabras pero era algo bastante romántico y sin duda de un hombre muy enamorado, sin embargo hubo algo mucho más importante que llamó mi atención ¡Por fin la tarjeta venía firmada y el misterio se había resuelto!

-¿¡Sabías que Karim era mi admirador secreto!? Mira Blanca, sigo sin entender que tiene que ver esto con Octavio pero eso ya no me interesa. ¡Puedo tolerar que hayas leído la tarjeta pero no te perdono que te hayas callado algo así! ¡Estabas enterada de lo importante que era para mí saber quién era el que me mandaba lo tulipanes!-Interrumpí dejando que mis palabras fluyeran como un río sin si quiera respirar.

-¡Rosario, cálmese! Me prometió que iba a escuchar hasta el final y todavía no termino. ¡Ay Dios! Mejor no sigo.-Dijo mi amiga aún más angustiada que al principio.

Ella tenía razón, debía calmarme y esperar a que terminara la historia porque alguna razón tenía que haber para que se hubiera guardado una cosa así.

-Discúlpame Blanca, pero es que me desespera no entender nada. Sigue.-Sugerí mientras me obligaba a ser más paciente.

-Cuando vi el nombre de quién firmaba me llevé una impresión muy grande, realmente era algo que ni tú misma te esperabas y en ese instante no pensé en nada. Lo único que tenía claro era que ni tú ni tu madre debían enterarse de quien era el hombre misterioso. Fue por eso que rompí la tarjeta y te mentí diciendo que el ramo venía sin nada, si hubieras llegado a leer esa tarjeta no quiero ni pensar lo que hubiera pasado.

Blanca hizo una pausa y esta vez si esperaba a que yo dijera o preguntara algo para poder continuar, en ese momento ni me imaginaba lo que venía después. Habían muchas dudas pero seleccioné cuidadosamente mi pregunta para poder comenzar a hacerme una idea de lo que pasaba.

-Pero ¿por qué te dio tanto miedo? Tú y yo sabíamos que Karim andaba en busca de noviazgo y que mi madre estaba ansiosa porque pasara algo entre él y yo. No entiendo que es eso tan terrible que hubiera pasado, Karim es un hombre querido por todos en mi familia. ¿Qué pasa Blanca?

Mi amiga se agarró la cabeza mostrando preocupación y exhaló un gran suspiro, cada vez me asustaba más. Cuando por fin se sintió lista decidió hablar nuevamente:

-Es verdad que Karim es un hombre muy querido por tu familia y eso ha sido así desde siempre pero precisamente ese es el problema…

-No entiendo ¿De qué estas hablando? ¿Cuál es el problema?-Pregunté aturdida.

-El problema es que Karim no era quien te enviaba los tulipanes. Rosario, tu admirador secreto…es Octavio.

Capítulo XVI

El corazón se me aceleró, se me pasaron tantas ideas por la cabeza y cuál de todas más absurdas, en estos momentos al recordarlas me dan risa. Sabía que lo que me diría Blanca no era nada bueno, al menos eso parecía por su tono de voz y la expresión de su cara. Llegué a pensar que Octavio era un asesino, un estafador o que ya tenía una familia formada por otro lado y simplemente se estaba aprovechando de Esperanza y quería hacer lo mismo conmigo. Imaginé las cosas más insólitas mientras mi amiga seguía en silencio, no aguante más y tomando aire la obligué a hablar.

-Blanca, por favor dime lo que sea que hayas averiguado. Si Octavio ha estado jugando conmigo y me ha visto la cara de tonta quiero saberlo para encararlo.

-Pero Rosario ¿cómo se te ocurre decirme eso? Una dama no debe enfrentarse sola a un hombre, en ese caso deberías hablar con tus hermanos para que ellos le den una lección.

Con sus palabras mi amiga no hacía más que confirmarme que yo también había sido uno de los juguetes de Octavio o al menos eso parecía, cada vez me ponía más impaciente suponiendo lo peor.

-¡Dime de una vez, Blanca! ¿Qué es lo que sabes de Octavio?

-¡Ay, Rosario! ¡Es que me da pánico tu reacción y que te enojes conmigo por no habértelo dicho antes! Por favor promete que vas a escucharme hasta el final.-Dijo mi amiga con voz acongojada.

Dudé un momento en si prometerle o no, me conocía bien y sabía que si era algo malo la ira se apoderaría de mí y me transformaría en otra persona tuviera o no ella la culpa de algo. Finalmente hice un esfuerzo sobrehumano y accedí a su petición, con esto y viéndome tranquila mi amiga se dispuso a hablar.

-¿Recuerdas esa mañana que me invitaste a desayunar contigo y tu madre hace un mes?

-Claro que la recuerdo pero ¿qué tiene que ver eso con Octavio?

-Ten paciencia, ya entenderás. Cuando llegué ese día tu madre estaba en la cocina preparando el desayuno y tú estabas en tu dormitorio terminando de arreglarte cuando sonó el timbre, así que fui yo a abrir la puerta. Era el mensajero que llevaba, como todos los días, un nuevo ramo de tulipanes del famoso admirador secreto. Cuando el joven se fue aún estaba sola esperándote por lo que me fui al living con el ramo para entregártelo personalmente, sabía que si tu madre veía el ramo con tarjeta no dudaría en leerla sin tu permiso.

Mi amiga hizo una pausa mientras me miraba fijamente y yo comencé a recordar ese día detalladamente porque aún no encontraba sentido a lo que me estaba contando y por otro lado me di cuenta de que había algo demás en su historia que no dudé en mencionarle:

-Blanca, recuerda que ese día el ramo llegó sin ninguna tarjeta ¿Qué iba a leer mi madre? Estas confundida…

-Cuando termine entenderás todo. Déjame continuar sin interrupciones porque a medida que me acerco al final más me dan ganas de callar.-Dijo Blanca con temor.

-¡No seas exagerada y deja de asustarme! Está bien, continúa.

-El ramo si tenía una tarjeta y cómo siempre he sido curiosa al ver que te demorabas no me aguante y decidí leerla, yo sabía que no te enojarías por eso porque siempre has perdonado mis imprudencias. Saqué la tarjeta y me puse a leer con atención. No recuerdo bien las palabras pero era algo bastante romántico y sin duda de un hombre muy enamorado, sin embargo hubo algo mucho más importante que llamó mi atención ¡Por fin la tarjeta venía firmada y el misterio se había resuelto!

-¿¡Sabías que Karim era mi admirador secreto!? Mira Blanca, sigo sin entender que tiene que ver esto con Octavio pero eso ya no me interesa. ¡Puedo tolerar que hayas leído la tarjeta pero no te perdono que te hayas callado algo así! ¡Estabas enterada de lo importante que era para mí saber quién era el que me mandaba lo tulipanes!-Interrumpí dejando que mis palabras fluyeran como un río sin si quiera respirar.

-¡Rosario, cálmese! Me prometió que iba a escuchar hasta el final y todavía no termino. ¡Ay Dios! Mejor no sigo.-Dijo mi amiga aún más angustiada que al principio.

Ella tenía razón, debía calmarme y esperar a que terminara la historia porque alguna razón tenía que haber para que se hubiera guardado una cosa así.

-Discúlpame Blanca, pero es que me desespera no entender nada. Sigue.-Sugerí mientras me obligaba a ser más paciente.

-Cuando vi el nombre de quién firmaba me llevé una impresión muy grande, realmente era algo que ni tú misma te esperabas y en ese instante no pensé en nada. Lo único que tenía claro era que ni tú ni tu madre debían enterarse de quien era el hombre misterioso. Fue por eso que rompí la tarjeta y te mentí diciendo que el ramo venía sin nada, si hubieras llegado a leer esa tarjeta no quiero ni pensar lo que hubiera pasado.

Blanca hizo una pausa y esta vez si esperaba a que yo dijera o preguntara algo para poder continuar, en ese momento ni me imaginaba lo que venía después. Habían muchas dudas pero seleccioné cuidadosamente mi pregunta para poder comenzar a hacerme una idea de lo que pasaba.

-Pero ¿por qué te dio tanto miedo? Tú y yo sabíamos que Karim andaba en busca de noviazgo y que mi madre estaba ansiosa porque pasara algo entre él y yo. No entiendo que es eso tan terrible que hubiera pasado, Karim es un hombre querido por todos en mi familia. ¿Qué pasa Blanca?

Mi amiga se agarró la cabeza mostrando preocupación y exhaló un gran suspiro, cada vez me asustaba más. Cuando por fin se sintió lista decidió hablar nuevamente:

-Es verdad que Karim es un hombre muy querido por tu familia y eso ha sido así desde siempre pero precisamente ese es el problema…

-No entiendo ¿De qué estas hablando? ¿Cuál es el problema?-Pregunté aturdida.

-El problema es que Karim no era quien te enviaba los tulipanes. Rosario, tu admirador secreto…es Octavio.

jueves, mayo 20, 2010

MEMORIAS


Capítulo XVI

Me quedé en silencio unos minutos para poder explicarle a Blanca lo que me pasaba con Octavio, no quería impactarla aún más y que terminara con un soponcio. Traté de buscar las palabras adecuadas y usando un tono de voz despreocupado hablé:

-Blanca, yo no sé lo que me pasa con este hombre. Es algo tan extraño, nunca me había pasado antes. Debería repudiarlo por ser cómo es pero en el fondo…

-¿En el fondo qué? ¡Responde, Rosario! ¡Ay, no!

-Creo que me enamoré de él ¡Pero fue algo que no pude impedir! Por más que traté de sacármelo de la cabeza fue imposible. Cada vez que nos hemos visto ha quedado en mi mente y me ha marcado, desde la primera vez que lo vi en la joyería me gustó.

-¡Muy mal! Esto está muy mal. Rosario ¡se va a casar! ¡No tiene derecho de declararte su amor estando a un paso del matrimonio!-Dijo Blanca alterada.

-¿Crees que no se lo dije? Además, por lo mismo acepté ser novia de Karim. Bueno por eso y porque descubrí que él era mi admirador secreto.

Curiosamente Blanca se puso muy nerviosa, frotaba sus manos incesantemente y eso me llamó la atención pero pensé que era por todo lo que le había contado. Mi amiga dio un sorbo a su tasa de té y luego dijo:

-¿Él era tu admirador secreto? ¡Uf! ¿ Quién iba a decirlo? ¿Ya ves? Rosario, debes olvidarte de Octavio, él ya no es una posibilidad para ti. Concéntrate en Karim, él si te quiere para bien. Con todo lo que me has contado de Octavio Martínez afirmo con mayor razón y al igual que tú que no es un hombre digno de ti ni de ninguna mujer.

Sabía que Blanca tenía razón, yo misma le había dicho varias veces que ese hombre no valía la pena y que no debía hacerse ilusiones con él pero ¿es posible pelear contra lo que uno siente?

Cambiamos de tema de manera radical ya que ninguna de las dos quería seguir dándole vueltas al asunto, sin embargo me causaba extrañeza que de la noche a la mañana Blanca se hubiera decepcionado tanto de Octavio solamente por lo que pasó entre nosotros, a fin de cuentas no había pasado más allá de palabras.

Pasaron unos días y todo el pueblo se enteró de mi noviazgo con Karim, cada vez que salíamos a la calle recibíamos las felicitaciones de gente que al menos yo no conocía pero que estaban dentro del círculo de Karim y Amir. Un día decidimos ir a la heladería a la que Karim me había llevado durante las primeras salidas, hace mucho tiempo no pasábamos por ahí y con el calor infernal que hacía pareció un excelente panorama. Llegamos y fuimos directo a la mesa que usábamos siempre pero al ir acercándonos notamos que estaba ocupada nada más ni nada menos que por Octavio y su novia. Empecé a decirle a Karim que buscáramos una mesa al otro extremo del local pero él seguía insistiendo en que nos quedáramos por ese sector porque era el más fresco, lamentablemente la indecisión de mi novio sólo logró llamar la atención de Octavio que nos hizo señas para que nos acercáramos.

-Rosario, mire es Octavio.-Dijo Karim entusiasmado mientras iba a saludarlo.

-No creo que sea buena idea ir a interrumpirlo, él está con su novia.

-¡Sólo lo saludaré, lo prometo! Luego buscaremos otra mesa.

No hubo caso, no me quedó más alternativa que seguirlo porque no quería que él supiera que en algún momento hubo roces entre Octavio y yo, o peor, que notara que había un sentimiento de por medio. Al llegar a la mesa nos saludamos como grandes amigos, incluso Esperanza que no nos conocía para nada fue muy amable, tanto que decidió invitarnos a compartir con ellos:

-¿Por qué no se sientan con nosotros? Supe que están de novios y me alegro mucho. Es como si el amor anduviera en el aire ¿verdad Octavio?

-Si linda, así parece. Esperanza tiene razón, siéntense con nosotros para que conversemos un rato.-Dijo Octavio más por compromiso que por gusto.

-No queremos molestar, podemos buscar otra mesa. No se preocupen por nosotros.-Hablé tratando de no parecer descortés pero intentando huir desesperadamente esa situación.

Insistieron tanto que finalmente tuve que ceder ya que Karim también quería quedarse, no sé por qué le simpatizaba tanto Octavio. Por mi parte lo único que quería era que la hora pasara rápido, me sentía tan descarada estando ahí con Esperanza y pensaba que Octavio era tan cínico que me desesperaba. Ese fue uno de los momentos en que lo odié, me preguntaba cómo podía fingir tan bien, cómo podía mentirle en la cara a su novia y cómo esa mujer no se daba cuenta de que él no la quería. De una cosa si pude estar segura: ella lo amaba con locura.

A pesar de todo la junta en la heladería no estuvo tan mal, el ambiente no estuvo tenso y pareció como si hubiéramos sido cuatro amigos de siempre compartiendo un rato, incluso Karim y Esperanza se pusieron de acuerdo para que saliéramos a baliar cualquier día. No puse mucha atención a esos planes porque haría cualquier cosa por no toparme con Octavio y menos jugar a ser su amiga, eso obviamente era absurdo.

Pasó un mes y mi relación con Karim iba viento en popa, al menos para él y para el resto porque yo seguía viéndolo como un amigo, había llegado a quererlo pero no lo amaba por lo que, para desgracia de todos, no tenía intenciones de que hubiera matrimonio. A Octavio no lo veía desde ese día en la heladería, me preguntaba que sería de él porque ni si quiera había pasado por la joyería pero al final me obligaba a pensar en otra cosa ya que el “señor Martínez” no tenía por que importarme.

Un sábado por la tarde Blanca me fue a buscar a la casa para que saliéramos a dar una vuelta a la plaza, casi todo mi tiempo libre lo consumía Karim y mi amiga ya se estaba sintiendo un poco abandonada así que encantada acepté la invitación. Cuando estuvimos a la sombra de un árbol comenzamos a ponernos al día de los últimos acontecimientos del pueblo, mi atención estaba completamente puesta en Blanca hasta que vi pasar a Octavio. Me quedé muda, no se si era idea mía o realmente estaba más atractivo, sólo recuerdo que me olvidé del mundo únicamente con verlo y Blanca lo notó.

-Rosario ¿realmente estas enamorada de ese hombre?

-Yo…Esto es algo que…Nunca sentí algo parecido.-Contesté nerviosa.

-Entonces ¿lo amas? Respóndame sin evasivas, Rosario. ¿Si o no?

-Si, Blanca. Estoy completamente segura de que amo a Octavio.-Dije segura y a la vez aliviada de reconocerlo.

La cara de mi amiga se puso rígida y su expresión se tornó seria, las palabras que dijo después no mejoraron la situación, al contrario, hicieron eco en mi cabeza y me llenaron de miedo:

-Amiga, hay algo que debes saber con respecto a ese hombre.

lunes, mayo 17, 2010

MEMORIAS

Capítulo XV

Risas y aplausos sonaban en mi casa sin que yo hubiera dicho nada, aún no respondía y ya celebraban. Todos tan contentos y para mí era como si me hubieran tirado un balde de agua fría. ¿Qué iba a hacer? ¿Qué debía responder? Era todo tan repentino, si bien sabía que Karim quería ser algo más que mi amigo nunca pensé que me fuera a proponer ser su novia delante de tanta gente, con tanta presión. De repente me di cuenta de que el único que estaba en silencio y con una sonrisa fingida era Octavio, entonces la respuesta que debía dar se hizo clara. Karim me miraba nervioso así que para no torturarlo más me puse de pie buscando el silencio de todos para responderle, cuando estuvieron callados respondí decidida:

-Acepto, Karim. Si, quiero ser su novia.

El revuelo fue tal que todos se pararon a abrazarnos casi cómo si nos hubiéramos casado. Mi madre estaba tan emocionada que hasta se le cayeron unas lágrimas, me abrazaba y mencionaba lo rápido que había crecido; Blanca me abrazaba y me decía que ella siempre supo que todo lo que le había dicho sobre el matrimonio días atrás era una mentira, que siempre había confiado en que iba a entrar en razón. Todos estaban tan felices por mí y extrañamente yo no sentía la misma felicidad.

Cuando Karim y yo nos libramos de las felicitaciones de todos los presentes mi madre que aún estaba extasiada nos hizo una sugerencia:

-¡Pero no sean tímidos! Hay que oficializar esto como se debe. ¡Bésense! ¿Qué esperan?

¿Beso? ¿Delante de todos? ¡Sentía tanta vergüenza de hacerlo, sobre todo delante de mi madre! Karim estaba bastante entusiasmado por lo que no dudó un momento en hacer caso de la inoportuna sugerencia y sin previo aviso me partió la boca de un beso. Las cosas que se me pasaron por la mente en ese momento no tenían nada que ver con el romanticismo de un beso en una pareja de enamorados, sólo estaba pendiente de la mirada de Octavio y de lo incómoda que estaba.

Los aplausos volvieron a llenar el comedor de bulla, todos reían con emoción y mi madre de inmediato empezó a hacer insinuaciones sobre matrimonio comentando lo feliz que la haría comenzar a llenarse de nietos y que ver a su hija casada era el mejor regalo que le podía dar. Según ella de ninguna manera intentaba presionarnos ni a Karim ni a mi.

Luego de un rato, con la casa ya más calmada, mi mamá sirvió de postre unos exquisitos dulces árabes acompañados de un buen café del mismo origen. Karim no soltaba mi mano, me miraba con tanta ternura que hasta me hacía sentir mal porque en el fondo yo sabía que no lo veía más que cómo amigo pero ¿cómo no darle una oportunidad? Después de todo lo que había hecho para estar conmigo y lo bien que se portaba siempre, era un verdadero caballero y se merecía al menos que yo intentara quererlo. En ese momento me sentía en deuda con él y por eso me sentí obligada a darle lo que él tanto deseaba y lo que para mí era tan difícil entregar…mi amor.

A penas terminó el postre Octavio anunció su partida, agradeció a mi madre por la comida y las buenas atenciones pero según él debía pasar por la casa de Esperanza. Amir insistía en que se quedara para la sobremesa pero al parecer Octavio estaba sobrepasado de tanta felicidad y no quería seguir irrumpiendo en esos momentos familiares, por lo que pidió disculpas una vez más:

-Les agradezco la invitación y por considerarme en esta hermosa celebración pero debo partir. No quiero que Esperanza se preocupe. Amir, ya habrá tiempo para hablar sobre las argollas, cuando lo vea en la joyería pasaré para que conversemos.

-Muy bien Octavio, lo espero entonces. Si no me ve en la joyería puede venir aquí, siempre es bienvenido y por lo demás no creo que tengamos otra celebración cómo ésta así que puede venir con tranquilidad.-Dijo Amir riendo.

Todos rieron junto con mi hermano menos yo por supuesto, esa sorpresiva casualidad no me había agradado nada, aunque debía admitir que me servía para que Octavio se mantuviera lejos de mí tal cómo lo había buscado en la última conversación en la joyería.

Octavio se despidió de todos uno por uno y yo me ofrecí a acompañarlo hasta la puerta para extrañeza de Blanca, de mi madre y de Amir. Caminamos en silencio hasta que llegamos a la salida, no sabía muy bien por qué había querido acompañarlo, supongo que de todas formas sabía que él tenía algo que decirme.

-Bueno, hasta luego Rosario. Espero que sea muy feliz, se lo deseo de todo corazón. Ha elegido bien, Karim es un buen hombre y se merece una mujer maravillosa cómo usted.

-Gracias, Octavio. También le deseo lo mejor y que su matrimonio sea exitoso.

Octavio comenzó a caminar pero no alcanzó a dar tres pasos y se volteo de manera brusca, se acercó nuevamente a mí y me dijo:

-¿¡Pero es que no se da cuenta!? ¿¡Aún no lo nota!? Cada palabra que me ha dicho se quedó en mi mente… ¡He cambiado!

-¿De qué es lo que no me he dado cuenta?-Pregunté confundida.

-¡Olvídelo!

Octavio se alejó a paso veloz sin si quiera dar indicio de una respuesta que en el fondo yo ya conocía y no quería aceptar.

Pascual y Gaspar se ofrecieron para ir a dejar a Blanca hasta su casa, Amir y mi madre se quedaron conversando en el living y Karim y yo salimos al jardín a tomar aire unos momentos luego de tantas emociones.

-Rosario, estoy tan feliz de que me hayas aceptado.-Dijo Karim mientras besaba mi mano. Esa era una costumbre que jamás dejó de lado.

-Yo igual estoy contenta.-Fingí.

No hubo más espacio para las palabras. Karim se acercó a mí, me tomó las manos y me besó tiernamente y yo correspondí a su beso, rechazarlo lo haría sentir muy mal y eso era lo último que quería en el mundo. Era el primer beso en mucho tiempo por lo que un cosquilleo en mi estómago se hizo presente pero desapareció casi al instante al darme cuenta que se lo daba a alguien a quien no amaba. Después de eso no sentí nada.

Unos días después Blanca llegó a mi casa para la hora del té, estábamos solas pues mi madre había acompañado a Amir en un asunto de la política que no recuerdo bien. Como pocas veces teníamos esa instancia decidí contarle a mi amiga lo que había pasado con Octavio últimamente, ni se imaginaba que entre él y yo había más contacto del que ella sabía que era por la joyería. Resumí lo que más pude y Blanca no daba más de la impresión, se paraba a cada rato de la silla y casi da vuelta el té un sin número de veces.

-¿Cómo te has guardado todas estas cosas, Rosario? No lo puedo creer. ¡Pero si él es un hombre comprometido y tú ahora estas de novia! ¡Es un descarado!

Yo estaba muda pensando en que la reacción de Blanca era tal y cómo la había imaginado, sólo me dedique a escucharla hasta que me hizo esta inolvidable pregunta:

-¿Tú que sientes por él?

¡Ah! Esa pregunta aún suena en mi cabeza con la dulce voz de Blanca y aún recuerdo ese día como si lo estuviera viviendo ahora. Yo sabía lo que tenía que decir porque sólo una palabra lo podía resumir: Amor.